lunes, 31 de agosto de 2009

La Virgen de Regla en las investigaciones de Manuel Jurado Domínguez




La historia de la Virgen de Regla se remonta al siglo IV, mezclándose la historia con las leyendas. Según la "historia Sacra", escrita por el P. Fr. Diego de Carmona Bohórquez ", la imagen de la Virgen de Regla, fue mandada a construir por el mismo San Agustín, doctor de la Iglesia, siendo obispo de Hipona (Norte de África). El santo tenía la imagen en su oratorio. Trece años después de la muerte de San Agustín (443), Hipona era atacada por los Vándalos, por lo que el diácono San Cipriano y otros monjes de la orden de los agustinos se vieron obligados a escapar a España. Al llegar colocaron la imagen frente al mar. Allí creció la devoción, llegando a ser el monasterio de Regla. La imagen de Ntra. Señor de Regla, según se cree, siempre fue de color negro. Así nos recuerda a los Cantares de Salomón: "Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén".


En el siglo VIII los monjes tuvieron que huir por la invasión de los moros y ocultaron la Ntra. Sra. de Regla cerca del monasterio. En el siglo XIII, tras la victoria de Alfonso el Sabio, la Santísima Virgen, en una visión a un canónigo regular de la Catedral de León, le mostró el lugar donde se hallaba enterrada su imagen y le pidió que viniese a desenterrarla para retornarla a su antiguo santuario. El canónigo obedeció y, cuando se encontraba en el lugar y descansando bajo una higuera, escuchó una voz angelical que del centro de la tierra le decía: "Este es mi lugar", voz que repitiéndose, confirma al canónigo la dulce esperanza que traía en su peregrinación, de encontrar la imagen. Trabaja con entusiasmo y fe en el sitio, y "!Oh portento!" (Exclama en su narración el Fr. Tomás de Herrera.)Encuentra el depósito sagrado y la lámpara encendida, conservándose hoy un cáliz de los que con Nuestra Madre y Señora estuvieron enterrados. Se restituye a la Señora a su propio templo, y se labra una pequeña capilla en el sitio. Del maravilloso encuentro que hoy existe, así como la higuera y la cisterna, conociéndose este lugar como Humilladero.


Desde este tiempo ha continuado Ntra. Señora de Regla en el Santuario abordada por todos, y siendo la admiración general por los muchos dones que siempre dispensará a los fieles que la imploran en sus aflicciones. Algunos dicen que el nombre de "La Virgen de Regla" es por razón de ser ella quién custodia la regla de los frailes Agustinos. Esto no es de extrañar ya que el mismo San Agustín era un gran devoto de la Virgen María. También se sabe que Don Alonso Pérez de Guzmán alzó en Chipiona el Castillo de Regla.


Desde su precioso santuario frente al mar en Chipiona (España), la Virgen de Regla, cada 8 de septiembre, sale en imponente procesión con miles de devotos. Desde España, sus devotos, principalmente los frailes Agustinos propagaron la veneración por muchas partes del mundo. Esta devoción llegó a su apogeo en el siglo XVIII. Hoy día se venera en España, Cuba, Miami (USA), México, República Dominicana, Filipinas y los Países Bajos.


Cuba: Regla, pequeño vecino a La Habana lleva el nombre de esta devoción Mariana, pero a la Virgen de Regla se le conoce y venera por toda la isla. Nunca faltan peregrinos a la iglesia de la Virgen de Regla. La Santería, la religión traída por los esclavos, mezcla elementos del catolicismo con religiones africanas. Esto ha causado que muchos cubanos relacionen a la Virgen de Regla con la diosa (orisha) "Yemayá, diosa de la maternidad o con "Olokún, diosa de la profundidad".


Miami (USA): Los exilados cubanos llevaron a Miami la devoción a la Virgen de Regla. Aquí se suscita el mismo tema de la santería. No hay en esta ciudad ninguna iglesia católica dedicada a la Virgen de regla. Varias iglesias cismáticas (separadas de la iglesia católica) de Miami llevan el nombre de la Virgen de Regla. Estas iglesias se dicen ortodoxas pero en la iglesia ortodoxa no existe esta devoción. Historia de la Virgen de Regla. Algunos historiadores se remontan al 8 de Septiembre de 1.608, como fecha de la primera salida de la procesión de la Virgen de Regla, aunque se tienen noticias de que en 1.588 tuvo lugar una peregrinación, organizada por Dña. Ana Gómez de Silva y Mendoza, Duquesa de Medina Sidonia, para pedir por el éxito de su marido, que se encontraba al frente de la Armada Invencible luchando contra los Ingleses. ¿Cuando nace Regla?


El día 4 de Abril de 1295 el Rey Fernando IV hizo merced a D. Alonso Pérez de Guzmán de toda la tierra que conste la Andalucía, desde donde el Guadalquivir desemboca en el océano, hasta donde el Guadalete tributa sus aguas. Estas poblaciones son: Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Rota y El Puerto de Santa María. Es aquí, al parecer, donde los historiadores deslumbran el nombre de Regla. Fue por primera vez pues, según Pedro de Molina cita, que Don Alonso Pérez de Guzmán alzó un castillo en la parte que los moros llamaron "Chepiona"y le puso el nombre de Regla. Más tarde, en 1.303, Isabel de Guzmán, hija de Don Alonso, se casó con Hernán Pérez Ponce de León y recibe como dote las villas de Rota y Chipiona, así como el Castillo de Regla.


Una de las fechas importantes que dieron un impulso a nuestro pueblo fue la llegada de los franciscanos el 28 de Agosto de 1.882. Procedían de Santiago de Compostela y con trabajo y esfuerzo inauguraron la nueva Casa de Misiones el 8 de Septiembre de ese mismo año. El artífice de todo esto fue el Padre José Lerchundi, que era Prefecto Apostólico en Marruecos, y la necesidad de reforzar la labor misionera le llevó a elegir Chipiona como enclave de un colegio de misioneros. Tras muchos problemas entre el Estado Español y la Santa Sede, se llegó a un acuerdo el 8 de Julio de 1.880. El padre José Lerchundi falleció el 8 de Marzo de 1.896, pero su obra ya estaba en marcha.


Unos de los grandes devotos que tuvo la Virgen de Regla fueron los Infantes de Orleans. De manos de Don Alfonso de Orleáns y Borbón y Dña. Beatriz de Sajonia, llegaron hasta la Virgen de Regla la Reina Isabel II de Brasil, Amelia de Portugal, los Condes de París, la Reina de Rumania y otros distinguidos acompañantes. Basta añadir a esta lista de ilustres, la visita del científico Isaac Peral y la del Rey Alfonso XIII, que se postró ante la Virgen de Regla el 21 de Abril de 1.930. El 8 de Septiembre de 1.928 la Infanta Dña. Beatriz ofrendó una alhaja a la Virgen de Regla, además de que una escuadrilla de aviones de la base militar de la Parra sobrevolaran al paso de la procesión de la Virgen, hoy día se sigue manteniendo dicha tradición, aunque tan solo con un sólo avión.


Otra fecha importante es la del 2 de Agosto de 1.948, que con motivo de la inauguración de la restauración del Humilladero, se lanza la idea de la Coronación de la Virgen. Para encauzar todos los esfuerzos de recogida de donativos, alhajas, etc..., se crean la Juntas Locales. Empezando por Chipiona, que actúa como Junta Local Central, y se crean otras en Sevilla, Jerez, Estepa, Lebrija, Puerto de Sta. María, Rota, Trebujena, Sanlúcar de Barrameda, etc. Es de destacar entre las múltiples formas de recaudar fondos, dos de ellas, una es una "Tómbola" que funciona los veranos de 1.952 y 1.953, que desborda todas las previsiones, y la otra, fue una corrida de toros en la plaza del Puerto de Santa María, el día 3 de Agosto de 1.952, con toros donados por las casas de los Sres. Marqués de Domecq, Excmo. Sr. Marqués de Villamarta, D. Luis Osborne, D. Joaquín Pareja Obregón, D. Antonio Urquijo y D. Fermín Bohórquez. Los toros murieron de manos de los diestros Ortega, Manolo González y Pepe Luis Dominguín. Destacar también las aportaciones de las familias Fernández Palacios Barrua, las Srtas. Ramírez de Cartagena y Obregón, D. Francisco Durán, D. Zoilo Ruiz Mateos, etc.


