lunes, 29 de octubre de 2007

ENTREVISTA A FEDERICO MAYOR ZARAGOZA.-




La Memoria Histórica no hace daño a nadie”

“ Hay que refundar las Naciones Unidas para que representen a los pueblos y no a los gobiernos"

“La música es un vehículo de paz y comunicación entre los pueblos"

Juan Mellado.
Como presidente de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, vino el pasado sábado a Chipiona para disertar sobre "Juventud, Música y Alianza de Civilizaciones" y de paso para apoyar el proyecto de construcción del Centro Mundial de la Música. Ello no le impidió contestar a nuestras preguntas sobre ésta y otras cuestiones de la actualidad.
Pregunta: ¿Qué impresión se lleva de su visita a Chipiona?
Respuesta: Muy buena porque soy partidario de diseñar de forma permanente un futuro distinto y me gusta mucho el proyecto que existe en Chipiona de hacer una gran centro mundial de la música. Mire, la música es un lenguaje universal, todo el mundo la entiende y la siente. Yo hace muchos años que precisamente dentro del programa Cultura de la Paz uso la música como uno de los importantes catalizadores, moralizadores, en favor de la paz, de los sentimientos de tolerancia y comprensión de los demás. Pues todo eso es lo que he encontrado hoy en Chipiona que no sólo mira a su presente, que es muy positivo, pero sabe mirar hacia el futuro para atraer un turismo joven y cultural durante la estación no veraniega a Chipiona y de otras edades que fijen aquí su residencia no sólo por el sol y la playa. Yo tengo que apoyar en la medida de lo posible. Ya lo hice en su momento pues envié al que fue Secretario General de Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar, para que él personalmente me informara sobre este proyecto. Después Jordi Roch de Juventudes Musicales y por eso me gusta haber tenido la oportunidad de ver personalmente este gran proyecto que ojala se convierta en realidad. Creo que es factible porque es un proyecto que interesa a Europa que debe progresivamente ser un puente con América Latina, norte de África y también con el África Subshariana.

P: ¿Y es ése uno de los caminos necesarios para llegar a la paz?
R: Ah sí, mucha gente piensa que la paz y la guerra están siempre relacionadas con grandes conflictos y no es así, está con nuestra vida cotidiana, con la paz con nosotros mismos, la paz en casa, en la escuela, en el lugar de trabajo y en la calle. Por tanto eso se consigue precisamente con el arte, la música y la cultura en general.
P: Usted que ha sido protagonista de gran parte de la Transición, ¿está suficientemente valorada la figura de Adolfo Suárez?
R: Yo creo que sí y además su figura fue fundamental. La verdad es que en la Transición muchos nos dejamos trozos importantes de nuestra túnica y lo hicimos porque creíamos que había llegado el momento y hay mucha gente meritoria, de todas las tendencias, Creíamos que había llegado el momento de dar el paso hacia el pluralismo y la diversidad. La España unida porque queramos estar unidos no porque nadie nos obligue a estarlo. Por eso ahora sinceramente cuando vemos estas apropiaciones de la Transición y de la Constitución y de los símbolos. Todo eso yo soy muy partidario de que la gran riqueza que tiene España es precisamente su diversidad.

P: Usted que fue ministro de Educación, ¿cómo ha evolucionado desde entonces hasta hoy en que cada día nos despertamos con la polémica de la Educación para la Ciudadanía?
R: Esto no es una polémica esto es una cosa créame, créame que, somos un país que es muy importante educativa y culturalmente, no sólo en Europa sino en el mundo en su conjunto y que pesamos en toda la América Latina y en los más de 500 millones de personas que hablan nuestra lengua, la lengua castellana, una de las cuatro lenguas que hay en España, y a las demás las tenemos que respetar desde su cultura e identidad. Es un disparate, un auténtico disparate desde un punto de vista educativo el pensar que lo que vamos a hacer con una disciplina de esta naturaleza, que por otra parte se da en toda Europa, es adoctrinar cuando es todo lo contrario. Educación no es información, es dirigir con sentido la propia vida y para eso tenemos que hacer de tal manera que todos los ciudadanos se sientan liberados, gracias a la educación, de la rutina, de la inercia y del dogmatismo de una serie de imposiciones que hasta ahora han ido muy bien porque de esta manera también los que mandaban tenían a súbditos y ahora estamos pasando a ser ciudadanos y hay mucha diferencia.

P: ¿Cómo valora la Ley de la Memoria Histórica?
R: Mire, yo creo que también es muy positiva. Soy creyente y a mí me parece muy bien que se beatifiquen a todos los que en un momento determinado fueron asesinados. Pero ha habido muchos vilmente asesinados que por no ser sacerdotes y por pertenecer a otra ideología pues no han sido suficientemente reconocidos, ya no digo como en este caso entronizados, sino sencillamente recordados. Mire, la Memoria Histórica no hace daño a nadie, sobre todo cuando es tan distante, ya no hay ninguna responsabilidad de ningún orden y entonces yo creo que hay que conocer bien el pasado entre otras cosas para que este pasado se repita pero que parte de este pasado no se repita nunca más, nunca más. Eso lo tenemos muy claro y me extraña a veces ver incluso reacciones de sectores de la iglesia que se comporta otra vez como en momentos que no deberíamos volver a repetir. Creo que todo lo que sea tener luz sobre el pasado, iluminará mejor los caminos del futuro.

P: Muchos ciudadanos creen que las Naciones Unidas no sirven para nada…
R: No es cierto, la ONU tiene precisamente que pensar en el gran sueño de un gran presidente norteamericano como fue Franklin Delano Roosevelt y otro gran presidente como Kennedy, que tuvo la gran idea de la alianza para el progreso y de los cuerpos de paz que así se llamaban. Por eso me extraña ahora que haya gente que diga que la Alianza de Civilizaciones que es una simpleza. Por favor, son gente que no tiene ni idea. Mire, la ONU empezó a disminuir su influencia cuando los países poderosos, entre ellos el mismo país fundador los Estados Unidos, empezaron a abandonar a las Naciones Unidas. Las Naciones Unidas no son un edificio en Manhattan, son las naciones que se unen para una serie de objetivos. Si los países más poderosos lo que hacen es constituir el G7 O EL G8 y no siguen las recomendaciones de la ONU como las de que esta guerra- la de Irak- está basada en supuestos falsos, que es ilegal e improcedente y a pesar de ello continúan. Recuerdo con vergüenza la esperpéntica reunión de Las Azores (Bush, Blair y Aznar) en la que a pesar de todo desobedecen a la ONU y luego dicen que está en declive. Claro, si ustedes que son las grandes potencias en lugar de una democracia mundial la han convertido en una plutocracia, en un grupito de seis o siete, los G7 y los G8. Ahora son ellos los que quieren mandar en el mundo y usted sabe que cuando mandan unos cuantos y son los más ricos es una plutocracia. Lo que hay que hacer es refundar la ONU en base al gran sueño de Roosevelt y en eso estamos trabajando muy activamente a través de ongs para poner en práctica lo que dice la carta fundacional de las Naciones Unidas, nosotros los pueblos y no los estados o gobiernos.

lunes, 22 de octubre de 2007

BASILIO MARTIN PATINO.-


















"Canciones para despues de una Guerra es la película más chapuza que se haya hecho en el cine español"

Tras ver el film Carrero Blanco preguntó: ¿en qué cárcel está este señor?.
Martín Patino hubo de esconder la película bajo tierra.-


Por Juan Mellado.


Se llama Basilio Martín Patino. Mucha gente no le conoce aunque eso a él no le hace falta. A pesar de tener una extensa filmografía, parte de ella realizada en Andalucía, es conocido por la película Canciones para después de una guerra. Montada en 1971 fue presentada a la censura que la prohibió hasta 1976 tras el fallecimiento del general Franco, anterior Jefe del Estado. Ha estado hablando de ello y del documental histórico en España en los Cursos de Verano de El Escorial que cada año organiza la Universidad Complutense. Al igual que García Berlanga, es otra fuente de historias y anécdotas de nuestro país y del cine español y a sus 74 años promete seguir dando su visión de la vida y la de los personajes que la pueblan.
Es un personaje contradictorio, circunstancia que él mismo reconoce. “Las circunstancias históricas me han convertido en algo raro y contradictorio, estoy encasillado como documentalista aunque nunca he hecho documentales. Por otro lado, tengo una cierta obsesión por el compromiso y reformas de las cosas, lo que me obliga muchas veces a tomar partido”.
Martín Patino narra que comenzó el cine en Salamanca con el CINE CLUB del que fue fundador en 1953. Posteriormente marcha a Madrid a la Escuela de Cinematografía donde coincide con un grupo de gente que eran los hijos de los que habían hecho la guerra. Así Picazo, Summers, Borau, y Camus, entre otros, lo que luego se llamó Nuevo Cine Español. Martín Patino cuenta que la Escuela le parecía una tontería, aunque le daba oportunidad de jugar haciendo cine.


Nueve cartas a Berta, su primera película como director y los encontronazos con la censura.
García Escudero, un individuo listo y peligroso para la libertad de expresión.-
Su primera película como director fue Nueve Cartas a Berta(1965), una evocación brillante e imaginativa de la atmósfera universitaria. “Estaba hecha con cuatro perras y ningún distribuidor y exhibidor la quería. Uno de ellos accedió a verla en el Cine Princesa y a los cinco minutos se fue vociferando que aquello no era película ni nada”. Por otra parte la censura estaba muy dura. Se había liberalizado mediante el directos general de Cinematografía Pío García Escudero, un individuo que no obstante califica de listo y peligroso. “García Escudero era el primer intelectual que tenía una visión del mundo distinta, pero el que más defendía la censura, el más peligroso porque nos conocía y sabía de qué iba la cosa”. Para Martín Patino, los anteriores censores eran una especie de broma con los que se divertía engañándoles y jugar con ellos. “Eran censores de faldas, tetas y otras cosas. Resultaba muy fácil engañarlos porque eran tontos pero García Escudero era un militar muy leído”. De Nueve Cartas a Berta dijo que era una película de un intelectual de izquierdas y que no podía pasarla porque iba a ofender a los que habían hecho la guerra. Ante esta situación el director salmantino se las ingenió para que una junta de alféreces provisionales la viesen en un pase privado. “ Estaban todos lisiados, uno era medio ciego, otro manco, pero me recibieron muy bien. Les gustó la película y se emocionaron porque se veían reflejados. Me dieron una carta de recomendación y García Escudero ya no tuvo más remedio que aprobarla”.
Por otro lado, la industria seguía sin admitir la película. Otro distribuidor, García Ramos, accedió a recibirle y le dio unos días libres que tenía en Semana Santa antes de estrenar 8 y medio de Fellini. “La estrenamos(el plural se refiere a su productor) una día y ya había cola. Fue tal éxito que luego pasó a otro cine y a partir de ahí se habló del Nuevo Cine Español. Y a partir de entonces yo sabía que estaba fichado como rojo e intelectual de izquierdas y que hacía un cine peligroso”, sentencia.


