jueves, 26 de marzo de 2009

Treinta años de ayuntamientos democráticos y “Se llama copla”.-




Desde el pasado año sigo cada noche del sábado ese interesante programa de Canal Sur TV, “Se llama copla”. Es loable ese nuevo rescate de un género tan andaluz y a la vez tan español. Un programa en el que jóvenes promesas del género pueden demostrar sus aptitudes y darse a conocer en este difícil mundo de la copla. Este programa establece una peculiar forma de votación/puntuación de jurado y público, pero de tal manera que al final ya puede decir el jurado lo que diga, que el público soberano, el público sabio, es el que decide si un artista se queda en el programa o sale ipso facto.

Tanto es así, tanta es la sabiduría popular, que se da la circunstancia que los más malos, algunos rematadamente malos, se quedan, y los buenos se van a la “joía por culo calle” o bordean esta situación en el tan temido reto. Así que por muchas protestas del jurado, el público salva repetidamente al niño bueno o a la niña simpática.

El próximo 3 de abril se cumplirán 30 años de ayuntamientos democráticos. Casi con honrosas excepciones, el público, los ciudadanos, vienen echando a los mejores con el voto a los más malos. De nada vale tener un buen programa electoral o presentar una lista de gente preparada. El voto sabio del público elige a los niños buenos, a los que parece que nunca han roto un plato aunque por lo bajinis rompan la vajilla entera.

El voto soberano del público va destinado desde hace treinta años a aquellos que prometen lo imposible a sabiendas que nunca van a poderlo cumplir. Algo así como aquello de “ te prometí hasta lo metío, pero una vez metío, ná de lo prometío”.
Es la perversión de la democracia, un sistema que presenta de manera más descarnada sus grandezas y miserias. La democracia en estado puro. ¿O no tan puro?
¿Qué ha pasado en estos 30 años para que sigamos eligiendo como hasta ahora ocurre en Se llama copla? ¿Qué ha ocurrido para que cada cuatro años asistamos a este presunto pucherazo legal? ¿Está corrupta la clase política? Pues no. Solo que es el fiel reflejo de la sociedad a la que representa.
¿Que si quiero que se quite de la programación Se llama copla? ¿Que si quiero quitar las elecciones municipales? A las preguntas debo contestar que no, de ninguna manera. Tan sólo quería exteriorizar y dejar patente, a la manera de Larra en su Pobrecito Hablador, las semejanzas entre un programa de tv y 30 años de corporaciones democráticas. Salud.

domingo, 22 de marzo de 2009

El Fenómeno de El " Po sí"



El Fenómeno de El “Po sí”(o Pozí)(*)

Por Juan Mellado.-

Pasean su arte por toda España. Son las tres patas de un mismo banco. Tienen a todo el país revolucionado. Cada uno en lo suyo.
El primero por la izquierda es Manolito Reyes, un chipionero afincado en Barbate. Jesús Quintero en su Vagamundo lo ha elevado a Jorobado de Notre Barbate, mientras que Xavier Sardá en sus Crónicas Marcianas lo ha encumbrado y llevado a los altares.
Tiene 59 años, soltero y sin compromiso y es el mayor de siete hermanos. Tiene 24 sobrinos que lo quieren con locura. El de Notre Dame y el de La Morgue son unos aficionados a su lado. Cose, lava, plancha y guisa. Su especialidad es el menudo con mucho picante, como su vida. Afirma que su joroba no es de nacimiento sino producto de muchos años de trabajo. Si en Barbate alguien se mete con él, se lo dice al teniente de la Guardia Civil y todo arreglado. Actualmente representa por toda España fragmentos de la radionovela “Ama Rosa” y dicta conferencias para universidades de toda España y el extranjero, como la Complutense o La Sorbona, bajo el lema de el “Po sí”, toda una filosofía de la vida y que pronto llevará a libro prologado por Lázaro Carreter. ¿Hay algo de verdad o de mentira en todo ello?, ¡Po sí!