El día 5 de Septiembre de 1.954 a las 6 de la tarde sale Nuestra Sra. Virgen de Regla, entre himnos, vivas, y aplausos llega hasta la plataforma, donde se le pondrá la Corona, actuando como padrinos los Infantes De Orleáns, D. Alfonso de Orleáns y Borbón y Dña. Beatriz de Sajonia, siendo el pregonero el ilustre gaditano universal D. José María Pemán.

lunes, 24 de agosto de 2009

LA BODEGA.-



Por Pepe Gaznate.


La Bodega es una sensacional novela del valenciano universal Vicente Blasco Ibáñez. En ella se analiza a parte de la oligarquía jerezana bodeguera y las pésimas condiciones laborales que padecían los que trabajaban en el sector. En Chipiona bodegas hay muchas, perdón algunas, que se resisten a sucumbir ante la piqueta devoradora de esos que se dicen máximos defensores de la libertad. Pero bodega como la que yo digo sólo hubo una. La de Valdés.

Eran los años ochenta y un local muy sui géneris, incluido el dueño. Todo era ceremonioso no programado. El niño de Valdés era un chipionero de la movida madrileña que te despachaba vino para el olvido a sones de una canción de Alaska y Los Pegamoides, por poner un ejemplo. Lo mejor que tenía era su carta de tapas en la que se incluía las aceitunas podridius y los altramuces. Para comer los altramuces te acompañabas del S. P. C., Santo Plato Cochambroso, que era como una pequeña fuente de plástico donde metías los dedos para añadirles sal. Allí metían sus dedos el Cacharro, el Tigre, Juanaco e incluso yo mismo. Con lo cual el plato tenía de todo menos santidad. Las aceitunas tenían su encanto, porque además de no cobrarlas, cuando el niño de Valdés se volvía de espaldas cogías una.


La clientela también tenía un encanto especial. Estaban los borrachos de toda la vida que pedían su medio litro. El vino se bebía junto a una buena dosis de bicarbonato y una partidita de cartas. Los otros clientes eran gente rara y variopinta que convivía pacíficamente. Eran los de cerveza y cubata de antes de la discoteca. Algunos instauraron la moda del vasazo en la mesa. Consistía en dar un vasazo fuerte y seco en la mesa, sin que se rompiera el vaso ni la mesa y además conseguir la alarma general en la bodega. La operación se repetía hasta que alguien te ponía cara de pocos amigos. Todo eso no se hubiera podido hacer nunca sin la comprensión y a veces complicidad del niño de Valdés.


Había también una mesa de billar pero a mí eso nunca me interesó. Me agradaba más escuchar la interesante conversación de alguien que contaba que había visto una película muda buenísima del año 25 o lo deprisa que empezaban y terminaban las estaciones meteorológicas. O hablar en buen Latín, ya que fue en la bodega de Valdelius el antecedente del román paladino.

Y la serie de personajes. Una chica de fuera que tenía toda la cara de Francesco Petrarca, alguien con los pelos coloraos, un Massip que se parecía al Carnuzo o un joven vestido de negro que de vez en cuando venía de Madrid y que era como el representante de la movida madrileña en Chipiona. Tampoco faltaban las caras que venían directamente descendientes del mono y que merecían un estudio que ni el de Darwin. Hubo un tiempo que hasta un cliente tuvo un vaso especial para él. A ese le gustaba mucho el mes de febrero y su día favorito era el 23.

También recuerdo que por San Juan era el único día del año que el Jefe de Correos invitaba. Ahí perdió su oportunidad Paco el cartero de salir en los titulares de periódicos por haber invitado alguna vez. Los vecinos, aún hoy siguen algunos, eran todos un dechado de virtudes. El boticario, gatiti, el Verdón, el glamour del asador de pollos, los perros cantores de Viena, EL Chuti, El Tigre, el padre de Joaquín que se fumó la tabacalera y arruinó a la seguridad social, Blanquita, el Hormiguero... Luego, años más tarde, vino La Esquina. Pero esa historia que la escriban otros con más glamour que un servidor.-

PD. A mi buen amigo Valdelius y todos aquellos que se quedaron en el camino.

jueves, 20 de agosto de 2009

El Santuario de Regla en las investigaciones de Manuel Jurado


Manuel Jurado Domínguez
Investigador de Historia Nº 500/97

Córdoba 28 de abril de 1997

LIBRO: Resumen del antiguo Santuario de Nuestra Señora de Regla y su Titular.
Con motivo a la restauración de su Templo. Seguido de una corona Poética consagrada al mismo objetivo.
Cádiz.- Imprenta, Librería y Litografía de la Revista Medica, á cargo de D. Juan Bautista de Gaona.
Plaza de la Constitución, Numero 11.- 1852.



A SS.AA.RR. Los Sermos. Sres. Infantes de España Duques de Montpensier.

Sermos. Sres.

A nadie más que a VV.AA.RR., dignisimos promovedores del mayor culto a Nuestra Sra. de Regla, debemos dedicar estos humildes trabajos en loor de la Santísima Virgen. Si se dignan aceptarlos y acogerlos bajo su alta y poderosa protección, será satisfecho los deseos de sus atentos servidores, que con el más profundo respeto besan SS.RR.PP.

Sanlúcar de Barrameda 3 septiembre 1852.

Pedro Castelló, Francisco Rodríguez Zapata, Diego Herrero y Espinosa, Sebastián Herrero y Espinosa, Juan Capitán, José María Ruiz de Somavía, Francisco Flores Arenas, José Benevides.


INTRODUCCIÓN:

Los acontecimientos que en los días 7 y 8 del mes de septiembre del año de 1852 se verificaron en el venerado y antiguo santuario de NUESTRA SEÑORA DE REGLA, situado en él termino de la villa de Chipiona de la provincia de Cádiz, no son ciertamente sucesos vulgares y comunes; sino de aquellos que rara vez acontecen en un siglo, y que aun cuando no formen una pagina en la historia de los pueblos, conservan sí, en el transcurso de los tiempos, una tradición respetable.

Los del santuario de NUESTRA SEÑORA DE REGLA están ligados con una infinidad de raras circunstancias, y traen tales antecedentes, que despiertan con interés la atención general: el publico entusiasma con que todas las clases de esta provincia hablan de estos actos religiosos, nos impulsa a escribir este pequeño folleto con el solo objeto de dar noticias de ellos, de las causas que lo han promovido, de las personas que con un celo y una constancia digna de elogios los han llevado a cabo, y los cultos solemnes que en los referidos días se han de celebrar en la inauguración del citado templo.

Justo nos parece hacer también una reseña histórica de la reedificada iglesia y de su titulas, la que si no es ni con mucho cual debiera, y nosotros deseáramos, reunirá al menos los datos que hemos podido proporcionarnos y que el lector amante de la Virgen, vera con gusto, cuando hasta hoy no se han encontrado reunidos en ningún escrito, teniéndose solo de ellos inconexas ideas, desfiguradas versiones e incompletas noticias con que la tradición vulgar nos cuenta antecedentes de este edificio respetable y de todos admirado, por ser el deposito de Nuestra Madre y Sra. De Regla.

Estas fiestas religiosas, que a no dudarlo, serán memorables es este país, así como los sucesos que las ha originado, están enlazadas con la historia de los tiempos: ellas han inspirado a varios poetas a pulsar sus liras en loor de la Santísima Virgen de Regla.

Estas composiciones escritas con la fe más pura y los sentimientos más nobles, formaran en este pequeño libro una corona poética que ofrecen a la Madre de Dios en el día de la reparación, como débil ofrenda de nuestro puro amor.

Indicaremos las causas de estas funciones religiosas y en estrenos populares.

En el mes de agosto de año de 1850, encontrabase en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda los Augustos Infantes de España, Duque de Montpensier, la Providencia hizo que estos ilustres personas extendiesen un día su paseo hasta la inmediata villa de Chipiona. Llegados al pueblo, entraron en el templo donde vieron y tuvieron noticia por vez primera, de la milagrosa imagen de Nuestra Sra. de Regla. Oraron ante ella, y desde este momento fueron inspirados de la más fiel devoción a esta Señora, que bajo la advocación de Regla, cuenta millares de ternísimos devotos. Desde este día se frecuentaron las visitas de los excelsos y virtuosos Príncipes, empezaron a rendir respeto y tributar obsequios a Nuestra Señora, procurando enterarse minuciosamente de los antecedentes de esta imagen, por todos adorada y bendecida. El pueblo de Chipiona que profesa a María Santísima de Regla un afecto que raya el delirio, bien presto se apercibió de la singular devoción de los regios Príncipes: no se hicieron esperar, por cierto, los vecinos de esta villa, en manifestar sus ardientes deseos por que la Soberana Señora volviese a su antigua iglesia a fin de que allí recibiese el culto que mayores les habían tributado. Este natural deseo, hijo de la más pura fe, lo hicieron presentes a los Príncipes de distintos modos, y en diversas formas, hasta que pusieron en sus Reales Manos una reverente exposición a Nuestra Excelsa Soberana, solicitando que se les concediese permiso para restaurar el memorable templo de Regla, y que la Señora volviese a su antigua casa. Esta solicitud se puso bajo la égida de los caritativo Infantes, a fin de que interponiendo su alta influencia con nuestra Reina, se viese cumplidos sus sinceros votos. Multitud de firmas espontaneas tenia la exposición: era un documento escrito con el corazón, de esos que dicta la conciencia más pura, era el unánime deseo del pueblo de Chipiona, era en fin, la verdad.