Una obra maestra hecha a base de sacos de recortes de películas con Carrero Blanco y su señora como espectadores de excepción.
Mientras se toma un café en el hall del Euroforum Infantes, en El Escorial, Martín Patino expone que era un niño de derechas que venía de Salamanca y no conocía la Guerra Civil Española, “y al llegar a Madrid me encontré la barbaridad que había sido la guerra”. Le interesó el tema y lo hizo buscando recortes de películas que hacían alusión a la España de la época y combinarlos con la música. Confiesa que “yo era muy aficionado a meterme en todas la revistas verdes, picantes y sicalípticas que eran muy divertidas porque en mi casa no se escuchaban las canciones de las cupletistas”. En una excursión que hizo con Carmen Martín Gaite la escuchó cantar canciones de La Piquer y se dio cuenta que le transportaba en imágenes. Recuerda que la gente cantaba canciones que tenían también una protesta disimulada. Así temas como “Total para qué”, “El caimán”, “Raskayú” o “La vaca lechera”, que eran absurdas y surrealistas.
Patino explica la expresión de “Canciones para después de una guerra es la película más chapuza que se haya hecho en el cine español”. Lo dice en el sentido de romper las normas. “Rallábamos las películas que no lo estaban con un punzón, cogíamos el negativo y lo tirábamos al suelo. Todo lo contrario de las normas de conservación”. Justifica la utilización de la copla en la brutal escena del hambre. “ El Madrid del hambre, la gente hambrienta con una cara espantosa y la montamos con La bien pagá de Miguel de Molina, un personaje elegido adrede. Me dijeron que estaba loco pero emocionó y funcionó”. El cineasta argumenta que “la copla es discutible pero es una forma de expresarse. Puede ser bazofia o maravillas que se permitían hablar de cosas en aquel momento impensables. Dentro de ese mundo tan sutil había unos músicos y letristas que se atrevían a burlar la censura que ni Buñuel hubiera llegado tan lejos. Ahí está Lola Puñales, La bien pagá(una copla puta) Ojos verdes- que es el mismo título de una de sus películas dedicada a este género- y tantas otras que son historias muy duras”.
Martín Patino reconoce que no obstante la película está llena de contradicciones. Los censores se encontraban con la terrible disyuntiva de que veían algo que les emocionaba, que les gustaba, pero al mismo tiempo les daba la espina que algo no era ortodoxo e iba en contra de su ideología. Sabían que si la permitían habría unos señores arriba que se la cargaban.
“Fue el drama de los censores, eran unos pobres hombres. Me llamaban para que quitara cosas, hicieron la experiencia de mandarla a festivales y siempre habían alguien que la rechazaba. Iban a verla a escondidas ministros y se la pasaban unos a otros. Les gustaba y al mismo tiempo decían qué rojo es”. La historia se complicó porque había un militar de espionaje próximo al Jefe de Gobierno, el almirante Carrero Blanco, que alertó a éste que Martín Patino quería colar la película. “Fue a verla el propio Carrero con su señora y su corte. Nada más verla preguntó, en qué cárcel está este señor y la señora le apoyó y dijo contextualmente, quien es el hijo de p.. que ha hecho esta película, por qué no está en la cárcel.
Martín Patino al enterarse de lo sucedido fue corriendo a esconder la película bajo tierra. Buscaron la película en su casa y en el laboratorio pero no lograron encontrarla. “La película les dolía porque eran imágenes y canciones del franquismo montadas hábilmente con sentido del ritmo. Encadenábamos color con blanco y negro, compramos muchas fotografías, archivos enteros, a los fotógrafos de los pueblos...”
Hoy día Canciones para después de una guerra es una película de obligada visión para aquellos que quieran comprender un poco mejor la historia de España si es que ello es posible. Puede emocionar, rebelar, provocar, pero a buen seguro que no deja indiferente a nadie. Si usted todavía no la ha visto, ¿ a qué espera?.

martes, 16 de octubre de 2007

LUIS GARCÍA BERLANGA.-

















81 años que contemplan la Historia de España.-


“A mí La Copla me importaba un carajo ”. -

Con 81 años ya superados el director de cine Luis García Berlanga contempla la historia de España con la cabeza aún muy bien amueblada. Aún no ha perdido su fina ironía, su pertinaz provocación, la pasión por lo erótico y sus ideas libertarias. Este colaborador tuvo la oportunidad de hablar en los cursos de verano de El Escorial con esta leyenda viva del cine español y que tiene en su haber obras cinematográficas tan importantes como El Verdugo, Patrimonio Nacional o Bienvenido Mister Marshall. Precisamente la primera cuestión que abordamos gira en torno a esta última película.
Pregunta: ¿Por qué utilizó usted en Bienvenido Mister Marshall el recurso de la copla?
Respuesta: En la película se cantan cinco canciones pero a mí no me contratan para hacer una película de lo que yo quisiera sino para una folklórica. Gracias a eso no tuve más censura que una, dos planos, y que por una vez he coincidido que tenían toda la razón del mundo.
Pregunta: ¿ En qué consistía?.
Respuesta: Eran dos primeros planos en los que aparecían dos habitantes de Guadalix de la Sierra(Villar del Río en la película), en el momento que decía el alcalde “vosotros que soy inteligentes y despejados...” Era vergonzoso y yo que me creo libertario hubiera sido una cabronada dejarlo.
Pregunta: ¿Es la copla franquista?
Respuesta: A pesar de ser sobrino nieto del maestro Chapí, pariente de Rodrigo y haber tenido un hijo mío músico, Carlos Berlanga, yo no he sabido nunca música. La película no la hice con interés musical. No sé si la copla era franquista o no. A mí la copla me importaba un carajo y además me cabrea mucho más porque las Coplillas de las divisas ha dejado mucho dinero a la Sociedad General de Autores pero para mí y Bardem, que hicimos el guión, no hubo ni una perra. Odio a la canción. No tengo admiración por la música. Lo de la copla, que sea franquista, miliciana o republicana, no soy entendido. En fin, creo que no. La copla tiene una tradición muy antigua.
Pregunta: El cojo que aparece en la película al final de la comitiva. ¿Vive, era cojo de verdad?.
Respuesta: Es un invento mío. Yo organicé la caravana de los que cantaban. Y se me ocurrió que cerrase un cojo. Era uno de los eléctricos y le dije que se pusiera allí. Lo hubo de hacer muy bien cuando todo el mundo ha creído que era cojo de verdad. Y si vive lo puedo preguntar.
Pregunta: ¿ Por qué la gente se muere en las películas falseándolo?.
Respuesta: No sólo la muerte, incluso las bodas. Yo en El Verdugo saqué mi boda. Yo en realidad pedí una boda barata y cuando entré con mi mujer estaba todo escondido y conforme avanzamos nos iban levantando la alfombra, quitando las guirnaldas y la música. Las películas están llenas de hechos reales vividos por nosotros.
Pregunta: ¿Cómo consiguió pasar la censura una película como El Verdugo?.
Respuesta: Cuando fue a Venecia ya tenía 6 minutos de corte y cuando volvió de Venecia también la cortaron. Luego se ha recuperado el material en Alcalá de Henares.
Pregunta. ¿Qué otras cosas le han pasado con la censura?.
Respuesta: Yo hice una película de sketch en Francia con René Clair, Las cuatro verdades. Mi parte era las peripecias del organillero en Madrid con Hardy Kruger. Un censor me contó lo que pasó. Él leía el guión y los demás de la censura lo aprobaban o no. Era un primer plano, vista general de la Gran Vía madrileña. Iba a pasar la hoja cuando le dijeron ¡ un momento¡. Es que un plano general de la Gran Vía en cualquier director no tiene importancia pero con Berlanga quién no dice que pone a tres obispos saliendo de Pasapoga...
Si lo llego a saber a tiempo meto a los obispos y pago los derechos de censura.
Pregunta: ¿Cómo era su relación con Pepe Isbert?.
Respuesta: Hasta fallecer fue el actor de todas mis películas, pero la cosa empezó mal al principio. En mi primera película, Bienvenido Mister Marshall, hubo una rebelión de todo el equipo de actores y técnicos capitaneados por Isbert. Iban todos los días a los productores a ver si echaban a ese niño pijo. Yo fui el primero que salió de la Escuela de Cine y dirigí. Considero que tenían razón porque en la Escuela no se aprende todo. Pero los productores no llegaron a echarme. Sólo me defendieron Elvira Quintillá y Félix Fernández. Con el operador, Manolo Berenguer, estuve a punto de llegar a las manos.
Pregunta. ¿Cómo dirige usted a los actores?.
Respuesta: Tengo fama de no dirigir. Lo mejor que puedo hacer es no dirigir. No les hago el mínimo caso, todos los actores tienen sus tics personales. Yo lo único que dirijo es la colección “La sonrisa vertical”(Tusquets) y me da igual llamarla pornografía que erotismo, en eso confieso mi pasión desde siempre.
Pregunta: Cómo termina un anarquista enrolado en la División Azul?.
Respuesta: Mi padre, que era republicano de Martínez Barrio, estuvo condenado a muerte. Lo liberó de la pena el padre de Luis Ciges que fue gobernador en Avila y Segovia. Mi abuelo fue diputado con Sagasta. Yo tenía una situación personal con 17 años en la que me sentía siempre afecto por falangistas y anarquistas. Fíjate, nadie podía creer que en los años 40 había una tertulia así en Valencia, dos falangistas, dos anarquistas y yo que coqueteaba con los dos. Yo sólo logré de la División Azul que aprobase el examen de Estado que llevaba dos años y entrar gratis en el Club de Tenis de Valencia.
Pregunta: ¿Qué recuerdos tiene de la División Azul?-
Respuesta: Los 52 grados bajo cero en Rusia. En la llegada al frente fui el primero en la División Azul en tener piojos. En verdad no tenía miedo a los rusos. Aunque quizás por la influencia del cine temía que apareciese Drácula. No entré en la División por la dinámica de las bombas y los tiros, no he visto morir a nadie en la guerra ni en mi vida, es curioso.

lunes, 15 de octubre de 2007

CABALLERO BONALD OBTIENE EL PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS SIN RENUNCIAR A SUS PRINCIPIOS-


Yo lo que hago cuando escribo una novela es recordar cosas que he vivido aquí”.
“Escribo cuando tengo ganas, no me pongo a las 9 de la mañana en una mesa como si me vigilara un jefe de negociado”.

Por Juan Mellado.