El segundo es el artista isleño Andrés Heredia “El Lince”, un descubrimiento de la canción española. Actualmente promociona su último disco “Manuela”, con la rumba del mismo nombre que es toda una sensación. Con un estilo glamouroso y personal llena el escenario en todas sus actuaciones y ante el mismísimo príncipe heredero de Marruecos, Mulay Rachid. Dice que si “Manuela” la hubieran grabado Los del Río, a estas alturas sería como “Macarena”.

El tercero es el alma del grupo y descubridor de los anteriores. El maestro jerezano Francisco García Tejero, uno de los mejores compositores de canción española. A este personaje, como a los otros, es mejor tenerlo como amigos. Aunque de lengua viperina, es de los personajes que llama a las cosas por su nombre y no teme a nada ni a nadie.
La mismísima Rocío Jurado le debe el éxito de su “Amor marinero”, un tema que supuso un paso importante en la carrera de la artista chipionera. La Jurado hace unos años en un programa de radio atribuyó la canción a otro autor y cuando el maestro Tejero se enteró, el que entró en el Congreso de los Diputados comparado con él era un bebé de pañales. En tiempos pasados quiso meterse a monja del Carmelo pero no le dejaron.

Tres patas para un mismo banco. Con sus detractores y sus defensores. Llenos de autenticidad. Producto ni más ni menos que de las grandezas o las miserias de la vida. Po sí.
(*) Este artículo fue publicado en Diario de Cádiz el lunes 17 de abril de 2000. Desgraciadamente El maestro García Tejero y Rocío Jurado ya fallecieron.

jueves, 12 de marzo de 2009

Juanita Reina vio el mar por primera vez en Chipiona.-







La artista sevillana siempre llevó en su corazón esta población gaditana, una de cuyas calles lleva su nombre.-


El próximo día 19 de marzo se va a cumplir el décimo aniversario del fallecimiento de la emperatriz de la copla, nuestra Juanita Reina. El tópico de la artista y mejor persona que se fue y que dejó su arte entre nosotros no deja de ser cierto en el caso de Juanita.


Aquí en Chipiona, tierra a la que pregonó durante mucho tiempo, se le rotuló una calle con su nombre el 26 de abril de 1997, en un acto en el que estuvo acompañada por sus compañeras, familia y numerosos admiradores. Juanita ya había recibido en Chipiona la Medalla al Mérito Turístico en 1988 a iniciativa del CIT(Centro de Iniciativas y Turismo).


Hoy en el décimo aniversario de la muerte de Juanita, en Chipiona es recordada con alegría y respeto. A continuación transcribimos por su emotividad el discurso que pronunció Juanita Reina ante la corporación presidida por el alcalde Justo Masot el día de la rotulación de su calle.


La primera vez que vi el mar.
La primera vez que vi el mar fue en Chipiona. Allá por los años cincuenta D. José Escrivá de Romaní y mis tíos, Dña. Encarnación López Reina, y su marido. D. Francisco Somé (que tanto me ayudaron en el inicio de mi carrera artística) me invitaron a pasar unos días en este maravilloso rinconcito, cada día más conocido, de Andalucía.
Allí fuimos a la casa que D. José tenía: un precioso chalet en el mismo corazón de Chipiona. La luz, el color, los olores…todo me invadió y me llenó de alegría, cuando al descubrimiento de la mar, uní el conocimiento de una filosofía especial de ver las cosas, la de Chipiona, pausada y alegre, profunda y divertida, llena de vida.
Tras ver el mar, otra revelación se produjo en mí, ya que justo después conocí a la Virgen de Regla, hacia la cual siento una especial devoción y que cada vez que puedo me escapo para verla, sobre todo en la calle, rodeada de tantos y tantos miles de fieles que se rinden fervorosamente a sus pies.
A partir de ese momento, mi familia y yo decidimos compartir tan especial lugar y nos hicimos una casa en la Avenida del Ejército. Una casa rodeada de viñedos de uva moscatel. Fue una casa en la que vivimos felices, no sólo durante el verano, sino también en invierno, cuando la vida en Chipiona se hace más pausada, más pura, con menos contaminación del mundo exterior que inexorablemente, a veces, hace difuminarse nuestras raíces.