Los Ilustres Infantes acogieron este pensamiento, y con la más sincera, recomendaron al Gobierno de S.M., tan religiosa y ferviente petición. Este accedió a los deseos de los firmantes, concediendo la restauración del templo y colocación en él de su antigua imagen para que la iglesia aumentase el pasto espiritual, sirviendo de ayuda a la Parroquia de Chipiona, a fin de que los Feligreses que habitan los varios caseríos que existen en este dilatado campo, no carezcan de los auxilios que proporciona nuestra religiosa Santa.

Consecuente a la concesión, el Emmo. y Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, dispuso se abriesen suscripciones voluntarias en la poblaciones de Chipiona, Cádiz, Jerez de la Frontera, Puerto de Sta. María, rota y Sanlúcar de Barrameda, para subvenir a los gastos de la necesaria obra de restauración, encabezándose desde luego estas suscripciones con los Augustos Duques de Motpesier y el del digno Prelado de esta diócesis, con las cantidades que más adelante se dirán nombrando para la dirección de la ya citada obra, al Sr. José María Fariñas apreciabilisimo Arcipreste de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda; y depositario de los fondos que se recaudasen, a D. León de Aldama y Respaldiza, propietario y del comercio de la misma ciudad.

Para llevar a cabo estas suscripciones, su Eminencia hizo también el nombramiento de varias comisiones locales, eligiéndose para ellas las respetables personas que se mencionan.

Las sumas con que han contribuido las poblaciones que se citan son las siguientes:

Cádiz............................................................................................... Rs. Vn. 14.000
Jerez de la Frontera...................................................................... 9.000
Puerto de Santa María.................................................................. 1.000
Rota................................................................................................ 1.300
Chipiona......................................................................................... 11.000
Sanlúcar de Barrameda................................................................. 12.000
Total 48.300




A más de estas cantidades, tenemos que hacer mención de los donativos particulares que continuación se expresan.

S.M. la Reina Ntra. Sra. (Q.D.G.) ha contribuido con la cantidad de 6.000 rs. Vn.

SS.AA.RR. los seremos Sres. Infantes Duques de Montpensier, con la de 2.000 rs. Vn.; y además con lo que cueste todo el trabajo del retablo del altar mayor de la iglesia, y lo que importen las funciones religiosas que se han de ejecutar en los días anunciados en la convocatoria que al efecto se ha publicado, y de que más adelante se hará mención.

Y últimamente, el Emmo. y Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, ha contribuido también con la suma de 1.000 rs. Para el indicado objeto.

Además, hay varios regalos hechos a la Señora por los Augustos Príncipes y otras personas. Tales son, ricos vestidos, ornamentos, algunas arañas y otros efectos, de que no tenemos exacto conocimiento.

Pero todos estos esfuerzos no serian suficientes para una obra en que solo se ha contado con la pública piedad de los fieles, si no estuviera acogida a la poderosa influencia y alta protección de los cristianos y virtuosos Duques de Montpesier. A ellos, a su fe, a sus religiosos sentimientos y a su eterno amor por la Reina de los reyes, debemos el que llegue el día en que vean cumplido los fervorosos deseos de los fieles.

Nos hacemos un deber en hacer particular mención del pueblo Chipiona, que excediendo a sus facultades han contribuido con una cantidad superior a la corta riqueza de su reducida población.

Justo es también grabar en estas páginas los nombres de las personas que con tanto desinterés y fe religiosa han dedicado muchos días a la ímproba tarea de buscar recursos para dar un templo más al Estado, y mayor culto a la religión del Crucificado.

Por otras parte no nos es posible pagar sus asiduos esfuerzos de otra manera, sino perpetuando su memoria con la historia de esto días.

Tales son de los individuos que han compuesto las comisiones de los pueblos siguientes:

CÁDIZ
Ilmo. Sr. D. Juan José Arbolí, Obispo electo de Guadix. Sr. Deán de la Catedral y Sr. D. Placido García.
JEREZ DE LA FRONTERA
Sres. Alcalde-Corregidor, Arcipreste de la referida ciudad, Marques del Castillo, D. Francisco Javier Herrero y D. Domingo Dávila, presbítero.
PUERTO DE SANTA MARÍA
Sres. Alcaldes-Corregidor, Arcipreste, Juez de 1ª instancia, D. Guillermo Wals. D. Carlos Carrera y D. José Oneale.
ROTA
Sres. Alcalde, D. Manuel Mateos, cura y D. Joaquin Brunengo.
CHIPIONA
Sres. Alcalde D. Francisco de P. Bohoruqez, cura y D. Juan de Castro, presbítero.
SANLÚCAR DE BARRAMEDA
Sres. Arcipreste D. José María Fariñas, D Antonio Ruiz Vázquez, presbítero, D. Rafael Esquível, D. León de Aldana, D. Fernando Gómez de Barreda y D. Bartolomé Oláis, presbítero.

Pero si hemos sido justos en estampar estos nombres, también debemos serlo, haciendo una especial mención del apreciable Sr. Fariñas, Arcipreste de Sanlúcar de Barrameda, a cuyo cuidado ha estado y esta cuanto pertenece a este memorable acontecimiento.



RESEÑA HISTÓRICA DEL SANTUARIO DE NTRA. S. DE REGLA

Los sucesos acaecidos en 1835, motivaron la esclaustracion de los religiosos, y con ella se perdieron muchos documentos en estremo curiosos que guardaban los archivos y bibliotecarios de los conventos; otros se depositaron en puntos en que no nos ha sido posible haberlos. Tradiciones más o menos fundadas, manuscritos incompletos y de dificilisima lectura, y algún que otro apunte, debido al cuidado de varios amigos nuestros amantes de la historia, son los datos que teníamos para emprender esta reseña.

Pero la casualidad de encontrar unas memorias históricas que tenemos por más exactas que cuantos datos se nos habían proporcionado, reunidas en el año 1758 por el Sr. D. Pedro Velázquez Gastelú, nos ha hecho forma un juicio racional acerca del origen del santuario de Nuestra Señora de Regla, objeto en todo los tiempos de admiración y respeto para los católicos habitantes en la provincia de Cádiz.

Juzgamos inexactos los más de los manuscrito que tenemos a la vista y la tradición más general, por que las noticias que se dan no las vemos autorizadas por historiadores de conocida fe, ni tampoco con datos que justifiquen las vagas ideas que la credulidad admite. Las noticias que arrojan las crónicas más autorizadas y que juzgamos más ciertas, son las siguientes:
Él celebre cronista Fray Pedro de Molina, en su crónica de la casa de Medina-Sidonia dice, que después de que el rey D. Sancho el Brabo hizo merced a D. Alonso Pérez de Guzman del territorio comprendido entre las orillas de los ríos del Guadalquivir y Guadalete, fundo en el tres castillos; el de Rota, el de Trebujena y el de Chipiona, y llegado a este, lo espera en estos términos: " Este castillo se edifico en la parte en que los moros llamaron Chepiona, que según Horozco estaba a las inmediaciones del castillo llamado Evora, en cuya comarca estuvieron los templos de Venus y Juno. Que el sitio llamado Chepiona, antes Chepriota, se fundo un Monasterio de canónigos reglares, que se llamo Regla, y que después sé transferio a frailes Agustinos".