La reciente concesión del Premio Nacional de las Letras Españolas al escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald ha traído de nuevo a la actualidad su magnífica relación con esta tierra y en especial Sanlúcar de Barrameda y su particular retiro chipionero de Montijo. Con motivo de esta relación chipionera, acrecentada el pasado 2001 cuando pronunció su valorado Pregón del Moscatel, no es ocioso recordar ahora esa interesante charla coloquio que en un lejano 8 de marzo de 1994 nuestros compañeros de Radio Chipiona, Cristóbal Ruiz y Rafa Guerrero mantuvieron en el Bar Paquito con el mismo José Manuel Caballero Bonald, Joaquín Márquez y el recordado Manuel Vidal. La llamada Santísima Trinidad del Vino del que son acérrimos defensores auxiliados por ese ilustre tabernero que es Joaquín Cordero, maestro de pregoneros...
En aquella ocasión nuestros compañeros le presentaban a Caballero Bonald un viejo libro de la Biblioteca Pública Municipal para su dedicatoria. “La vejez del libro sólo es comparable a la vez del autor, es la primera edición de Dos días de Septiembre, de 1962, y me emociona porque nunca piensa uno que se va a encontrar un libro ya tan desgastado con el paso del tiempo. La experiencia del lector coincide un poco con la del autor porque este tipo de reencuentros con un libro tan viejo me hace sentirme también viejo”.
Caballero Bonald era abordado por la influencia del rincón de Montijo, de Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, como territorio de inspiración literaria y línea argumental de su obra. “El territorio de la literatura es el de la infancia, de la adolescencia, de esa etapa de la vida donde uno comenzó a hacerse hombre y yo me hice en torno a esta costa y al Coto de Doñana, claro, si aparece mucho en mi literatura es porque yo viví aquí de niño muchas experiencias inolvidables que intento recuperar a través de la literatura, yo creo que el escritor siempre trabaja con la memoria. La memoria es el fundamento, la raíz esencial de todo lo que escribo, no podría escribir si tuviera amnesia. Yo lo que hago cuando escribo una novela es recordar cosas que he vivido por aquí, eso para mí es un acicate, porque toda mi obra está impregnada de esa infancia y primera juventud”.
Abundaba más el autor de Campo de Agramante sobre las bondades de nuestro paisaje cercano. “Este maravilloso paisaje, es sereno, apacible, sin ningún tipo de exceso decorativo, pero además es un paisaje cultural. Yo cuando miro la desembocadura del río desde Montijo o desde Sanlúcar pienso que es un paisaje cultural. Aquí ocurrieron muchísimas cosas a través de la historia. Esto cuando la carrera de Indias era un ajetreo constante de idas y venidas de América. Luego también esta todo eso de Tartessos y el mundo árabe y ese paisaje me apasiona y me siento vinculado al paisaje cultural incluso más que al físico”.
Sobre el lector destinatario de los libros que escribe un escritor, Caballero Bonald afirmó que el autor no piensa nunca en los destinatarios. “A lo mejor a sólo una persona que uno quiere que lo lea para que lo quiera más. Nunca hay un público concreto al que uno se dirija. Yo siempre me dirijo al lector que bebe manzanilla, es una forma muy indicativa”. Se extendió sobre las propiedades curativas de la manzanilla. “Yo cuando tengo gota y se me quita cuando tomo una dosis estimable de manzanilla. Cuando vuelvo a Madrid los ataques de gota son más frecuentes. Además la manzanilla es un vino muy noble, muy franco, no te engaña nunca, eso es lo importante porque uno puede beber por largo y al día siguiente estar con muchas ganas de beber manzanilla”. No se olvidó tampoco del moscatel, del que luego sería brillante pregonero en el 2001, y afirmó que necesitaba un empuje publicitario mayor, “porque es superior a cualquier otro vino dulce que se fabrique en Andalucía”.
En torno a la afición por el vino de su generación literaria, la del 50, Caballero es claro. “Ocurrió que en la inmediata posguerra realmente no había otras posibilidades de empezar a vivir sino a través del vino, esa es la verdad, no había otra escapada. Entonces nosotros aportamos un talante nuevo en la forma de vivir y de beber. Éramos un grupo de amigos que al mismo tiempo empezaba a trabajar políticamente, pero que también empezaba a sentir vitalmente la necesidad de beber”.
Y para beber y tapear la barra del Bar Paquito. “Es un sitio imprevisto, en lo agradable y su gastronomía Joaquín Cordero me deja sorprendido con los huevos de choco del trasmayo cogidos por el Tabalón. Es Chipiona y su entorno un sitio donde hay tiempo para todo, para pasear, para trabajar e incluso para perderlo”.




UN HOMBRE DE PRINCIPIOS.-

Es José Manuel Caballero Bonald un hombre de principios. Un hombre que sabe lo que dice y dice lo que sabe cuando le da la gana. Como también escribe cuando le apetece. “Escribo cuando tengo ganas, no me pongo a las 9 de la mañana en una mesa como si me vigilara un jefe de negociado”.
El ser fiel a sus principios le costó más de una vez la cárcel durante el régimen franquista. De espíritu viajero y combativo, esa misma fidelidad a sus ideas le ha cerrado puertas en más de una ocasión. A pesar de haber obtenido premios muy importantes, hasta ahora se le había ninguneado con el Cervantes o su fallido ingreso en la Real Academia de la Lengua. Importantes gurús ha habido en este país que no le han perdonado sus ideas progresistas y por qué no decirlo, su hombría... No le ha importado el criticar a la última novela de César Vidal por considerarla malsana y eso le honra .Morirá diciendo las verdades del barquero e incluso al igual que Larra o Espronceda no le importaría batirse en duelo por una cuestión de honor o de ideas, a la vieja usanza. Le han dado el Premio Nacional de las Letras porque ya era escandaloso que no le concedieran algún premio de esta enjundia.Culminaría una brillante carrera con la obtención del Premio Nobel de Literatura. Que no se preocupe. Todo llega. El Premio Nacional de las Letras está dotado con 30.000 euros de vellón. Seguramente se los gastará en vino. Salud.

viernes, 14 de septiembre de 2007

LA REPRESIÓN FUE BRUTAL EN CHIPIONA TRAS EL ALZAMIENTO DE 1936. -




Entre el 18 de julio y 8 de diciembre fueron asesinadas unas 30 personas que no había cometido ningún delito.-


Envidias, celos, deudas, ser de izquierdas o fiel a la República, motivos para morir fusilado en una cuneta o represaliado por el régimen.-


Por Juan Mellado


La nueva corporación chipionera, a propuesta de los familiares de las víctimas, va a proceder a intentar recuperar los cuerpos de todos aquellos chipioneros que murieron asesinados durante los primeros meses del llamado Alzamiento Nacional. Esta reivindicación y recuperación no tiene ningún ánimo revanchista sino solamente dar descanso y sepultura dignas a todos aquellos que dieron su vida por defender sus ideales. En Chipiona entre el 18 de julio de 1936 y el 8 de diciembre del mismo año, las fuerzas represoras y algunos paisanos afines ejecutaron a una treintena de personas. Entre las causas de estos crímenes, ejecuciones por fusilamiento sin ningún tipo de juicio, figuran envidias y celos, ya sea por motivos económicos u amorosos, saldar la deuda por parte del deudor, ser de izquierdas o simplemente fiel a la República. Las matanzas pararon el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada, fecha en la que significativamente fusilaron a 8 personas para hacerlo coincidir con tal efeméride.


En el caso de Chipiona, la represión brutal ejercida sobre esta treintena de ciudadanos no tenía sentido. Cabe recordar que en los años de gobierno de ayuntamientos de la República no se ejerció ninguna represión contra personas o funcionarios públicos, no se mató a nadie e incluso la Comisión Gestora presidida por Manuel Miranda de Sardi evitó que ningún exaltado quemase o asaltase el Santuario de Regla o la parroquia, algo habitual por otros pagos. La misma Comisión aprobó no represaliar a ningún funcionario a pesar de haber recibido escrito de algunos ciudadanos que pedían depurar responsabilidades. Esta Comisión, en su inocencia, dejó en manos del Gobierno Civil la potestad de desarmar a aquellos ciudadanos que poseían armas de fuego y que luego fueron usadas para matarlos.


Los tiempos de la República fueron convulsos y como todo tiene un antecedente, en 1934 una huelga de trabajadores del gremio de panaderías generó unos disturbios que desembocaron en la muerte de dos obreros. Ese día, el cuatro de abril del señalado año, el Director General de la Guardia Civil, el general Miguel Cabanellas realizaba una visita a la ciudad de Jerez de la Frontera. Enterado de los hechos ocurridos en Chipiona, se personó in sito a la puerta del cuartel de carabineros, ubicado en la calle Cemento, donde aún yacían los cuerpos de los dos infortunados. Al bajar del coche oficial se dirigió al teniente de carabineros y con tono respetuoso pero enérgico le dijo, “no es justo matar a obreros”. Este mismo general apoyó luego el golpe de 1936 pero al sentirse engañado no aprobó la jefatura de Francisco Franco. Cuando murió, el generalísimo ordenó la confiscación del archivo de Miguel Cabanellas. El año 1936 arranca en Chipiona con la constitución de una nueva Comisión Gestora nombrada por el Gobierno Civil y de la que sale elegido presidente Manuel Miranda de Sardi. Éste y la mayoría de miembros de la Comisión fueron luego fusilados tras el 18 de julio. Entre las “maldades” cometidas por esta Comisión y que les llevaría posteriormente a la muerte figuran el cambio de denominación de algunas calles, festividad local, o la adhesión al Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Andalucía, aprobado esto último por unanimidad el 30 de junio. Entre enero y julio de este año se suceden algunos incidentes callejeros protagonizados entre fascistas y comunistas que se saldan solamente con heridos. Como curiosidad cabe destacar que un joven de 16 años, José Mellado Domenech, denuncia por escrito a seis individuos por “provocación contra el régimen establecido, el cual está obligado a defender”, según consta en el documento. Este y otros actos en defensa de la República le costarán luego la cárcel y la persecución junto con el líder sindical Cosme Mellado Caro, peripecias que merecen trato aparte. Tras los sucesos en el ámbito nacional del 18 de julio, el día 20 es convocada en reunión extraordinaria la Comisión Gestora que preside Miranda de Sardi, pero no es éste quien la reúne. Se trata de una convocatoria hecha a las 9 de la mañana con carácter urgentísima realizada por el teniente de carabineros en calidad de Comandante Militar de la Villa y en virtud de la declaración del estado de guerra. Allí el teniente de carabineros comunica los presentes el cese de la Comisión y el nombramiento de otra nueva que preside a partir de ese momento el maestro Miguel Romero López. Cabe resaltar que en la constitución de la nueva Comisión realizada unas horas después, a las doce de la mañana, el mismo Romero presenta su dimisión abrumado por el cargo, pero ésta no es aceptada. No figura en las actas qué ocurre con lo componentes de la anterior Comisión Gestora pero el notario que es la historia demostró que la mayoría fueron posteriormente fusilados o represaliados los que lograron vivir. La lista de desaparecidos en las numerosas “sacas” de sus domicilios o de la cárcel alcanza la treintena. La memoria de uno de los represaliados y al que los sublevados asesinaron a su padre, Narciso Montalbán, acierta a decir algunos nombres de desaparecidos, un buen número de ellos de lo que no se han encontrado sus cuerpos y otros que reposan por haber sido recogidos por sus familiares en el momento de su muerte. Ya ancianos, Narciso Montalbán y José Mellado, antiguos líderes comunistas confían en que se ponga en pié la historia de estos sucesos lamentables. Poco a poco la historia va dejando las cosas en su sitio. La democracia permitió en 1979 que el líder sindical Cosme Mellado participase en el gobierno de la localidad y tras las nuevas elecciones locales. Posteriormente y tras su fallecimiento una plaza en Chipiona figura con su nombre y un busto la preside.-