Pero por mucha polución que llegue de estas fuentes externas, a Chipiona no hay quien le desdibuje su semblante: siempre llevará dentro de sí esa especial manera de ver la vida, aunque no reniegue del inevitable progreso.
En verano, recuerdo que nos despertábamos muy temprano y hacia las ocho de la mañana paseábamos por la arena de la playa de Regla hasta Marielo. Allí estaba el sanatorio de San Carlos, que tras una exhaustiva búsqueda del Dr. Tolosa Latour por toda Andalucía, se montó en Chipiona, ya que para el tratamiento de problemas de huesos, nada mejor que el agua rica en yodo y el sol de esta maravillosa playa.


Recuerdo también las apacibles tardes, los paseos en los coches de caballos los Naterros, la inexcusable parada en Casa Peñita para comer caracoles, y como no, las sesiones de cine, con sus típicos cartuchos de pipas…
Otras tardes nos reuníamos mis hermanas, mis amigas y yo en mi chalet y esperábamos a La Chicuna que nos cantaba aquellos de “un bergantín velero cruza los mares con altivez…” y otros cantes que nos dejaban embelesadas con la pureza y la gracia de esta tierra.


Por supuesto que tampoco puedo olvidar a El Chanelo que vendía pasteles, los famosos “chipis”, merengues, carmelas, sultanas de coco…todos metidos en una inmaculada canasta blanca, cubierta de un límpido paño del mismo color, guardando la esencia de estas delicias…
Amaba y amo esta tierra en la que me pasé los mejores quince años de mi vida, continuada o ininterrumpidamente.


Me integré, sí, en la vida del pueblo: hice el saque de honor, inaugurando el campo de fútbol del colegio de los padres franciscanos del Monasterio de Nuestra Señora de Regla, firmé botas en la bodega de D. Julio Ceballos… me uní de forma indeleble a una localidad que para mí era algo mucho más grande que un lugar donde pasar unos meses al año: era el descanso, era el reposo, el remanso de paz que me envolvía en el momento en que podía, ya que cada vez que me lo permitía mi agitada vida artística, ya fuera verano, otoño, invierno(que todavía recuerdo la nevada que pasó en Chipiona, cuando estábamos haciendo el chalet, con todo el mundo asustado..) o primavera, me escapaba hasta allí, para seguir sabiendo que era andaluza.


Y es que siempre, Cádiz y Sevilla, han sido los ejes de mi vida. Por un lado, una Sevilla donde nací, y a la que amo con todo mi corazón, y por el otro Cádiz, una tierra mágica, encantadora, bellísima, que te nubla los sentidos: mi marido es gaditano, y la mitad de mis raíces se centran en este trozo de Andalucía, donde también pasé largos y preciosos años de mi vida, en Chipiona, aprendiendo a apasionarme con los sencillos placeres que aquí se cultivan.


Fíjense hasta el punto que Chipiona ha marcado mi vida, que uno de los más famosos personajes que he interpretado (Lola, la cantaora, esa que se iba a los puertos dejando la Isla sola…según los Machado) también se escapaba a Chipiona para olvidad sus problemas… al principio, y más tarde para consolidad su amor. Igual que yo.

Lolita Query






El Cronista de la Villa ensalza la figura de la chipionera Lolita Query con motivo de su homenaje en el Día de la Mujer.-


La artista llegó a cantar ante el Sha de Persia.-


Con motivo del homenaje que recientemente se le ha ofrecido por el ayuntamiento chipionero a la artista Lolita Query por el Día de la Mujer, el Cronista de la Villa Juan Luis Naval Molero le dedicó una semblanza que por su importancia transcribimos.

María Dolores Rodríguez Query, “Lolita Query”. Cantante chipionera, nació en 1944 en el seno de una familia humilde de ocho hermanos. Su padre agricultor y trabajador en las bodegas. Ella es la 5ª hija por orden de nacimiento de su casa. Casada y madre de 3 hijas, comenzó a cantar siendo una niña a los 9 años. En su familia existían antecedentes artísticos, habían cantado sobre todo en las fiestas, pero sin llegar a ser profesionales.