Esta autoridad, y ser el Sr. D. Alonso Pérez de Guzman natural de la ciudad de León, donde nació el 23 de Enero de 1256, nos induce a cree que así como trajo de aquella ciudad Monjes para poblar su Monasterio de San Isidro del Campo, debió también traer algunos canónigos reglares de San Agustín, donde el Monasterio de estos conserva aun hoy el nombre de Regla, poniendo este mismo nombre a la fortaleza de Chipiona. En el año de 1303, casó el Sr. D. Alonso Pérez a su segunda hija Dª Isabel de Guzman con el rico-hombre D. Hernan Pérez Ponce de León, a quien dio en dote, entre otros bienes, las villas de Rota y Chipiona fundando entonces la Casa de los Duques de Arcos, y a estos, con el castillo de Chipiona, paso la pequeña iglesia de Nuestra Señora servida por canónigos Reglares, bajo la protección de los Sres. De la casa de Ponce de León; fundando la iglesia y convento que esta a un cuarto de legua de Chipiona sobre la misma costa del mar, obteniendo los referidos Duques el Patronato, así como el de la casa grande de San Agustín de Sevilla, donde tiene su sepulcro.

Vemos también en las crónicas, que en 1482 fue cuando se redujeron a la observancia las casas de Agustinos de Sevilla y de Santa María de Regla, conforme a las establecidas para ermitaños Agustinos por el santo Doctor de la Iglesia San Agustín, y conforme a lo mandado por el Pontífice Alejandro Cuarto.

Pero la noticia más autentica que encontramos entre los diversos documentos que hemos leídos, es la del testamento de D. Juan de Guzman, primer conde de Niebla, y nieto del Sr. D. Alonso Pérez, otorgado en Bollullos ante el escribano Alonso Velasco a 3 de Octubre de 1396, que entre otras mandas pías deja a Nuestra Señora de Regla la limosna de 50.00 mrs.

El Sr. D. Juan de Guzman, primer Duque de Medina Sidonia, en su testamento otorgado en Sevilla, ante Pedro García, en 21 de Enero de 1463, lega a Santa María de Regla por una sola vez, la cantidad de 50.000 mrs.

Vemos que en un libro de valores de rentas de la casa de Medina-Sidonia, que se conserva en su archivo de Madrid, y contiene los años de 1493 a 95, consta que el Sr. D. Juan de Guzman, tercer Duque, costeo la obra del refectorio del Monasterio de Nuestra Señora de Regla, la cual importo 25.000 mrs. Con más castellanos de oro.
También leemos, que por escritura otorgada en Chipiona a 24 de Diciembre de 1588, ante Alonso Renjel, confiesan el Prior y religiosos de Regla, haber recibido de Sr. Duque don Alonso VII, una lampara de plata grande, cincelada, con las armas de su Excelencia, obligándose la comunidad a tenerla delante de la Virgen permanentemente, dada en limosna por haberle protegido Nuestra Señora en los peligros que corrió en la desgraciada expedición que tuvo a su cargo de la armada invencible.

En los mismos términos el Sr. Duque Manuel VIII, dio al santuario de Nuestra Señora de Regla, un frontal de plata de martilló para el altar mayor, de valor de más de 1,200 ducados con las armas de su Excelencia, dos blasones de plata de valor de más de 500 ducados, y un monumento para la Semana Santa, con otras varias alhajas para el altar, obligándose la comunidad, por escritura celebrada ante Juan Carrillo de Albornoz en 15 de Octubre de 1629, a decir perpetuamente por la salud del Sr. Duque, y después de sus días por su alma, la Misa mayor y demás sufragios y divinos oficios que cada año se hiciesen en la festividad de la Señora, que es el de la Natividad, así como los de su octava, con sermón y seis misas rezadas en los seis días infra-octavos, con más, la Misa votiva que todos los sábados se dice en el altar de la Señora.

Consta de las crónicas, que el referido Sr. Duque D. Manuel VIII, asistía con toda su familia y corte a santuario de Regla todo los años, el día de la Natividad, yendo también en la procesión, y que costeaba toda la cera de estas fiestas, así como un espléndido banquete en que en este día se daba a la comunidad.

En el testamento del citado Sr. Duque, otorgado en Sanlúcar de Barrameda a 1º de Junio de 1634 y por su cláusula 9ª, ordena que se digan por su alma en el santuario de Regla mil misas rezadas, y por su cláusula 94, lega al citado santuario una lampara de plata de peso de 200 ducados de vn., y por la 96 ordena, que de sus bienes se impongan la cantidad conveniente para que la lampara ardiese constantemente día y noche.

El Sr. Duque D. Gaspar IX en el año de 1638, costeo el magnifico sagrario de plata del altar mayor.

De los libros capitulares del Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, consta que en los años 1642, y en el de 1656, fue conducida Nuestra Señora de Regla en suntuosas procesiones al convento de Padres Agustinos de la citada ciudad, con motivo de creerse que podrían verificarse invasiones enemigas.

Pero si hasta aquí hemos presentado los anteriores datos históricos relativos a la fundación del Monasterio de Regla, nada hemos dicho del origen de la Imagen su titular, de cuyo asunto vamos a ocuparnos.

Por una tradición general y por unos manuscritos antiquisimos, tenemos conocimiento del primitivo origen de la Imagen de Ntra. Sra. De Regla, y sabemos por escrito de algunos historiadores de la Orden de Agustinos, que esta Señora fue mandada hacer por el Doctor de la Iglesia S. Agustín, siendo obispo de Hipona, para su oratorio.

La invasión vandálica en Hipona, hizo que los ermitaños agustinos cuya orden era fundada por S. Agustín, abandonasen la ciudad; y estos, viniendo a buscar amparo en las costas españolas, trajeron el precioso tesoro de Ntra. Sra., la que, según hemos leído, vino encargada a un diácono llamado Cebrian.

Desembarcados estos en las playas gaditanas, colocaron la Imagen en el santuario que esta frente al el mar y punto donde muere el Guadalquivir. Este suceso acaeció a principios del siglo V. Desde este tiempo puede la Señora en el monasterio de Regla recibiendo culto, según unos, por los canónigos reglares, y conforme a la opinión de los historiadores Fr. Pedro del Campo y Fr, Nicolas de Sta. María, por los ermitaños africanos.

Llegaron los tristes acontecimientos del siglo VIII en las orillas del Guadalete, donde la soberbia media luna triunfo de las huestes de D. Rodrigo, y esta victoria sarracena obligo a los monjes o ermitaños de Regla a huir de las hordas barbaras e impías. Para salvar a su titular y patrona de los ultrajes de la ignorancia y ferocidad de los bárbaros, ocultaron a Ntra. Sra. De Regla en una bóveda o cisterna inmediata al monasterio, y que esta a orillas del mar, encerrándola en una caja con ornamentos, vasos sagrados y una vela encendida.

Transcurrieron los años, y cuando en el siglo XIII el Sr. Alonso el Sabio salvo al país de la impiedad y de la ignorancia, la Santísima Madre de Dios hizo entender en visión a un canónigo reglar de la Catedral de León que viniese a desenterrarla, para que se le tributasen cultos en su antiguo santuario, designándole el sitio donde se encontraba. El canónigo, lleno de la más pura fe, emprende su marcha, y llegando al sitio señalado en la visión, descansa bajo una higuera que había en el punto marcado. No tardo en oír una voz angelical que del centro de la tierra le decía: " Este es mi lugar", voz que repitiéndose, confirma al canónigo la dulce esperanza que traía en su peregrinación. Trabaja con entusiasmo y fe en el sitio, y "¡Oh portento!", (exclama en su narración el esclarecido Fr. Tomas de Herrera), encuentra él deposito sagrado y la lampara encendida, concervandose hoy un cáliz de los que con N.M. y Sra. estuvieron enterrados. Se restituye a la Señora a su propio templo, y se labra una pequeña capilla en el sitio del maravilloso encuentro que hoy existe, así como la higuera y la cisterna, conociéndose este lugar con el nombre de Humilladero.

Desde este tiempo ha continuado Ntra. Sra. De Regla en el santuario adorada por todos, y siendo la admiración general por los muchos dones que siempre dispensaran a los fieles que la imploran en sus aflicciones.

En cuanto al color negro de la Señora, creemos que no fue adquirido por la humedad de la cisterna, como algunos suponen, sino que siempre fue negra: y así es de creer, atendiendo al versículo de los Cantares de Salmón, que dice: Negra soy, pero hermosa, hija de Jerusalén.

En todos los tiempos ha sido singular protección de los navegantes; ella es implorada en las más terribles tribulaciones de los marinos, y en las continuas zozobras que ofrecen las encrespadas olas de los mares, es constantemente invocada María Santísima de Regla. Como prueba de lo que dejamos expuesto, citaremos la antigua costumbre de nuestros marinos que al llegar de las Antillas, siempre que descubrieran el Santuario de Regla, que es el punto que primero divisan los navegantes cuando vienen a las costas gaditanas, saludaban con su artillería a Ntra. Sra.