La lista de los desaparecidos y sus maldades cometidas.-
- Antonio Rey Lora, conocido como Antonio Iglesias. Concejal de Izquierda Republicana. Fue fusilado en Sanlúcar de Barrameda y enterrado en una fosa común en la zona denominada de Cuesta Blanca. Un nieto suyo, José Manuel Rey, es concejal del Ayuntamiento de Chipiona por el Partido Andalucista y está comprometido con la recuperación de la memoria histórica.
- Alfonso Montalbán Monge. Concejal y padre de Narciso Montalbán, conocido hombre de izquierdas represaliado. Una nieta suya, Ildefonsa Montalbán, fue concejal por el PCE en la reinstaurada democracia.
- Francisco Montalbán. Conocido como Panchito, fue fusilado en Cuesta Blanca y enterrado en Sanlúcar de Barrameda. Su propia mujer, Doña Ana de Panchito, recogió su cuerpo en el mismo lugar del crimen. La inducción del crimen está en una denuncia cuyo origen es la venganza de tipo personal. Esta misma mujer hizo muchos servicios por la democracia en tiempo de la dictadura exponiendo su vida. Protegió a los jóvenes líderes políticos de izquierdas, Cosme Mellado Caro y José Mellado Domenech cuando eran perseguidos.
- Francisco Mellado Naval, padre de Cosme Mellado. Trabajaba en la bodega de Florido Hermanos. Su hijo Cosme fue represaliado y estuvo a punto de morir fusilado. Con la llegada de la democracia llegó a ser concejal del Ayuntamiento. Murió en septiembre de 1999 tras una larga enfermedad. Una plaza de Chipiona lleva su nombre y un busto.
- Manuel Miranda de Sardi. Alcalde. Fusilado a la puerta de la casa de su hermana Francisca a pesar de haber evitado la quema del Santuario de Regla por las fuerzas populares. Fue hermano del poeta y teniente de alcalde de Cádiz, José Miranda de Sardi, quien también fue asesinado.
- José Mellado Bueno. Padre de José Mellado Domenech. Al parecer fue fusilado a la puerta del cementerio de El Puerto de Santa María y pudiera estar enterrado allí. La invención de un supuesto ultraje a la bandera le supuso la muerte. Su pecado fue el visitar al que fue gobernador civil de Cádiz, Eduardo Valera Valverde, íntimo amigo suyo, quien le prometió que en Chipiona no se iba a hacer represión. Su protagonismo era incómodo para los planes de los sublevados.
Con 70 años fueron fusilados Luis Query y Enrique Espinosa, dando los represores la prueba que no respetaban ni la edad. Otros nombres se suman a esta lista incompleta como Manuel Bolaños, Luis Castro, Santiago Query, Domingo Caro, Ricardo y Eduardo Pimentel, Tomás Soto, Manuel Peralta, Fernando Verdún, José Guisado, Antonio Soto... Sus familiares quieren que descansen en paz.

LA SALIDA PROCESIONAL DE LA VIRGEN DE REGLA EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 1936. -


Chipioneros y visitantes protegieron a la imagen de unos esperados disturbios que no llegaron.-
Por Juan Mellado.
En el libro “Memorias de un pueblo”, del prestigioso escritor e historiador chipionero Manuel Florido Benítez, se alude a la salida procesional el 8 de septiembre de 1936 de la imagen de la Patrona de Chipiona, Nuestra Señora de Regla, la cual hubo de hacerse con escolta armada ante una posible agresión. Fundamenta que en esa fecha la Virgen no iba a salir en procesión por primera vez en la historia tras unos rumores que hubo en el pueblo días antes “de quemar a la imagen si salía a la calle”.
Cuenta el historiador que dos hombres buenos y de reconocido prestigio fueron al santuario “para pedir permiso para sacar la Virgen en su procesión todos los años, además haciéndose responsables ellos mismos que la defenderían de lo que fuera con sus vidas. Después de obtener el permiso del rector se organizó una gran escolta de voluntarios que la rodearon con armas de fuego al mando de estos dos señores”. Concluye el historiador que el día de la fecha la procesión salió no sólo rodeada de la escolta sino de todo el pueblo de Chipiona que estaba dispuesto a jugársela toda si alguien hubiera atentado contra ella, circunstancia que afortunadamente no ocurrió.
La verdad es que técnicamente era casi imposible que nadie viniera a atentar contra la imagen de la Virgen de Regla porque los supuestos agresores ya en esa fecha habían sido asesinados o estaban llenando las cárceles. Sí podía haber una posibilidad de ataque por mar o aire por parte del ejército republicano en cuyo caso no hubiera valido o servido para nada la constitución de la referida escolta armada. En cualquier caso la posibilidad que se plantea de agresión terrestre por parte de incontrolados era muy remota porque los datos y hechos son demoledores.

Andalucía occidental era una “carriolera” de asesinados desde el 18 de julio de 1936.
En el caso de Chipiona cabe reseñar que el 8 de septiembre del 36 ya habían sido asesinados buena parte de la treintena que cayó hasta el 8 de diciembre y que los elementos de izquierda o desafectos al nuevo régimen estaban encarcelados. Por otro lado también cabe recordar que la Comisión Gestora del Ayuntamiento republicano siempre destacó por la defensa de nuestra Patrona, la Virgen de Regla, no permitiendo ningún tipo de agresión externa como se demuestra por testimonios y actas municipales. Nadie de Chipiona creo que se atreviera a atentar contra la imagen en unas circunstancias tan adversas.
Pero la posibilidad de atentado por personas venidas de otras poblaciones era muy descabellada como rebaten estos datos ofrecidos a continuación.

Peregrinación multitudinaria desde Sanlúcar de Barrameda.-

En el libro de Eduardo Domínguez Lobato, “Cien capítulos de retaguardia” se narra así el día 8 de septiembre de 1936.
“Peregrinación a Chipiona. Van en tren especial las milicias, falange y público de romería. No hay individuo que no lleve prendida en la solapa una insignia con la bandera. Van en trenes, taxis, autobuses y coches privados”.
No se desprende que de la vecina ciudad de Sanlúcar viniese nadie a quemar la imagen, en cualquier caso estaría mucho más protegida si cabe con tanta gente de orden. De otro lado a esa fecha en Sanlúcar ya habían sido fusiladas 31 personas, dejando sus cuerpos en las cunetas de las carreteras de Rota y Trebujena principalmente, y otras muchas permanecían detenidas en el famoso castillo.
Quizás hubo la posibilidad de peligro por vía marítima ya que un día antes, el 7 de septiembre, ocurrió un incidente en la barra de Sanlúcar de Barrameda con el crucero Gravina, en el que se vio implicado un mercante y un avión ocasional, más preocupado por otras operaciones de envergadura que disparar contra una procesión. En la vecina ciudad de Rota, según se recoge en el libro “Vida e historia de un pueblo andaluz”, de Rafael Quirós Rodríguez, llegaron a asesinar a unas 14 personas constatadas, uno de ellos agricultor el 8 de septiembre, aunque alude a que la lista de desaparecidos por la represión es más amplia pero no se poseen datos. Entre estos ocho obreros de la construcción que procedían de Arcos. En otra población como Trebujena, desde el 18 de julio a diciembre de 1936,las personas fusiladas o tiradas al río fueron 98.

En una ciudad tan señera como Sevilla, capital de Andalucía, y con grandes vinculaciones chipioneras, según se refleja en el libro del profesor Juan Ortiz Villalba, “Sevilla 1936”,fueron 298 las personas fusiladas entre el 18 de julio y el 8 de septiembre por orden del juez militar en virtud de sentencia y sin citar los que fueron desaparecidos. Estas personas fueron fusiladas en las tapias del cementerio y murallas de la Macarena principalmente siendo de todas las profesiones.

Según datos aportados por la historiadora Macarena Tallafigo, recogidos a su vez de F. Romero tras su intervención en unas Jornadas de Memoria Histórica, después del 8 de septiembre los pueblos que quedaban sin ocupar en toda la provincia de Cádiz eran 6 de un total de 42, a saber Grazalema, El Gastor, Villaluenga del Rosario, Alcalá del Valle, Setenil de las Bodegas y Jimena de la Frontera, todas ella a muchísimos kilómetros de distancia de Chipiona por lo que el peligro no podía venir de ninguna de esas poblaciones. Se da además la circunstancia que el último pueblo de la provincia de Cádiz que cae en manos de los rebeldes, Jimena de La Frontera, lo hace el 28 de septiembre. Esta sólo una pequeña muestra de la represión en algunas poblaciones cercanas y representativas.

LOS DATOS APORTADOS POR LAS CHARLAS DEL GENERAL QUEIPO DE LLANO.-
Para testimoniar la tesis que estamos exponiendo nada ni nadie tan fiable y que no pude ser acusado de sospechoso. Son las charlas que el general Gonzalo Queipo de Llano, transmitía desde Radio Sevilla, recogidas escritas en periódicos de la época y por escritores como Manuel Barrios o Ian Gibson que las transcriben literalmente. De ellas se desprende que la situación no era para que nadie fuese a un pueblo como Chipiona a atentar contra una procesión.
Así en la charla emitida el 29 de julio, Queipo da noticias de Rota. “Me piden de Rota haga saber por la radio que todos los veraneantes se encuentran bien de salud, y de que allí no se ha registrado ninguna novedad desagradable”. No obstante en la charla del 7 de agosto alude a un bombardeo de la ciudad de Cádiz en la que una granada de un barco cae en el barrio de La Viña. Del que paradójicamente afirma que sólo hizo víctimas entre los comunistas que allí habitaban.
El domingo 9 de agosto Queipo relata su visita triunfal a varias plazas de Andalucía occidental. Así las realizadas a Cádiz, Jerez, El Puerto de Santa María con estas ciudades vibrando de entusiasmo.
En otra charla fechada el 26 de agosto alude a un bombardeo de Cádiz por aviones rojos con el resultado de seis muertos y 22 heridos. En esa misma charla Queipo asegura que “ahora están plenamente sometidas al ejército las provincias de Sevilla, Huelva, Cádiz, Córdoba, Granada y Málaga, a excepción de la capital, toda Extremadura, todo el norte y noroeste de España y todas las fronteras, excepto la de Gerona y el sector de Irún, que está completamente bloqueado”.
De momento no hemos podido averiguar que dijo Quepo de Llano en su charla del 8 de septiembre ya que no figura entre la bibliografía consultada pero imaginamos que sería un mensaje de corte triunfalista.