La primera vez que cantó ante unos micrófonos fue a los 9 años. Conchita Cotro desde su casa llamó por teléfono al programa de Radio Sevilla “Conozca Vd. a sus vecinos”, que dirigía el recordado Rafael Santisteban. Conchita tocaba el piano y Lolita para llegar al teléfono la subieron en una silla. Entonces los teléfonos se colocaban en la pared y bastante altos. Enseguida le preguntaron por su edad y la llamaron y se presentaron en Chipiona con un coche para llevarla a Sevilla a cantar, pero como no tenía ropa, su madre y su abuela le hicieron un vestido cosiendo día y noche para tenerlo rápidamente y poder ir al programa.

Su primera actuación oficial fue en Sevilla en el año 1956 en el ya hoy desaparecido Teatro San Fernando, con una canción mejicana titulada Los dos arbolitos, La ranchera y Grítenme, piedras del campo>>.
Rafael Santisteban, el locutor del programa, no sabía que decirle, se extrañaba que llevase tan bien el compás. El programa era para mayores de 12 años, y cuando Rafael Santisteban le preguntó por la edad, ella respondió que 12 años. A continuación le rebuscó en los bolsillos diciéndole: ¡de donde has sacado tantos años ¡

En una de sus actuaciones en Casablanca, en la Iglesia, se encontró con Fray Emilio Alonso del Prado, franciscano que estuvo en la Ermita y Colegio del Pinar muchos años, quien le ayudó todo lo que pudo. La recomendó para que pudiese estudiar en el Conservatorio de Música de Madrid. Le escribió a la Duquesa de Alba, quien contestó diciéndole que se la enviara, ocasión que dejó pasar, porque entonces estaba realizando unos Programas de Radio como “Sonrisa Amigo” de Agustín Embuena, Emilio Segura, Aurelio de la Viesca, Carmen Mendoza, y Mariló Naval de R.N.E.

En otro que se llamaba “El Tenorio en Broma”, obra de teatro en el que participaba Mariló Naval, ella y sus compañeras cantaban dentro de la Obra, recorriendo en tournée toda Andalucía.
En Radio Sevilla en un local al aire libre que se ponía en verano, el público de Sevilla que ya la conocía le pedía siempre que cantara Flor de alhelí . Entonces nuestra inolvidable Rocío Jurado que también comenzaba su andadura le pidió, a través de su tío Antonio Pililla que mediara para poder cantar allí. Pero no pudo ser, sin embargo consiguió que la contrataran para un festival en el Teatro Álvarez Quintero donde Rocío puso a toda Sevilla en pie.


En otra ocasión estando en la Emisora de R.N.E. con Agustín Embuena, la llamaron al Puerto de Santa María para que actuara junto con Victoria Barbeito en una Gala de la Prensa, estaba presente en el acto Francisco Franco, quien la felicitó y le regaló un bolígrafo chapado en oro.

Marchó al extranjero con el ballet titulado Festivales de España, en compañía de Antonio Gades, quien le aconsejaba las canciones que más gustaban en cada lugar donde actuaba.


En Teherán, tuvo el honor de cantar ante el Sha de Persia y su mujer Farah Diba, a instancia suya, entre otras canciones, la titulada Granada, Andalucía, de Álbeniz y las canciones mejicanas, nombradas Malagueña salerosa, Guadalajara y Currucucú paloma , quienes al final de la actuación la invitaron a una cena que no le gustó mucho debido a la costumbre de comerse allí tanto el pescado como la carne excesivamente crudos. A continuación le obsequiaron con una medalla de oro con las efigies de los monarcas y sus hijos, medalla que más tarde perdería en uno de sus viajes a Italia.

En Italia cantó en el Teatro Garibaldi canciones como El jinete, Cucurrucucú paloma y otras. El Director del Teatro a oír su voz le propuso cantar sola, independiente del Grupo de Festivales de España, con un grupo musical muy conocido entonces en Italia llamado “Los Crisler”. Permaneció en Italia durante aproximadamente un año comenzando en seguida a cantar canciones en italiano.