Corrobora este aserto los muchos lienzos que decoran los claustros del destruido monasterio. En ellos estaban patentes los infinitos milagros de esta Señora dispensados en las más furiosas borrascas. Lo comprueban las alhajas y donativos que por los navegantes se hacía, y otras muchas razones que omitiremos.

Hasta la exclaustración de 1835 continuó en su monasterio, pero esta fue causa de su traslado a la Parroquia de Chipiona. Diecisiete años de abandono han hecho arruinar el antiguisimo edificio y traerlo al estado más deplorable.

De la restauración del templo y de las causas que lo han promovido, hemos hablado en la introducción de este folleto.

El corto tiempo que se nos ha dado para hacer estos pequeños y mal formados trabajos, él haber tenido que invertir su mayor parte en buscar noticias y leer manuscritos y crónicas, nos impide que esta reseña fuese escrita como corresponde a su objeto, razón por que el lector disimulará los muchos defectos, que a no dudar, encontrara.

Pedro Castelló

lunes, 17 de agosto de 2009

Marina Bernal «Los famosos no quieren salir en televisión»



Entrevista de Félix Machuca en ABC

Periodista y pregonera del Festival de Moscatel. Un pregón de formato atípico, con apoyo audiovisual, ha marcado un antes y un después en estos ritos oratorios del verano de Chipiona.
Además es la primera mujer que pregona el dulce paladar delNo ha sido un pregón al uso el de Marina en Chipiona. Ni en el fondo ni en la forma. Para darle cuerpo al texto eligió videos relacionados con las faenas en el campo y en las bodegas que hacen posible el moscatel. En el fondo no fue el suyo un pregón escrito tres días antes de su cita. Más de tres meses se llevó la periodista sevillana hablando con agricultores, vendimiadores, bodegueros y con todo aquel que tuviera relación directa con vino tan dulce. Luego montó un espectáculo de música, imagen y palabras en los que colaboraron Isabel Fayos, la comparsa carnavalera de Los Herederos y los videos realizados por la televisión municipal de Chipiona. Fue presentada por el también periodista José Vicente Dorado. En realidad, Bernal, no hacía otra cosa que volcar sobre el pregón la amplia experiencia que tiene en los tres palos del periodismo. Porque lo es de prensa escrita, radio y televisión. Tan completa como una caja de moscatel…


—Espero que ya se le haya pasado la resaca…

—No he tenido tiempo ni a eso. Desconozco la resaca del moscatel. Pero estoy dispuesta a la experiencia.
—Quiero referirme a la resaca del éxito. El pregón fue acogido con calor y mucha presencia de los chipioneros.—Eso nunca deja resaca. Las demostraciones de cariño siempre saben a poco.

Mi mayor orgullo es haber visto llena la Plaza de Andalucía la noche del pregón.

—Los de Semana Santa dicen que se escriben con marchas e incienso. ¿Los del moscatel y la manzanilla se redactan con «caldo maggi»?—

Se redactan con su copita de moscatel y mirando el mar de Chipiona.

—Se imagina usted que el próximo pregón lo diera Ernesto de Hannover…—

(Risas) No, no me lo quiero imaginar. Creo que le gustan los sabores fuertes. El moscatel es muy dulce.

—Ha mandado usted algunas botellas al extranjero ¿Por qué?

—A Minnesota, a Manila y a Corea del Sur. A unos amigos que tengo allí. Creo que regalar moscatel de Chipiona es todo un lujo.
—Y tengo entendido que también ha sido usted la primera mujer elegida para dar este pregón…

—Sí. He sido la primera. Pero espero que a partir de ahora se animen más mujeres y de Chipiona. El moscatel es un vino muy femenino.
— ¿Qué es lo más chipionero que hay en usted?

—Un poquito de guasa e ironía gaditana después de 20 años viniendo a Chipiona.

—Curiosamente es usted de las periodistas sevillanas más destacadas en la prensa rosa que no elige para veranear Marbella, Ibiza o Mallorca, rompeolas de las noticias del corazón…

—Hasta hace poco Chipiona era la cuna de una de las grandes del corazón y la música: Rocío Jurado. He conseguido unir la profesión con la devoción.

—Y respecto a lo que rodea a Rocío ¿le sigue dando trabajo?

—Sí, su sobrina, Rosario Mohedano, sigue su camino profesional y también se asoma a las páginas del corazón.
— ¿Dio desde Chipiona alguna buena exclusiva o firmó algún reportaje importante?

—Varias. Pero usted me permite la licencia de callármelos. Porque la discreción es la norma número uno del periodismo.
— ¿La televisión ha distorsionado mucho el mundo de los famosos?

—Totalmente.

—O sea que hay que saber distinguir entre famosos y personajes de la televisión ¿es eso?
—Los famosos de verdad no quieren salir en televisión. Temen que se distorsione su imagen y se invada su privacidad que no quieren dar a conocer.

— ¿Le pone cubrir el veraneo de Belén Esteban o de Pipi?

—Para nada. Prefiero el moscatel de Chipiona. Durante todo el año trabajo mucho.

— ¿Pipi rompiéndole el tendón de Aquiles a Jimmy Jiménez Arnau es un ejemplo de periodismo con garra?— (Irónica)

¿Y usted me hace esa pregunta?
— ¿Las lágrimas de este verano son las de Nereida, ex novia de Cristiano Ronaldo, en un plató de televisión?

—Eso es espectáculo. No es ni periodismo ni información. Por desgracia las lágrimas del dolor han vuelto a ser protagonista.

—Puede ser más concreta…

—Me refiero a las lágrimas por el dolor de los fallecidos en atentados terroristas.

— ¿Qué «popa» será la más fotografiada del verano?

—La foto del verano que supongo no veremos sería la de la princesa de Asturias en bikini.
—Eso valdría un pregón ¿no?

—Tendría una gran repercusión mediática que, en definitiva, es lo que intenta un pregón.
— ¿Y qué canalillo se exhibirá con más desparpajo?

— (Risas) Llevamos todo el verano con el de Yola Berrocal. Pero la televisión todo lo quema y te cansa.
— ¿Qué verano le gustaría cubrir como periodista?

—Creo que tengo la suerte de cubrir los veranos que quiero entre Sanlúcar, Chipiona, Rota y El Puerto. ¿Conoce usted una mejor?
—En Palma tampoco falta el trabajo…

—Allí hay muchos famosos y muchos paparazzis. Y apenas hay tiempo para disfrutar del moscatel.

jueves, 13 de agosto de 2009

Marina Bernal, Del Cerro del Águila al faro de Chipiona,


Por Francisco Correal en Diario de Sevilla


La Gran Sevilla. Paradigma de la explosión demográfica que cada verano los sevillanos realizan en Chipiona, Marina Bernal pregona hoy el festival del Moscatel.Ayer sacó una copia en la impresora del pregón que esta noche dará en la plaza de Andalucía de Chipiona.

En 39 ediciones del festival del Moscatel, es la primera vez que tal encomienda recae en una mujer. Marina Bernal es una sevillana del Cerro del Águila que ayer, mientras la impresora hacía su trabajo, veía el Coto de Doñana y ese paisanaje de la Baja Andalucía que Juan Ramón Jiménez retrató cuando en 1925 se quedó atónito tras leer Marinero en tierra: los carabineros del castillo de Santa Catalina, el guarda del castillo de Rota, el hermano enfermero del colegio del Puerto -San Luis Gonzaga, donde estudiaron Juan Ramón y el propio Alberti, también Villalón y Muñoz Seca-, el viejo de la abandonada plaza de toros y el maquinista del "trenito" del Puerto a Sanlúcar.

Marina Bernal añadirá a ese elenco el vigía del faro de Chipiona, el más alto de España, el tercero de Europa, testigo de la mayor explosión demográfica que se produce en el verano patrio. Los veinte mil habitantes censados en el municipio se multiplican por más de diez en verano. La Sevilla sin sevillanos de Antonio Machado es una Chipiona inducida. La propia calle Isaac Peral, la más céntrica y comercial del municipio, es denominada por estos pacíficos invasores calle Sierpes. Llega el verano y la palabra Chipiona se convierte en referente del léxico sevillano.