De todos estos datos aportados, se desprende la tesis que era muy difícil un ataque a la procesión de la Virgen de Regla del 8 de septiembre de 1936. Por tierra era imposible dada las circunstancias obvias y evidentes. Por mar y aire podría haber habido una posibilidad aleatoria pero en la que Chipiona y su procesión no sería el objetivo principal. Es decir, es impensable una operación organizada por mar o aire, programada y con objetivo, para bombardear una procesión que no es objetivo militar. Tan sólo cabría la posibilidad de algunos enfrentamientos entre barcos y aviones en el mar y que secundariamente por lotería o azar pudiera haberse visto Chipiona afectada.
No obstante según cuenta el historiador Florido el rumor era que vendría gente a quemar la imagen, cosa que evidentemente no ocurrió.
Valorando las buenas intenciones de esos hombres leales y sin ánimo de devaluar su mérito, cabe pensar que la salida procesional de la Virgen de Regla escoltada por personal armado constituyó sólo una demostración de fuerza innecesaria y sin ninguna relevancia heroica. Evidentemente el 8 de septiembre de 1936, el que no estaba ya asesinado o preso en la cárcel, estaría en el frente o huido a cientos de kilómetros y a buen seguro entre sus objetivos no estaba quemar una imagen sino sencillamente salvar el pellejo. Por otro lado, tampoco está en nuestro ánimo ningún espíritu revanchista sino simplemente dejar las cosas en su sitio con la intención de al menos aproximarnos a los hechos que ocurrieron.

CANTAR Y BAILAR EL NEGRO ZUMBÓN COSTABA LA CÁRCEL EN LA CHIPIONA DE LOS AÑOS CINCUENTA.-




El alcalde, Rafael Vidal, era el guardián de la moral y las buenas costumbres.
La proyección de la película “ANA” provocó las iras de Vidal que la consideraba obscena.-

Por Juan Mellado


Cuando el director de cine Alberto Lattuada filmó la película ANA, con una espectacular Silvana Mangano, nunca imaginó que a muchos kilómetros de distancia, en España, en la Chipiona de los años cincuenta, iba a ocasionar una gran polémica e incluso detenciones. En esta película la Mangano bailaba un número titulado “El bayón de Ana”, mientras su voz era doblada en lo que en España se conoció como “El negro zumbón”.
Era 1953 y en Chipiona gobernaba un alcalde llamado Rafael Vidal, guardián de la moral y las buenas costumbres y que en un mandato anterior en los años cuarenta había intentado en vano que se cerrasen bares y tabernas con ocasión de la celebración de unos ejercicios espirituales en la parroquia. Conocido como el alcalde que mandó colocar por las esquinas grandes carteles, de un metro por 60 centímetros, en los que podría leerse “Alabado sea Dios, guerra a la blasfemia”, Vidal tuvo en Chipiona su particular cruzada con la película citada y con el tema del negro zumbón, de tal forma que tenía orden de detención para todos aquellos ciudadanos que lo cantasen o bailasen.
La proyección de la película y el intento de detención del gerente del cine.
Ana se estrenó en el Cine Principal de la calle Isaac Peral con 20 minutos de su metraje cortados que se unían a los que ya originariamente había practicado la censura. Ello no fue impedimento ni eximente para que Rafael Vidal mandase detener al gerente del cine, José Olave, por proyectar la película. La orden de detención fue efectuada a la Policía Local, pero Olave tenía mucha amistad con el Comandante de Puesto de la Guardia Civil, quien en persona se ofreció a acompañarle durante un tiempo día y noche para impedir que se consumara la orden. Así con la benemérita por delante los policías no se atrevían a detenerle.
Puestas así las cosas y para recochineo, cuando se proyectaba la película daban marcha atrás al rollo, ponían otra vez la canción y el público que llenaba la sala aplaudía con regocijo. Mientras, en el cine de la competencia, en el Avenida, ponían al parecer “Lo que el viento se llevó”. Según parece alguien con intereses en la localidad contrapuestos al dueño del Principal, José Luis Ballester, también estuvo en el ajo de la denuncia que no llegó a servir para nada porque todos los días se ponía por la megafonía del cine.
Las amenaza de detener a quienes cantasen o bailasen el bayón sí fueron cumplidas en muchas ocasiones y entre la lista detenidos figuraban incluso el padre de la popular Rocío Jurado, aunque este extremo no se ha podido confirmar totalmente. La persecución llegó hasta a detener a un organillero que inocentemente tocó el bayón. Este detalle último no tiene desperdicio. Alguien próximo en el gobierno municipal de Rafael Vidal y cachondo mental, se encontró a la entrada de la localidad a un organillero ambulante. Le preguntó que si en el repertorio llevaba el negro zumbón. Al contestarle que sí le contó que a su novia le gustaba mucho y que le pagaría bien si lo tocase a la puerta de su casa. Con cuatro pesetas de la época, el organillero en cuestión se puso a tocar el negro zumbón a la puerta de una casa que no podía ser menos que la del propio alcalde, Rafael Vidal. A continuación se armó una pajarraca y tal revuelo y el organillero explicó a la policía lo sucedido. No se le pudo detener porque tenía todos los papeles en regla.
Rafael Vidal Pérez fue alcalde de Chipiona durante dos mandatos. El primero fue desde el 13/04/ 1943 a 12/02/1944, nueve meses y 29 días. El segundo mandato en el que ocurrieron los hechos que se narran fue entre el 08/06/1953 al 06/02/1955, un año y 8 meses. Los tenientes de alcalde de este último mandato fueron Antonio Caballero Amérigo y Manuel Jurado Bueno. No se comprende tanto escándalo con la canción y la película, ya que años antes la Mangano había protagonizado la famosa Arroz Amargo y en la que en medio de un arrozal aparecía con pantalón corto y provocativa, carne de pecado y lascivia.
El estreno de la película en España.-
Aunque la película se rodó en 1951 dirigida por Alberto Lattuada, al parecer no es hasta 1953 cuando se estrena en España. En realidad es una película mediocre en la que la protagonista, Silvana Mangano, se le dobla la voz en las canciones y en el argumento pasa de ser pecadora a monja. La película fue estrenada en España sin pena ni gloria formado parte de un gran lote de la distribuidora. Según cuenta José Mellado Domenech, que fuer durante muchos años gerente de cines de barrio en Sevilla, en la capital hispalense estuvo dando tumbos hasta que se pudo estrenar casi sin publicidad. A partir de ahí fueron los espectadores de los cines de barrio y los de pueblo quienes hicieron de la película un rotundo éxito.
Silvana Mangano(1930-1989). -
La elevada atracción sensual de esta actriz italiana le favoreció para llegar al star system a finales de los años cuarenta. Silvana Mangano nació el 21 de abril de 1930 en Roma, estudió ballet en la academia romana de Zhia Ruskaya y comenzó a trabajar como modelo en su adolescencia. Tras ganar el concurso de belleza Miss Roma y participar en Miss Italia, debutó en el cine en 1954 con la película “El elixir de amor”. Dos años después y tras protagonizar el filme de Giuseppe de Santis “Arroz Amargo”(1948), conseguiría la fama a nivel mundial. Posteriormente intervendría junto a Vittorio Gassman en la interesante “El lobo de la Sila” (1949). En 1949 contrajo matrimonio con el productor Dino de Laurentiis, con quien estaría casada felizmnete durante toda su existencia. La carrera cinmematográfica de la Mangano no feu excesimanete prolífica a partir de los años cincuenta. Entre su filmografía destaca Ana(1950) de Alberto Lattuada, “El Decamerón”(1971) de Passolini, “Teorema”(1968) y “Muerte en Venecia”(1971) de Visconti.
Víctima de una cáncer de pulmón, Silvana Mangano falleció en Madrid el 16 de diciembre de 1989 a la edad de 59 años y con toda seguridad ajena al revuelo que su personaje había armado en Chipiona.-

NICOLÁS MIRANDA, LA HISTORIA DE UN "ROJO INDESEABLE" QUE PASÓ A SER HÉROE TRAS COMBATIR CON LA DIVISIÓN AZUL.-




Servir a la República le costó persecuciones, incluso de la propia familia".
Ha escrito más de 700 novelas del oeste, policíacas y relatos de guerra, pero la más importante es la de su vida.-