En una de sus actuaciones, en el trascurso de una comida, alguien a quien no le caía bien Lolita, según ella, le echó algo en la bebida que hizo que se indispusiese de tal manera que tuvo que ingresar en un Hospital por la gravedad en que se encontraba. En esos momentos es cuando desaparece y pierde la medalla de Oro que le regaló el Sha de Persia.
Durante su estancia en el Hospital conoció a un enfermero llamado Joan Carlos con quien se casó a los 7 u 8 meses de haberlo conocido.

Lolita actuó también en el Teatro Álvarez Quintero con Pedro Lavirgen, con Antonio Machín quien por cierto cantó solo un poco, debido a que había olvidado sus partituras en el avión.

También cantó para Estrellita Castro, en un homenaje que le hicieron. El empresario Pulpón la llevó a cantar. Ella se desplazó con el coche de línea y llegó tarde, cuando ya los músicos habían ensayado con todos los que iban a actuar y estaban almorzando. Mariló Naval y Emilio Segura que estaban allí, le recomendaron que hablase con Estrellita Castro para que convenciera a los músicos a que ensayaran con ella, lo que hizo y los músicos ante las peticiones de Estrellita no tuvieron más remedio que aceptar.

Actuó por toda España, con la Compañía de Antonio Molina durante dos años. Antonio solía presentarla a veces como su hermana pequeña. A veces cuando cantaba en un pueblo y asistía gente que ya la conocían de otros lugares donde había actuado, preguntaban por ella llamándole la “Mejicana”. Con Antonio Molina, en Murcia cantando una canción del Maestro García Tejero y Julián Los camap Bazán Canta Jalisco, estando con el sombrero de mejicano en la mano, dio un paso adelante y se cayó por un agujero del tablao lastimándose las rodillas, pero se levantó y siguió cantando, el público pensó que la caída formaba parte del espectáculo.

Con Juanita Reina, en el espectáculo “El Gitano de Bronce y Oro” le ocurrió algo curioso, los empresarios le habían comentado a Juana Reina lo bien que cantaba Lolita, y le envió una carta felicitándola diciéndole que le gustaría tenerla en su espectáculo pero no se la quería quitar a Antonio Molina.

En un pueblo de Madrid, con la hija y el hijo de la Niña de los Peines cantó el famoso villancico Los campanilleros que con su voz gustó muchísimo a quienes la oyeron.

En otro pueblo de Madrid, uno de los peores lugares donde actuó, según ella, en un escampado, sin taquillas, ni asientos, la gente llevaba las sillas de sus casas, la misma compañía tuvo que arreglar el enganche de la luz eléctrica, se tenían que cambiar en el mismo autobús, etc.


La Niña de la Puebla decía que ella no actuaba allí, que su caché y prestigio no podían tirarse por tierra de esa manera, el Director de la compañía que ya conocía el pueblo de haber asistido con otros artistas, le decía que no mirase tanto el lugar sino la entrada que se iba a realizar ya que allí no actuaba nadie y entonces iría mucha gente y que lo importante era lo que se iba a cobrar de entrada. Efectivamente el lleno fue absoluto, fue todo el pueblo y además la gente invitaba a los artistas durante la actuación a comer o beber.

En Fuenlabrada, con Juanito Valderrama, una tarde que se presentía lluvia la pusieron a cantar antes que a Juan en la segunda parte del acto, y le decía el director, Lolita, una canción y nada más, antes de que llueva. Y Antonio Molina por otro lado le decía que siguiera. A continuación cantó Juanito Valderrama que sólo le dio tiempo a cantar una sola canción porque enseguida comenzó a llover.

En un espectáculo con Paquita Rico cantó primero Paquita el Romance de la Reina Mercedes con un traje muy claro y trasparente que al apuntarle el cámara con los focos de luz provocó un escándalo en el público en el que estaba presente el marido de Paquita quien se peleó con la gente. Expulsaron al cámara y a continuación después del escándalo tuvo que actuar Lolita cantando mejicano como era habitual.