La analogía de Alberti y Juan Ramón es introito de la pregonera en estos dominios de Rocío Jurado y Escipión el Africano. La recuerdo juvenil, casi niña, entrevistando a un Rafael Alberti recién casado -otro paralelismo juanramoniano sin Zenobia- con la profesora María Asunción Mateo. El encuentro con el poeta se produjo en el Club Náutico de Chipiona. Allí el veraneo es un arte; refugio de José Mercé y José de la Tomasa, de Caballero Bonald, que también pregono el festival que hoy exaltará Marina, y la pintora Carmen Laffón.

La pregonera que rompe una lanza sin cuotas ni alícuotas se ha doctorado en moscateles regando su pregón con datos de las tres bodegas que existen en Chipiona, Cesar Florido (penúltimo pregonero), Cooperativa Católica-Agrícola y José Mellado Martin.
La reportera ha enviado botellas de moscatel a Minnesota y a Filipinas, vinos cuyos nombres, Playa de Regla Soleras de la Abuela, son tan largos como el titulo de la novela de Stieg Larsson. El poeta Joaquín Márquez, el actor Juan Echanove y el periodista Juan José Téllez (flamante premio de poesía de Unicaja: para que digan que los bancos son prosaicos) también han pregonado el moscatel de Chipiona. Marina se sube hoy a su faro, paradigma de la buena periodista. . Hay en España una serie de periódicos que tienen en su cabecera esa luz de las galernas. El Faro de Ceuta, El Faro de Cartagena, El Faro de Vigo que dirigió Cunqueiro o el Faro de Chipiona , periódico digital que hace Marina, marinera en tierra.

lunes, 10 de agosto de 2009

ALGUNOS DATOS HISTÓRICOS DE LA LOCALIDAD DE CHIPIONA INVESTIGADOS POR MANUEL JURADO



ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL

Manuel Jurado Domínguez
Investigador de Historia 500/97 Córdoba a 21 de abril de 1997

FONDO ROMERO DE TORRES

Libro de consulta: Catalogo Monumental de España.- Provincia de Cádiz (1908-1909).
Autor: Enrique Romero de Torres.
Edita: Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Año de Edición: 1934.

Paginas.- 194-195 CHIPIONA


Esta villa hallase situada en la costa del Atlántico, entra el Puerto de Santa María y el S.O. de Sanlúcar de Barrameda. La población primitiva estuvo emplazada en el sitio próximo a la roca de Salmedina, cuyo arrecife sobresale a bajamar delante de la villa.

Turris Coepione, como la llamara Estrabón y Pomponio Mela, nombre del que provino Torre de Capión, pertenecía a la región de los Túrdulos y se alzaba sobre elevado peñasco que servia de faro a los navegantes. Sus ruinas se encuentran, sumergidas en el mar.

A un cuarto de legua de Chipiona, junto al monasterio de Nuestra Señora de Regla, en el mes de noviembre de 1694, habiendo batido el mar con terrible furia la playa cercana al promontorio de Regla, dejó al descubierto varios sepulcros de mármol, urnas cinerarias y monedas; de estos sepulcros se hicieron losas para solar la iglesia del Santuario, según consta en el viejo manuscrito que copia D. Pedro de Madrazo.

También cerca del monasterio se descubrieron, a consecuencia de otro furioso temporal, el 10 de marzo de 1895, junto a las ciclópeas ruinas de un vestuto castillo, muchos sepulcros que eran de dos clases diferentes.

Los primeros se componían de lastras de piedras, variando el numero de piezas en cada sepulcro, pero en general estaban formadas por cinco, que constituían entre todos un verdadero cañón cerrado, en cuyo fondo aparecía constantemente una tierra blanca, sobre la cual descansaba el cadáver. Las tumbas median de largo dos metros, ancho en el pie 2,27, en la cabeza 0,46 y 0,40 de altura.

Los de la segunda clase estaban formados de mampostería, con piedras de pequeñas dimensiones y durisima argamasa, y su fondo perfectamente pulimentado. Todos los sepulcros aparecían muy bien alineados y la posición de los cadáveres era mirando a Oriente.

Se encontró un esqueleto, un cráneo, un puñal y una llave. Estos dos últimos objetos fueron llevados al Museo Arqueológico de Cádiz, pero el puñal no se hallaba allí cuando visitamos este establecimiento en 1908.

En las bajas mares se descubre en la playa muchos pozos cuyas bocas están labradas con hormigón y rosca de ladrillos, y otros muchos vestigios de antigua población que esta dentro del agua. El Sr. D. Bartolomé Junquera, vecino de esta localidad y muy aficionado a los estudios arqueológicos, ha hecho algunas excavaciones en diferentes épocas, habiendo hallado un gran numero de monedas, estatuillas, lurcernas, trozos de ornamentación y diversos restos romanos, como el curioso anillo de plata, con figuras obscenas preciosamente cinceladas, que posee en la actualidad el Dr. D. Rodolfo del Castillo; un diminutivo falo de oro de un centímetro de largo, con su anillita para colgarlo, otros de igual metal y casi del mismo tamaño y uno muy curioso de bronce que guarda en gran estima.


Paginas: 497-498-499-500-501-502

PARTIDOS JUDICIALES.-CÁDIZ
SÁNLUCAR DE BARRAMEDA: Comprende Chipiona, Sánlucar de Barrameda y Trebujena.

CHIPIONA

Villa situada en la costa y al S.O. de Sánlucar de Barrameda, a cuyo partido judicial pertenece.

EL CASTILLO

Fue fundado por D. Alonso Pérez de Guzmán; el cronista Fr. Pedro de Molina, en su crónica de la casa de Medina-Sidonia, dice, refiriéndose a esta fortaleza:" Este castillo se edifico en la parte que los moros llamaron Chepiona, que, según Horozco, estaba en las inmediaciones del castillo de Évora, en cuya comarca estuvieron los templos de Venus y Juno".

La población moderna se formo alrededor del castillo, sobre cuya planta se ha construido un confortable hotel, donde se hospedan las familias que durante el estío van a veranear a esta playa.

IGLESIA PARROQUIAL

Bajo la advocación de Nuestra Señora de la O. Su primitiva construcción, de tres naves, data de primeros del siglo XVI, y posteriormente ha sido reformada con pésimo gusto, convirtiendo los machones de estructura ojival en seis enormes columnas estriadas, con capiteles dóricos. Una de sus puertas laterales esta destruida y solo conserva el arco gótico florido, y la principal, de estilo renacimiento, tiene, dentro de graciosa hornacina, una bonita Virgen con el Niño. Esta imagen es de barro cocido y sus angulosas vestimentas demuestran todavía las tradiciones medievales, que la remontan a época anteriores a la portada.

Adamas de la titular, escultura estimable que se venera en el retablo mayor, barroco, existe una bella imagen de talla policromada, del siglo XVII, de Nuestra Señora del Rosario, de unos 0,90 cm. de alto.

PINTURA

Colgados a los pies de la iglesia se ven cuatro buenos lienzos con orlas de flores y en el centro los asuntos que representan, como "Los Desposorios", la "Presentación de la Virgen"," La Asunción", y " La Inmaculada". Miden unos 0,80 cm. Cuadrados, y por su estilo parecen de Andrés Pérez. Hay también dos cuadros apaisados con "la Adoración de los Reyes y de los Pastores", de correcta composición y agradable colorido, más otro lienzo de escuela murillesca, "La Imposición de la Casulla a San Idelfonso", y un notable "Ecce-Homo" pintado en cobre, del siglo XVII.

PLATERÍA

Hermoso copón de plata del siglo XVII y un cáliz de igual metal, donado por el Rey Carlos III.

BORDADOS

Terno completo encarnado, de tisú de oro, bordados en sedas de colores, del siglo XVII.




CAPILLA DEL CRISTO DE LA MISERICORDIA

ESCULTURA Y PINTURA

Es pequeña y de moderna construcción. Solo son digno de mencionarse el Cristo titular de la Cruz, talla de regular técnica, y un buen lienzo con "El Descubrimiento", del siglo XVII.

MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE REGLA

A un kilometro y medio de Chipiona, sobre alegre colina y a orilla del mar, se alza majestuoso este celebre monasterio, edificado sobre los restos de una antigua fortaleza de los Ponce de León. Refiere Fr. Pedro de Molina en su citada Crónica de la Casa de Medina Sidonia " que después que el Rey Don Sancho el Bravo donó a Don Alonso Pérez de Guzmán todo el termino comprendido entre las orillas de los ríos Guadalquivir y Guadalete, en el sitio llamado antes Chepiota, se fundo un monasterio de canónigos reglares, que se llamo Regla, y que después se transfirió a frailes agustinos.