Por Juan Mellado


Se llama Nicolás Miranda Marín, chipionero de pura cepa nacido un 16 de mayo de 1919. Nunca pensó que en su pueblo natal le iban a tratar como a un perro y menos su propia familia. Su error fue combatir con la República en la Guerra Civil y ser uno de los perdedores. Solo le salvó combatir luego en Rusia enrolado en la División Azul, de donde volvió como un héroe con una pierna amputada. Cosas del destino. Ello le libró de ser fusilado o internado en un campo de concentración. Con un estado de salud delicado, este viernes no podrá asistir a su homenaje. Estarán sus familiares que darán su testimonio.
Nicolás Miranda, todavía con la cabeza muy bien amueblada, un republicano convencido y que argumenta sabiendo lo que dice, recuerda que a la edad de siete meses se trasladó con su familia a la cuenca minera de Peñarroya (Córdoba), debido a la enfermedad de asma que padecía su hermana mayor. Allí pasó su juventud. Tenía 17 años cuando estalló la Guerra Civil y 18 cuando el ejército de la República le llamó a filas, incorporándose a la 204 Brigada Mixta en la que combatió durante catorce meses.
Al perder la República la guerra, fue hecho prisionero y conducido con otros republicanos al campo de concentración de Pina (Castellón), del que fue trasladado al de prisioneros de Valsequillo (Córdoba). "Salí del mismo para comparecer en Cádiz en el Gobierno Militar ante un tribunal de guerra por ser considerado prófugo, ya que no me presenté a filas cuando el ejército de Franco me movilizó en Chipiona". Tuvo suerte en principio ya que fue absuelto con todos los pronunciamientos favorables y fijó su residencia en Chipiona a donde volvió con 20 años y sin conocer a nadie de la familia. Ese fue su gran error.
"Trabajé en los albañiles pero cuando llegaba a solicitar un puesto de trabajo un vencedor del a Guerra Civil, me despedían a mí sin contemplaciones. El último que lo hizo fue la empresa de los Jurado". Los ruegos de ser el único que trabajaba en su casa y tener un padre de más de sesenta años no sirvieron para nada. "Me dijeron que la orden que tenía era de dar trabajo a los vencedores".
La sorpresa de Nicolás fue mayor cuando comprobó que " mis primos hermanos eran todos mis enemigos, cruzaban de acera para no saludarme y me consideraban un rojo indeseable". Las calamidades de Nicolás no acabaron ahí con la familia. "Las dos casas que mi padre heredó de mi abuelo y una finca de uva moscatel en el pago de Montijo las perdió pasando a manos de sus hermanas. Ellas habían publicado un edicto diciendo que las fincas estaban abandonadas por mi padre y si en un plazo establecido nadie las reclamaba pasaba a propiedad de ellas". Como quiera que nadie avisó a su padre, pasó el tiempo de reclamaciones y al estar ignorante del edicto perdió sus propiedades. Después de esto, " uno de mis primos hermanos me detuvo en la calle Larga y me dijo que tuviera cuidado con lo que decía que me iba a encerrar". Otro detalle del cariño que le profesaba su familia fue el siguiente: " mi padre fue a ver a su hermana María Regla pidiéndole ayuda y le contestó que ante de darle a él y a su familia un pedazo de pan, se lo daba a los perros".
Héroe forzoso en la División Azul y pérdida de una pierna en combate.-
Puestas así las cosas, Nicolás Miranda pudo encontrar trabajo en el espigón del muelle de Chipiona, donde permaneció hasta finales de junio de 1941. Allí fue a verle Manuel Sánchez Vargas, el único ex combatiente del ejército de Franco que se mostró como un gran amigo y le dijo que acababa de enrolarse en un banderín de enganche para combatir en Rusia. No vio otra solución. En Chipiona tenía que presentarse cada diez días en el cuartel de la Guardia Civil. "Me recibía un brigada del cuerpo, el que peor podía tratarme. Me amenazaba con devolverme al campo de prisioneros de Valsequillo". En más de una ocasión se encontró en la biblioteca pública con otro represaliado, José Mellado, con quien compartía confidencias y recibían amenazas del citado brigada que les hacía la vida imposible. La situación con la familia no mejoraba. " Fui tratado en mi pueblo como el peor de los bandidos, no existía otro tratamiento para mí. Los hijos de mis tías se mofaban a mi paso y otros me insultaban por lo bajo".
Con este curriculum a Nicolás Miranda sólo le cupo irse a la División Azul. Atrás sólo quedaba la posibilidad cierta del campo de concentración, el fusilamiento o un tiro perdido desde una esquina.
" Dejé el pico y la pala y sin decir nada al capataz ni esperar a que me pagaran los atrasos me fui". Nicolás le dijo a su madre que iba al cuartel de milicias de Cádiz a ver qué pasaba con su asunto, " puesto que tenía que servir en el ejército de los vencedores durante cuatro años para sacarme las ideas comunistas que decían tenía". Conoció entonces a un sargento de milicias a quien le pidió le ayudase a incorporarse al banderín de enganche de la división española de voluntarios. "Me camufló como pudo y cuando se enteró mi madre unos días después, ya había cruzado la frontera francesa hacia Alemania".
La lucha cuerpo a cuerpo en el frente ruso.-
Tras un período de instrucción, ya el 12 de septiembre de 1941 la escuadra en la que Miranda estaba enrolado relevó a otra alemana en un búnker de primer línea en el frente ruso. Allí vivió encarnizados combates cuerpo a cuerpo. Miranda narra con emoción que "nuestra tropa dio ejemplo de valor, abnegación y sacrificio. Ni un solo hombre retrocedió en defensa de una posición atacada por el enemigo, ningún herido quedó abandonado en el campo de batalla y desafiábamos la muerte con el más absoluto desprecio". La precisión con la que Miranda narra los combates y operaciones es de tal cantidad de datos para el espacio disponible en un periódico. El 24 de diciembre de 1941, día de Navidad, es vivido por Nicolás como de continuados combates. Más tarde es agregado el batallón, el de la tía Bernarda como los españoles le llamaban jocosamente, a la 126 división alemana. Allí en un encarnizado combate, el obús de un disparo por parte de los soviéticos hiere en ambas piernas al sargento Losada " y a mí me abre un fenomenal boquete en la pierna izquierda muy cerca de la ingle, tan cerca que es amputada a unos 3 centímetros de ésta dejando un canal en el músculo que alcanza lo poco que queda de un muñón". Durante más de sesenta años las casas ortopédicas le han servido 16 prótesis única manera de hacer causa con la grave minusvalía y poder valerse dada su extrema incapacidad.
La vuelta de los héroes a la estación madrileña del Norte.-
Nicolás Miranda regresó a España con una expedición de la División Azul un mes después de amputársele la pierna en Soltcy (Rusia Blanca), el 25 de abril de 1942. Miranda lo narra con detalle de novelista.
" En un tren de heridos llegué a la estación del Norte en Madrid. Estaba la estación repleta de gente que nos llamaban valientes, héroes y otros calificativos bajo el sonido de marchas militares y vítores. Una enfermera militar, de rostro alegre, me dio la bienvenida ayudándome a bajar del vagón. Yo no sabía el manejo de las muletas que me habían dado y me mantenía mal. Estaba mareado, atronado por el ruido de la estación del Norte. Sentía una especie de angustia que me hizo llorar, ahora en mi país, cuando ni siquiera derramé una lágrima por el dolor de la herida producida por aquel gigante de hierro y la puntería de su único cañón.
La enfermera se dio cuenta de que se me escapaban las lágrimas, me apretó el brazo que sujetaba y dijo: " Llora lo que quieras y no te contengas "! ! Los héroes, los valientes también lloran"!. Esto me llegó al alma, me hizo recordar los malos tratos sufridos en Chipiona. Los momentos, las situaciones difíciles por las que había pasado luchando, viendo caer a cuantos me habían protegido, sin conocer cuales fueron mis ideas, mis sentimientos".
Un novelista codo a codo con Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Adolfo Suárez.-
Con catorce condecoraciones de guerra, entre ellas dos cruces rojas del mérito militar, se le abrieron todas las puertas. Pasó a prestar servicios en la Secretaría General del Movimiento en Madrid, con rango de vicesecretario, mano a mano, con el Presidente de las Cortes, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, primero, y con Adolfo Suárez después. Con éste último ya adivinaba el cambio democrático que iba a protagonizar años después, aunque Miranda nunca ha renunciado a su republicanismo.


Desde 1946 a 1970 escribe más de 700 novelas del oeste, policíacas y relatos de guerra para las editoriales Bruguera, de Barcelona, y Cíes de Vigo, bajo los seudónimos de Nick Ramdaim, Joe Sheridan o su mismo nombre, Nicolás Miranda. Es un defensor de esta literatura de evasión al igual que la de cualité, "con la que muchos españoles aprendieron a leer y a evadirse de una triste realidad en una España negra". Hoy disfruta de una pensión como funcionario del cuerpo técnico de la Administración General del Estado, ganado por oposición en 1944, y de una pensión mensual concedida por Alemania.
Actualmente vive en Madrid con su hija Carolina y posee una de las más importantes biblioteca y videoteca de España. Nunca olvidará que la Década se haya acordado de él. Un hijo suyo, del mismo nombre, Nicolás Miranda estará presente en el homenaje en su representación.
COMENTARIO.-
UN HOMBRE FIEL A SUS IDEAS.

Conocí a Nicolás Miranda Marín en 1984 gracias a la amistad que me unía, y me une, con su hijo Nico. Enseguida me di cuenta que la vida de este hombre merecía la pena contarla. Cada verano que venía de vacaciones a Chipiona desde Madrid le pedía que me concediera una entrevista. Con una sonrisa me respondía: "Juan si yo te cuento mi vida y digo lo que pienso voy a la cárcel". Siempre me preguntaba por el estado de salud de Cosme Mellado o José Mellado, líderes de los chipioneros represaliados. Tiene fuertes convicciones republicanas y una idea especial sobre la monarquía que a estas alturas nadie va a hacer cambiar. Conoce la falsedad de la vida. Es un hombre de honor en el sentido honrado del término. Patriota a su manera, porque el patriotismo no es sólo de una bandera. Incansable, más de una vez me lo he encontrado en el Rastro de Madrid, con su otra hija, Caro, en busca de libros antiguos o ediciones raras. Su vida es un gran ejemplo de supervivencia ante la adversidad y contra un enemigo inesperado, la propia familia. Hoy se siente cansado, desde su biblioteca en Madrid hacemos la entrevista por teléfono. Sabe todo lo que dice pero no dice todo lo que sabe porque iríamos a la cárcel él y yo. Ha sido, y es, uno de tantos héroes a la fuerza. La estancia de Luis García Berlanga en la División Azul fue un paseo comparado con el combate cuerpo a cuerpo de Miranda. Escribe novelas como pocos de la denostada pero imprescindible serie B. Los tiros no le son ajenos. Su eterna venganza ha sido el hacer desde Madrid favores muy importantes incluso a muchos de lo que le habían despreciado o ignorado. Ha demostrado que él tiene el pedigrí y otros son los perros.-
Foto, cedida por Nico Miranda.
La portada de las novelas primeras ediciones de 1948 cedidas por el autor.-

domingo, 9 de septiembre de 2007

ROCÍO JURADO, PROFETA EN SU TIERRA.