En el Festival de la Cruz Roja que se celebraba en Madrid con objeto de recabar donaciones de sangre, El famoso presentador Ángel de Andrés y un artista de Sevilla llevaban un Ballet que ya había actuado antes, pidió actuar y le dijeron que no podía ser. Como ya ella conocía a la Duquesa de Alba le pidió que hiciera algo para poder actuar allí. Lo consiguió, quitaron el Ballet que al parecer ya había actuado varias veces en este Festival y cantó entre otras canciones Jalisco. Posteriormente la duquesa la llamó para felicitarla.

Así podríamos llevarnos horas y horas comentando no sólo las actuaciones de Lolita Query, sino que de cada una de ellas tiene una anécdota como hemos podido ver. En resumen una mujer que trabajó duramente durante los años que se dedicó a la canción, codeándose con todos los artistas de primera fila de entonces, y que por razones de la vida no tuvo la suerte, ni los padrinos necesarios para triunfar, pero que a todos le llamaban la atención su voz. Creo por lo tanto que es una justa merecedora de este homenaje que le rinde hoy la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Chipiona y su pueblo.


Juan Luis Naval Molero
Cronista de la Villa


Presidente de la Asociación Cultural Caepionis

sábado, 7 de marzo de 2009



Historias del Tiempo Vuela.-

Esnifar en la playa.-*

Por Juan Mellado.-

En estos tiempos muy dados a esnifes nasales de la más variopinta y rara procedencia, que suelen dejar secuelas en el organismo, es de agradecer una nueva moda que se ha impuesto: la de esnifar…agua salada.
La moda consiste en pasear por todo el litoral de la localidad chipionera y de vez en cuando pararse en riquísimas lagunas para absorber vía nasal el agua. Las propiedades curativas del agua salada son numerosas pero sobre todo destacan las que contribuyen a un desatascamiento general del cuerpo.
Esnifar agua salada no se hace de cualquier forma, tiene su ceremonia. No vale cualquier laguna, son preferibles aquellas que se forman en los huecos y piélagos de las piedras o corrales de pesca. También debe tenerse en cuenta que la mejor hora es cuando acaba de bajar la marea y el agua es fresca, sobre todo si todavía no ha dado tiempo a que alguien se haga pipí en ella. Esto es importante ya que de producirse esta circunstancia la nariz nos olería a marisco, pero no precisamente marino.

Una vez hallado el lugar, uno debe inclinarse de rodillas con agua a la altura del pelete, de tal forma que mientras hace varias genuflexiones para esnifar, al mismo tiempo se refresquen los cojoncetes, que se suponen escaldados de tanta caminata.
Tras varios esnifes, la nariz se pone tan a tono que empieza a desatascar dejando sinusitis a un lado y el “celebro” con las ideas muy claras. Es de aconsejar que los sorbetones sean fuertes y llegue el agua a la coronilla. Pero si usted lo que tiene es un atasco anal producido por una masiva ingestión de higos chumbos, no se preocupe. Beba una buena cantidad de agua salada. Es santa cosa. Una vez bebida te vas irremediablemente de vareta. Esta última operación es aconsejable hacerla cercana a un servicio público.

Según los expertos rusos Gómez Andresieff y Moñikoff, junto al polaco Totenko, el mejor sitio para estas ceremonias es en la zona de Marielo y Las Irlandesas por la alta concentración en yodo de esta agua. Estos procesos curativos pueden completarse con un baño de algas, más conocidas aquí como sebas. Tras el remojón desaparecen de la piel toda clase de sarpullidos, manchas e incluso el temible percol.
Estas son propiedades curativas que sólo tienen las playas chipioneras y es necesario venir y conocerlas. Además, todas estas recomendaciones no están en contraposición a bañarse de cuerpo entero en días de mareas bravas, en los que sales del agua a rebalaje como los pulpos, bañador o bikini por un lado y bañista por otro.
*Este artículo salió publicado en Diario de Cádiz el 19 de julio de 1992 en el Suplemento de Verano.