Al fundarse en el año 1303 la Casa de Arcos, debido al casamiento de la segunda hija de Don Alonso, Dª Isabel de Guzmán, con Don Hernán Pérez de León, diola aquel en dote, entre otros bienes, la villas de Rota y Chipiona, pasando esta, con su castillo y pequeña iglesia de su Señora, servida por canónigos reglares, a los Ponce de León, que hicieron importantes donaciones en diferentes épocas, y obras de ampliación como el refectorio, costeado por el tercer duque Don Juan de Guzmán, y una Lampara de plata y frontal repujado del mismo metal, de más de 1200 ducados de costo, que regalaron los duques Don Alonso VII y Don Manuel VIII, respectivamente. Siguieron los sucesores emulándose con espléndidos donativos y ensanchando cada vez más con grandes reformas la iglesia y el convento, hasta la época de la exclaustración en que paso a poder del Estado, y la imagen de la Virgen a la iglesia mayor de Chipiona. Desde entonces este monasterio fue abandonado y llego su estado de ruina a tal extremo que al autorizar el Gobierno en 1882 al P. Lerchundi para establecer en este edificio un colegio de Misiones para Marruecos y Tierra Santa demolieron la iglesia, en vez de restaurarla, fabricándola de nuevo.

AZULEJERIA

El claustro del convento se restauró en el siglo XVII; tiene un zócalo de azulejos de Triana, fechados en 1640, y unos recuadros entrantes con molduras en las paredes, donde probablemente tuvieron lienzos pintados, viéndose en los ángulos de las galerías los escudos de la Casa de Arcos.

AJIMEZ

Solo se conserva de su arquitectura primitiva, en uno de los muros del claustro, en la parte aja, un interesantísimo ajimez, que rompe el zócalo de azulejos, formado por dos arcos de ojiva túmida, en piedra franca, enmachados por sencillo arrbá de realce, los cuales descansan sobre toscos capiteles de hojas talladas, con dos medias columnas redondas adosadas, y la del centro de forma rectangular y basada en una sola piedra. (Fig. 501).

ESCULTURA

En el altar mayor de la moderna iglesia venerase la celebre imagen de Nuestra Señora de Regla, interesante escultura que la tradición remonta a los tiempos de San Agustín, quien la encargo hacer a un artífice de Tojarte, para colocarla en su oratorio de Hipona, y fue trasladada a España por los ermitaños agustinos en el siglo V, desde cuya época quedo instalada en el monasterio.
Pero dejamos aparte esta leyenda, recogida como cierta por varios escritores, y describimos la imagen que tuvimos ocasión de examinar detenidamente, gracias a la amabilidad del reverendo Padre superior del monasterio, despojándola de las vestiduras que la cubren, así como del niño Dios y brazos que tiene sobre puestos. Aparece revestida de una funda de laminas de platas, unidas por bisagras, clavadas por la parte superior de la estructura, en forma como de un cono truncado, sostenido por cuatro pies de madera para dar mayor elevación a la venerada efigie, la cual debe estar sentada, a juzgar por su tamaño y envoltura, y a partir del cuello no deja al descubierto nada más que la cabeza, Esta se halla cubierta por un casquete ornamentado con labores estofadas de época posterior, sobre fondo negro, muy semejante al gorro del infante D. Felipe, hijo de Fernando III, El Santo, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.

Las diversas restauraciones que ha sufrido hacen que el mencionado casquete no tenga la debida separación del peinado, que, a partir de la frente, ciñe el óvalo del rostro, baja a los hombros y se prolonga por la espalda. La Santa faz está revestida de varias capas de estuco, y pintada de tierra tostada. Los ojos y la boca, de leve modelado, aparecen también pintadas en unión de las cejas arqueadas, dándole carácter hierático.

El distinguido arqueólogo D. José Gestoso, en su folleto "Recuerdos del Monasterio de Nuestra Señora de Regla (Sevilla 1.894)", "Carta dirigida al Excmo. Sr. Duque de T`Serclaes de Telly", opina que esta obra es de arte egipcio.

Pero no lo suponemos de origen tan remoto; creemos que se trata de una imagen del siglo XIII, muy restaurada y repintada su cabeza, de carácter arcaico, como todas las esculturas de aquella época, que conservan todavía las tradiciones orientales. Igual que la Virgen de los Remedios, Patrona del Puerto de Santa María, la cual también esta mutilada y revestida de otra funda de plata, que impide ver la talla del cuerpo. Muy parecida a Nuestra Señora de Atocha, que Ostenta igual birrete, y se halla también sentada, con las rodillas cortadas verticalmente, para poder adaptarle las laminas de plata que parece tuvo en otro tiempo, y otras varias efigies del mismo tipo, conservadas en nuestras iglesias y catedrales (Fig. 502 y 503).

ORATORIO

En la parte alta del convento hay una modesta celda que sirve de oratorio, y un cuadro con inscripción conmemorativa de los días en que allí se hospedo, a mediados del siglo XVI, Santo Tomas de Villanueva, religioso de la sagrada Orden de San Agustín, cuando era Visitador de esta provincia.

PINTURA

Sobre el altar existe un tríptico barroca, con seis medallones que ostentan otro numero igual de pinturas, en mal estado de conservación, los dos del centro son los mejores; representan "La Santísima Trinidad" y la "Virgen con el niño Jesús en los brazos", de escuela murillesca, y los restantes a "San Antonio de Padua", San José”, “Santa Rosa" y San Francisco Javier".

BIBLIOTECA

En la biblioteca de este monasterio se conservan obras de gran valor, entre las que sobresalen algunos incunables y dos Biblias del siglo XVIII, admirablemente conservadas.

HERRERÍA

El Sr. Gestoso menciona una llave de hierro, toscamente forjada, de estilo musulmán, de 0,60 m. De larga, de la que también habla otra tradición relacionada con la imagen titular; pero cuando visitamos este convento en 1908 no llegamos a verla.

viernes, 7 de agosto de 2009

José Lerchundi.


Por Manuel Jurado Domínguez.


A.- QUIEN FUE EL P. LERCHUNDI

José Lerchundi, a quien en nuestro pueblo conocemos por P. Lerchundi, había nacido en el costero y pintoresco pueblo guipuzcoano de Orio, el 24 de febrero de 1.836.

Soplaban por entonces vientos de guerras carlistas. Sin embargo, Josechu, a sus quince años y mientras hacía sus estudios, ya le rondaban en su cabeza sueños misioneros. Después de su paso por el Santuario de Ntra. Sra. de Aránzazu, a los veinte años, ingresa en el Colegio Misionero de Priego (Cuenca), donde pide el hábito de la Orden franciscana, profesa y es ordenado sacerdote en el 1.859.

En enero de 1.862, sin cumplir aún los veintiséis años y con una salud quebradiza, entra el P. Lerchundi en Marruecos por Tánger. Sería en esta ciudad donde fallecería, el 8 de marzo de 1.896, a los sesenta años de edad y después de treinta y cuatro de trabajo misionero, ejercido con celo y prudencia, y de prestar grandes servicios a la Iglesia, a España y al Imperio Magrebí.

Sin duda fue el misionero más egregio que tuvo la Misión desde su restauración en 1.859, en la que ocupó los cargos de máxima responsabilidad. Erigió escuelas para europeos e indígenas, creó estudios de árabes para los misioneros, de los que salieron esclarecidos arabistas. Restableció las casas-misión de Larache, Safí, Rabat, Casablanca y Mazagán. El mismo estudió el árabe que dominaba a la perfección, del que publicó una Gramática y un Diccionario que le convirtieron en uno de los mejores arabistas españoles. A él se le debe también la fundación de la imprenta hispano-arábiga de la misión, la creación de una barriada de “casas baratas”, del Hospital Español, de la Escuela de Medicina, de la “Cocina Económica”, etc.

Ya en el 1.867 el Nuncio Apostólico de S.S. en España le escribía con motivo de una concesión especial diciéndole: “V.R. bien se la merece, por el constante celo que desde varios años ha prestado diligentes servicios a la Misión”.
Diez años más tarde, en 1.889, la Congregación de Propaganda Fide le nombró Prefecto Apostólico de toda la Misión de Marruecos y aunque dicho nombramiento produjo ciertas complicaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Gobierno Español, por lo que hubo de retirarse al Colegio de Misioneros de Santiago de Compostela, donde desempeña el cargo de Rector por unos meses, arreglada la controversia diplomática, el P. Lerchundi volvió a Marruecos, donde gobernó la Misión hasta su muerte.