Por Juan Mellado
En la hora de la despedida a Rocío Jurado cabe reseñar la buena sintonía que siempre tuvo con su pueblo que la vio nacer un 18 de septiembre de 1944 en la actual calle Larga. Hija de Fernando y de Rosario, nunca llegó a imaginar, o quizás sí, que con el paso del tiempo iba a ser la Mas Grande con el nombre de Chipiona por bandera.
Su primera prueba de fuego importante fue el concurso radiofónico que ganó en Radio Nacional de España en Sevilla a la que fue llevada por su madre y amigos. El premio consistió en 200 pesetas en metálico, un corte de traje, unas medias de nylon y una botella de gaseosa de la maca patrocinadora del concurso. Sólo fue el comienzo. Era 1961 y con ocho mil pesetas prestadas por su abuelo fue a Madrid a comerse el mundo ya que el Ayuntamiento le había negado una beca para estudiar folclore.
Así emprendió una segura carrera como cantante y actriz de cine en la que el nombre de Chipiona siempre estuvo en su boca. Tanto es así que lo que el Ayuntamiento un día le negó otro se lo pagó con creces. Cabe reseñar que ya el 23 de febrero de 1968, siendo alcalde César Florido, fue nombrada Hija Predilecta de la localidad. En aquella ocasión esta distinción le fue otorgada según César Florido, por las relevantes condiciones artísticas que concurrían en Rocío Jurado, acreedora de galardones nacionales e internacionales con el nombre de Chipiona por bandera. La propuesta fue aprobada por unanimidad por la corporación municipal en Pleno, elevada al Ministerio de la Gobernación y publicada en el Boletín Oficial de la Provincia.
Curiosamente ese mismo año en el mes de agosto Rocío Jurado actuó en el Gran Cinema de Chipiona en el transcurso del Festival del Moscatel y en el que se le concedió la distinción de la “Parra de Oro. Curiosamente además Rocío fue presentada por un casi desconocido Jesús Quintero, entonces en Radio Nacional, antes de ser famoso por El Loco de la Colina y la última persona que le hizo una entrevista en profundidad días antes de su agravamiento.
En 1976 tras aprobarlo el Pleno el tres de mayo, una Avenida fue inaugurada con su nombre siendo alcalde Antonio Rodríguez Caballero. También en esa década Rocío eligió Chipiona para grabar en directo un recital de la serie de Televisión Española “A su aire”. Como prueba de su amor por Chipiona, Rocío actuó en un festival benéfico pro cabalgata de Reyes Magos, con Juan Peña El Lebrijano, celebrado en el Cine Principal en febrero de 1983. En octubre de 1984 recibiría la Medalla de Oro al Mérito Turístico local de manos del entonces presidente de la Junta José Rodríguez de la Borbolla en un multitudinario acto
celebrado en la plaza de Juan Calos I y siendo alcalde el centrista Miguel Valdés. Sería en 1994 cuando al final de la misma avenida que lleva su nombre se inauguró el 21 de agosto el monumento dedicado a su figura, obra del escultor Juan de Avalos y siendo alcalde el socialista Luís Mario Aparcero.
Durante todo este tiempo Rocío nunca olvidó el nombre de Chipiona. Así sevillanas, baladas y algunos palos del flamenco recordaron en sus letras las excelencias de Chipiona o su Virgen de Regla, imagen a la que cada 8 de septiembre acudía a ver en procesión por promesa y concitaba una gran concentración mediática en la que Chipiona ha sido siempre centro de la información. Muchos han sido los reportajes que Rocío Jurado ha realizado en Chipiona.
Incluso en 1993 a las órdenes de Josefina Molina Rocío grabó escenas en las playas de Chipiona de la película “La Lola se va a los puertos”. En 1998 utiliza la playa de Las Canteras junto al Faro para grabar un video clip de promoción de su disco “Me lo ha dicho la luna”. Cabe recordar la repercusión que el 21 de mayo de 1976 tuvo su casamiento con el ex boxeador Pedro Carrasco en el chipionero Santuario de Regla. Tanto con su matrimonio con Pedro Carrasco como con su posterior con el torero José Ortega Cano, Rocío supo imprimir a ambos el amor y aprecio por Chipiona. Uno de los broches de oro de Rocío y su gran relación con Chipiona, tierra en la que ha podido ser profeta, ha sido el de pregonar su fiesta más grande en el 2003, el carnaval.
Hace unos meses el actual alcalde, Manuel García, anunciaba la decisión de conceder a Rocío Jurado la Medalla de Oro de la localidad, ceremonia que no ha podido producirse en vida.

HASTA LUEGO, ROCÍO.-


Rocío Jurado ha sido la persona más importante que ha dado Chipiona en toda su historia.
Por Juan Mellado. /

Se nos fue Rocío. Las páginas de los diarios se han llenado de tópicos. Decían que era la más grande. En este hasta luego se puede decir que sí, que era la más grande y la única. Como las grandes artistas Rocío no se parecía a nadie, era ella misma en esencia, un fenómeno de la naturaleza. Un monstruo sagrado. Era Rocío aquella sencilla chiquilla que un buen día ganó un concurso de Radio Sevilla. Aquella joven que se fue a Madrid a probar fortuna y resultó que la Gran Vía se le quedó pequeña. Esa joven atrevida que con su voz, su arte y su desparpajo, hizo palidecer a la misma Concha Piquer. Se nos ha ido en Chipiona, el personaje, la persona más importante que haya dado la historia de esta villa. Se nos ha ido también el ruiseñor de Andalucía, la cantaora de España. Irrepetible. Muchos se han atribuido el haberla descubierto, pero quizás quien primer la descubrió y confió en ella fue una entrañable persona, una gran mujer, Rosario, su madre. Años después Rocío cantó una desgarradora canción a su madre escrita por Manuel Alejandro, una de los más bellos temas que se hayan podido escribir sobre una madre que se nos fue.
El tópico de ser nuestra mas universal embajadora nunca ha dejado de ser verdad. Chipiona es en España y en el mundo otra cosa después de aparecer Rocío Jurado en escena. Desde su aparición Chipiona dejó de ser aquel pueblo de marineros y viñedos, olvidado del mundo y casi en el último confín. A partir de ella se decía Chipiona y a continuación Rocío Jurado. Se decía Rocío Jurado y a continuación Chipiona. Nunca una artista de sus características elevó tanto y a tan buen nivel el nombre de su pueblo.
Cuando no la conocía nadie, el Ayuntamiento de Chipiona le negó una beca de estudio para marcharse a Madrid. Eran ocho mil pesetas que finalmente se las prestó su abuelo. En una miopía absoluta y en un frío papel se le comunico que la institución municipal no tenía fondos para los estudios de folklore. Muchos de ellos se hicieron fotos con ellas años después. A mí me hubiera dado vergüenza. Ella nunca tomó importancia de este hecho y pronto olvidó este episodio y siempre habló bien de su pueblo y de su ayuntamiento. No se puede evaluar en euros la campaña de publicidad que Rocío Jurado hizo de su pueblo en toda su carrera. Incluso sin saberlo cuando cantó “El clavel” defendía uno de los valores económicos más importantes de Chipiona. Roció y Chipiona. Chipiona, Rocío y su Virgen de Regla. Nunca se perdía esa cita obligada cada 8 de septiembre en esa renovada acción de gracias que cada año le tributaba a su patrona. Este año pasará la imagen de la Virgen a las puertas de su chalet “Mi abuela Rocío”. Nadie se percatará pero a buen seguro que se darán un beso de amigas y un abrazo. Detalles de mujeres sencillas. Como lo fue siempre Rocío a pesar de haber paseado escenarios por todo el mundo. A pesar de ser recibida por mandatarios y embajadores. A pesar de ello Rocío disfrutaba barriendo la puerta de su chalet de madrugada, a la única hora en la que podía hacerlo sin que la molestasen. Aquella Rocío que ya famosa soñaba con poder comerse un cartucho de pipas entre los ecualiptus de Villacañas. Nunca dejó de ser esa muchacha sencilla que un día marchó de Chipiona con una mano delante y la otra detrás. Nunca dejó de querer a su pueblo. Así lo cantaba, “y es que te quiero tanto /pueblo mío, / que donde quiera que vaya/te llevo conmigo…”
Se nos fue Rocío pero sólo hasta luego.

domingo, 26 de agosto de 2007

SIETE FRANCISCANOS MÁRTIRES DE FUENTE OBEJUNA SERÁN BEATIFICADOS POR LA IGLESIA EL 28 OCTUBRE,-




A Fr. Félix Echevarría, guardián del convento, intentaron por todos los medios hacerle blasfemar, le dieron dos palizas y dos tiros en las piernas, sacaron los dos ojos, cortaron una oreja y al final la lengua. Al no conseguirlo, acabaron con él rematándole a culatazos de fusil en la boca y en la cabeza.-
La reciente conferencia ofrecida en el Santuario de Regla por el padre franciscano Joaquín Tudela, dentro de los actos culturales veraniegos de esta comunidad, sobre el proceso de beatificación de siete mártires franciscanos de Fuenteobejuna, cuyo servicio a Dios se había iniciado en Chipiona, ha sido motivo para recordar sin animadversión el martirio sufrido por estos religiosos en los tristes sucesos de 1936. El padre Tudela, que es Guardián del convento de Estepa y postulador para la causa de estos siervos de Dios resaltó en su alocución que esta iniciativa de la Iglesia es desde el perdón y no desde el rencor. Nunca, y siguiendo al Documento emitido por los obispos españoles, desde el punto de vista político ya que no se busca ningún enfrentamiento sino alcanzar la verdad de unos hechos sucedidos. “Sólo martirio en aras de la reconciliación y de la paz”. Tudela narró en su conferencia estos sucesos que también se encuentran reflejados en el libro “Quienes son y de dónde vienen, 498 mártires del siglo XX en España editado por Edice.