Diplomático insigne y amigo personal del sultán Muley Hassan, fue protagonista de la política española en Marruecos, participando en varias embajadas. Obra suya fue la preparación y realización de la importante embajada que dicho sultán envió a León XIII en 1.888 y que dio a España gran prestigio.

Sus obras y su fama la llevaron a ser correspondiente de la Real Academia Española (1.874), socio honorífico de la Sociedad Española de Africanistas y Colonistas (1.884) y condecorado con la Encomienda de número de la Real Orden de Isabel la Católica.


B.- EL PADRE LERCHUNDI Y CHIPIONA


Junto a esta actividad relacionada con la Misión de Marruecos, todavía tuvo arrestos el P. Lerchundi en sus venidas y estancias en Chipiona para acometer dos grandes obras en nuestro pueblo: La restauración del antiguo Monasterio agustino de Ntra. Sra. de Regla en 1.882 y junto con su gran amigo el Dr. Tolosa Latour, la construcción del Sanatorio Marítimo de “Sta. Clara” en 1.892.

En cuanto a la restauración del Monasterio de Regla hay que tener en cuenta las medidas adoptadas por los gobiernos liberales de España en la primera mitad del s. XIX, que desembocaron en los decretos de exclaustración y supresión de las Ordenes religiosas. Estas decisiones asestaron un golpe mortal a las misiones, que se nutrían mayormente del personal de dichas Órdenes.

La situación comenzó a tomar otro rumbo cuando, a mediados de siglo, el Gobierno de Madrid vio que para mantener su influencia e intereses en algunas zonas del mundo, éstos estaban vinculados a la presencia y acción de los misioneros. Este era el caso de Marruecos y Tierra Santa. Por ello decide colaborar con la Iglesia creando un colegio de misioneros franciscanos, en nuestro caso. En 1.856 se escoge primero el convento de Priego (Cuenca), que pronto quedaría pequeño, por lo que hubo de trasladarse a Santiago de Compostela. Al aumentar las necesidades de estas misiones, se piensa crear un nuevo Colegio de misioneros.

Era el año de 1.877 y acababa de ser nombrado Prefecto de la Misión, el P. Lerchundi. A él se le encarga hacer las diligencias oportunas para el proyecto. Después de varias gestiones en Andalucía y el levante español, sabedor de que Chipiona existía un histórico Convento-Santuario que en tiempos pasados fue de la Orden de San Agustín, quiso supervisar su estado. Una grata impresión debió llevarse el P. Lerchundi de su primera visita al Santuario de Regla.
El edificio de hallaba en relativas buenas condiciones ya que había sido restaurado en parte a la merced, piedad y liberalidad de los Infantes de Montpensier, pareciéndole muy apropósito para la fundación.

De inmediato informó favorablemente al Gobierno de Madrid y gestiona la autorización con el Arzobispo de Sevilla. El 17 de enero de 1.881, el Nuncio de S.S. decretaba la erección canónica del nuevo Colegio de Misioneros con destino a Marruecos y Tierra Santa. El mismo P. Lerchundi ultimó las obras precisas y los trabajos de reparación más urgente del antiguo Monasterio. Finalmente, solicitó a los superiores de la Orden Franciscana el personal religioso necesario. Pronto llegó a un acuerdo con el Rector del Colegio de Santiago de Compostela. El 25 de agosto de 1.882, salieron por mar, desde Santiago, la expedición de veintitrés religiosos que desembarcaron el día 29 en la playa de Regla. Sería el primer plantel de misioneros franciscanos de este nuevo Colegio, quienes al llegar entonaron la Salve a la Señora de Regla, agradecidos a la dicha singular que les concedía de poder vivir en el Santuario de tan venerables recuerdos. El 8 de septiembre, festividad de la Virgen, se procedería a inaugurar oficialmente el Colegio con un solemne pontifical, procesión y “Te Deum” de acción de gracias, con gran concurso de fieles chipioneros y de pueblos limítrofes.

Al fin, el P. Lerchundi, había logrado la realización de uno de sus sueños: el Colegio misionero de Regla, que con el tiempo se convertiría en cabeza de la Provincia Franciscana de Granada de nuestra Ntra. Sra. de Regla, que durante más de cien años ha surtido de misioneros a Marruecos y Tierra Santa.

La otra gran obra en Chipiona a la que el P. Lerchundi consagró los últimos años de su vida fue la colaboración decidida que presto a su gran amigo el Dr. Tolosa Latour en la construcción del Sanatorio Marítimo de Santa Clara, primera obra en su género en España.

El Dr. Tolosa había nacido en Madrid en 1.857. Catedrático de Pediatría, era un decidido protector de la niñez, mereciendo ser apellidado “Medico de la infancia” con su política de “pan y besos”, cualidades que compartía con el P. Lerchundi, a quien en Marruecos se le conocía con el sobrenombre de “Padre de los pobres”.

Era aquella época en que las epidemias del tifus, cólera, peste y paludismo causaban estragos, particularmente en los niños. España se preparaba para celebrar con esplendor y pompa el cuarto centenario del descubrimiento de América. Y mientras unos pensaban celebrarlo con fuegos de artificio, otros creían mejor hacer una obra de utilidad permanente en favor de la infancia. Entre estos últimos estaba el Dr. Tolosa.

Fue entonces cuando providencialmente ambas personalidades se encontraron. Estaba el Dr. temeroso de que la ocasión se esfumara y pide ayuda al P. Lerchundi:
- ! Ay, padre, si yo tuviera vuestros hábitos ¡
Al P. Lerchundi le falto tiempo para ponerse a su disposición diciendo:
- Pues aquí tiene uno, con un pobre fraile dentro, (1).

Hablan del proyecto y de su posible ubicación. Para sacarlo adelante, llegaron a la idea de recurrir a una suscripción nacional en la que el P. Lerchundi se encargaría de que fuese encabezada por la mismísima Reina-regente Dña. María Cristina, a la que se le escribe con fecha de 2 de septiembre de 1.892 lo siguiente: “Trátase, Señora, de crear en España la humanitaria institución de Sanatorios Hospicios Marítimos para combatir la escrófula y el raquitismo... No ignora V.M. que casi todas las naciones cultas de Europa existen establecimientos de este género... sólo España, que cuenta con playas tan hermosas, carece de estas fundaciones... Le prometí ( al Dr. Tolosa) mi débil ayuda, así como dirigirme respetuosamente a V.M. recomendándole eficazmente una obra tan beneficiosa y patriótica, confiando en que se dignara aprobarla y acogerla bajo su real protección... pareciéndole a dicho señor y pareciéndonos también a nosotros, los franciscanos, que no podríamos conmemorar de manera más digna el gran acontecimiento del descubrimiento de América”. (2).



En la carta se puede observar la fe en el proyecto y la mano izquierda del P. Lerchundi para apoyar a su amigo el Dr. Tolosa Latour. La contestación de S.M. fue positiva, aunque no todo lo que esperaban ellos: “Puede estar seguro que no dejaré de ningún modo de contribuir con un donativo... a la benéfica obra”.

Aunque el 12 de octubre de 1.892 se había colocado la primera piedra, la obra se movía en un mar de dificultades económicas, como lo prueba el hecho de que el P. Lerchundi llegase a ofrecer el importe de la venta de sus obras en árabe para la construcción del Sanatorio.

Pero tras largas y laboriosas gestiones de ambas personalidades, el Sanatorio “Santa Clara”, como se ha llamado hasta nuestros días, se inauguraba el 12 de octubre de 1.897, fiesta que presidió el Dr. Tolosa Latour, y que gozoso contemplaría, ya desde el cielo, el P. Lerchundi.

Reconociendo la personalidad y obra del P. Lerchundi, nuestro pueblo de Chipiona agradecido y representado por su Ayuntamiento, le nombró con el doble título de “Hijo Predilecto y Adoptivo” de la villa en 1.892. Posteriormente aprueba rotular con el nombre de “Padre Lerchundi” una de sus céntricas calles. Y el 8 de agosto de 1.948, por suscripción popular y con la colaboración del Ayuntamiento, se le levanta un monumento a su gloriosa memoria en la Explanada del Santuario de Regla.



(1) F. del Buey y M. Vallecillo “Santa María de Regla”, Jerez 1.984.
(2) P. José Mª López “El Padre Lerchundi”, Madrid 1927.
Colaboran: P. Celestino Pinilla y J. Luis Naval Molero



ESCRIBE: MANUEL JURADO DOMINGUEZ
Investigador de Historia Nº 500/97