Durante los años 1931-1936, ocurrieron cambios políticos en España que bien pronto manifestaron una fuerte hostilidad contra la Iglesia, órdenes religiosas e instituciones cristianas en general. La Provincia Franciscana de Granada tampoco se vio libre de esta persecución y siete hermanos recibieron la palma del martirio al encontrarse por ese tiempo en la localidad cordobesa de Fuente Obejuna.
Sus nombres, escritos en el libro de la vida, son: Fr. Félix Echevarría Gorostiaga (43 años), Fr. José María Azurmendi Mugarza (66 años), Fr. Miguel Zarragua Iturrízaga (66 años), Fr. Francisco Jesús Carlés González (42 años), Fr. Luis Echevarría Gorostizaga (41 años), Fr. Simón Miguel Rodríguez (23 años) y Fr. Antonio Sáez de Ibarra y López de Arcaute (22 años).
De todos ellos, los seis primeros formaban parte de la fraternidad de Fuente Obejuna (Córdoba) cuando se desató la Guerra Civil en España, mientras que el último, Fr. Antonio, fue a aquel convento a pasar unos días de vacaciones. Allí le sorprendió todos aquellos acontecimientos que llevó a estos siete hermanos menores a derramar su sangre por mantenerse fieles a Cristo.
Fueron inmolados en aras de confesar la fe el día 21 y la madrugada del 22 de septiembre de 1936, en la cárcel y en el cementerio de Azuaga (Badajoz).
Al declararse la Guerra Civil de 1936, las autoridades marxistas de la ciudad realizaron varios registros en el convento los días 20 y 22 de julio, buscando armas escondidas en el convento y que en ningún momento lograron hallar. El día 27, so pretexto de protección de sus personas, los sacaron del convento -que al día siguiente fue saqueado por las turbas- y les tuvieron detenidos en las oficinas de Telégrafos, hasta ser llevados el 14 de agosto al palacio de la marquesa de Valdeloro, lugar convertido en prisión.
El 20 de septiembre por la noche fueron trasladados fuera de la ciudad, en 7 camiones, con cincuenta seglares. Cuarenta y tres de ellos fueron fusilados a pocos kilómetros de la ciudad, mientras que los siete restantes y los religiosos fueron trasladados al cercano pueblo de Azuaga (Badajoz) y dejados en la cárcel. '
Fr. José Azurmendi fue el primero en ser asesinado a tiros en la cárcel, a mediodía del 21 de septiembre, después de negarse a blasfemar contra el Señor y al grito de ¡Viva Cristo Rey!
Hacia las 9 de la noche cinco de los religiosos -Luis, Francisco, Antonio, Miguel y Simón- y los siete seglares sufrieron varios interrogatorios y les obligaron a blasfemar. Ante su negativa rotunda, los sacaron de la cárcel en grupos de cuatro -en tres viajes de camioneta- ­atados de dos en dos, y los llevaron al cementerio de la ciudad. Allí, en la madrugada del día 22, fueron vilmente fusilados, después de negarse repetidamente a blasfemar.
Quedaba vivo en la cárcel Fr. Félix Echevarría, guardián del convento, religioso piadoso e inteligente. Según confesión del testigo Baldomero, un miliciano, intentaron por todos los medios hacerle blasfemar (le dieron dos palizas y dos tiros en las piernas, le sacaron los dos ojos, le cortaron una oreja y al final la lengua). Al no conseguirlo, acabaron con él rematándole a culatazos de fusil en la boca y en la cabeza. Después de cuatro horas de martirio, murió heroicamente en la madrugada del 22 de septiembre de 1936.
Al difundirse rápidamente por las ciudades de Azuaga, Fuente Obejuna y otros lugares de España la noticia de su feroz matanza, se despertó en el ánimo de muchos un sentimiento de horror por las crueldades cometidas con aquellos religioso, considerado como verdaderos mártires, pues habían preferido la muerte antes que proferir una blasfemia. Enterrados en fosa común en cementerio de Azuaya hasta que dos meses más tarde se produce la exhumación de los restos por familiares., frailes y médicos Y llevados a a fuenteobejuna al convento.
Exhumados los restos de los siete mártires en Fuenteobejuna.-
Precisamente cabe reseñar que el pasado 16 de junio fueron exhumados en Fuenteobejuna los restos de estos siete mártires franciscanos Félix Echevarría Gorostiaga, José María Azurmendi Mugarza, Francisco Carlés González, Luis Echevarría Gorostiaga, Simón Miguel Rodríguez, Miguel Zarragúa Iturriaga, Antonio Sáez de Ibarra López, asesinados durante la persecución religiosa acaecida en España entre 1934 – 1937 y que forman parte de los 498 mártires españoles cuya beatificación tendrá lugar en Roma el próximo 28 de octubre, en una ceremonia que presidió el Vicario General, Mario Iceta Gavicagogeaescoa . A la exhumación de las reliquias les siguió el tratamiento y estudio de los restos. El tratamiento consistió en la limpieza y tratamiento químico de los huesos introducidos en sus respectivas urnas de PVC para su inhumación. El trabajo continuó todo el fin de semana y concluyó con la solemne Eucaristía celebrada en la Iglesia de San Francisco presidida por el presidente de la comisión delegada, Mario Iceta y concelebrada por el promotor de justicia, el vicepostulador, los miembros del tribunal, el Vicario Episcopal de la Sierra, Jesús Maria Perea, el párroco de Santa María del Castillo de Fuenteobejuna y otros sacerdotes de la zona. Durante la homilía, Mario Iceta recordó que en esa misma iglesia, anteriormente capilla del convento franciscano, habían celebrado la Santa Misa los mártires.

PERFILES DE LOS SIETE MARTIRES.-
Fr. Félix Echevarría Gorostiaga nació en Ceánuri (Vizcaya). Eran seis hermanos de los cuales tres religiosos franciscanos, otro más Luis murió con él en el mismo martirio. Murió a la edad de 43 años. Con once años vino de su tierra a Chipiona para iniciar los estudios de seminario menor y continuar su formación franciscana emitiendo su profesión temporal el 6 de septiembre de 1909 y la solemne el 7 de septiembre de 1912. Fue ordenado sacerdote el 16 de julio de 1916 en el Santuario de Regla el día de la Virgen del Carmen. Terminado sus estudios pasó al convento de Vélez Málaga un par de años antes de volver a Lebrija. En abril de 1919 viene como Rector y profesor del colegio seráfico, organista y maestro de coros a Chipiona hasta 1921 que la provincia traslada el seminario menor a Estepa. Al año siguiente regresa a Chipiona con los cargos de vicario de colegio, director de la orden franciscana seglar y da clase de formación teológica dogmática de sagrada escritura. Y luego a otros destinos. Destacó en su ministerio su capacidad intelectual para colaborar en la formación de los jóvenes, así como también en el ministerio de la predicación y en las misiones populares. Deseó ser misionero, y pasó a la Misión de Marruecos en 1933, si bien unas fiebres malignas le obligaron a regresar a España a los pocos meses, primero a Estepa y días más tarde, un poco repuesto, a Fuente Obejuna (Córdoba), para hacerse cargo de aquel convento como guardián hasta su martirio.
Fr. José María Azurmendi Mugraza nació en Durango (Vizcaya). Estudió en el seminario menor de Chipiona emitiendo la profesión temporal el 23 de febrero de 1888 y la solemne el día 22 de julio de 1891. Fue ordenado sacerdote en Sevilla el 30 de mayo de 1896 y permanece en Chipiona. Cuando se abrió el convento de Fuente Obejuna en 1898, fue uno de los religiosos que formaron la primera fraternidad. Estuvo de misionero en Tierra Santa varios años y, tras diversos destinos, entre ellos en 1913 al colegio de Regla. A primeros de julio de 1936 recibió con gran alegría su destino a Fuente Obejuna. Su carácter afable destacaba especialmente para todos los que le conocieron. Murió a la edad de 66 años
Fr. Miguel Zarragua Iturrízaga nació en Yurreta (Vizcaya), emitiendo la profesión temporal el 7 de setiembre de 1890 en Chipiona y la solemne el 9 de setiembre de 1895. Estuvo destinado en la Misión de Marruecos durante 11 años. Regresado a España, destacó especialmente en su asistencia en Chipiona a los apestados al declararse la epidemia de gripe. En 1919 fue destinado al convento de Fuente Obejuna para encargarse de la sacristía con satisfacción de todos y con gran edificación de los fieles. Destacó su actitud humilde y su disponibilidad a la hora de realizar los servicios fraternos encomendados. Murió con 66 años
Fr. Jesús Carlés Francisco González nació en Requeixo (Pontevedra). Con 15 años viene a Chipiona emitiendo la profesión temporal el 28 de marzo de 1910 y la solemne el 12 de abril de 1913. Fue ordenado sacerdote en Córdoba el 2 de junio de 1917. Su primer destino fue el convento de Fuente Obejuna, y, tras un trienio, marchó como misionero a la Custodia de Tierra Santa, hasta su regreso a la Provincia en octubre de 1934 a Chipiona. Al año siguiente pasó a residir en el convento en el que encontró la palma del martirio. Fue un religioso de gran tesón y solícito a la hora de cumplir con sus deberes pastorales. Murió con 42 años.
Fr. Luis Echevarría Gorostiaga, hermano de Félix, también estudió en Chipiona nació en Ceánuri (Vizcaya), emitiendo la profesión temporal el 13 de setiembre de 1913 y la solemne el 17 de septiembre de 1916 en Regla. Fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1920 y tras permanecer dos años en Chipiona marcha a Puente Genil. Perteneció también a la Misión de Tierra Santa, en la que estuvo seis años. Ya experimentó todo el ambiente hostil a lo religioso durante su estancia en el convento de Vélez Málaga, con la quema de conventos, marchando primero a Coín y en 1933 al de Fuente Obejuna en calidad de vicario, encargándose de la Juventud Antoniana e Hijas de María y fundando la Biblioteca Popular. Su vida ejemplar fue un testimonio grande para los que lo conocieron. 41 años cuando es martirizado
Fr. Simón Miguel Rodríguez nació en Villalcampo (Zamora), emitiendo la profesión temporal el 24 de junio de 1932 y la solemne el 26 de junio de 1935, emitida estando ya de morador en el convento de Fuente Obejuna. Resaltó su espíritu servicial y laborioso a la hora de desempeñar las tareas encomendadas dentro de la fraternidad. No tenía 24 años de edad cuando murió
Fr. Antonio Sáez de Ibarra y López de Arcaute nació en Hijona (Álava), emitiendo la profesión temporal el 26 de agosto de 1932, debido el retraso a las anomalías políticas de aquel año. Inició sus estudios de Filosofía y Teología en Chipiona. Debió suspender sus estudios al declarársele una grave enfermedad en la garganta, siendo destinado al convento de Fuente Obejuna para disfrutar de las vacaciones veraniegas de 1936. Destacó especialmente en el canto, así como también por su alegría. Tenía 22 años cuando fue martirizado.

jueves, 31 de mayo de 2007

FALLECE JOSÉ MELLADO DOMENECH, DEFENSOR DE LOS VALORES DEMOCRÁTICOS.-








A la edad de 88 años ha fallecido recientemente en Sevilla tras una larga enfermedad el chipionero José Mellado Domenech. Militante del PCE, la historia de Mellado ha sido la de muchos españoles perseguidos tras el golpe militar de 1936 y que incluso alcanzó a su padre, asesinado por los sublevados sin que hasta ahora se sepa el paradero de su cuerpo después de 70 años de su desaparición. Aunque Mellado residía actualmente en Sevilla nunca perdió el contacto con su tierra natal a la que venía asiduamente y pasaba grandes temporadas.
Protagonista del nacimiento de la II República, luego sufrió la persecución del franquismo, no en vano fue el primer detenido en Chipiona tras producirse el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Su propio padre, José Mellado Bueno, fue la primera persona asesinada en Chipiona tras atribuírsele la autoría intelectual de una tirada de piedras a la bandera que protagonizó un joven al que habían pagado previamente para ello las fuerzas de la reacción. El caso de José Mellado Bueno fue significativo de los hechos que sucedieron después. Sin afiliación política alguna y sin haber hecho nunca daño a nadie, su culpa fue la de ser amigo íntimo del entonces Gobernador Civil de la Provincia, Eduardo Valera Valverde. Cabe reseñar que tras la Sanjurjada, Valera Valverde que era coronel del ejército de profesión fue desterrado a Chipiona, localidad en la que pronto trabó amistad con José Melado Bueno.
Tras el golpe Valera fue nombrado Gobernador Civil de Cádiz por lo que Mellado Bueno fue a visitarle a su despacho para pedirle por su hijo, José Mellado Domenech y por la suerte de otros chipioneros. Valera le prometió que mientras fuera Gobernador no se iba a matar a nadie en Chipiona, lo que Mellado, la Ratita, transmitió a la gente de la localidad. Esa fue su sentencia de muerte porque los asesinos de Chipiona no podían consentir que una persona como Mellado tuviese tal amistad que evitase sus planes. Por lo que rápidamente se aprestaron a programar su muerte. Tras el incidente de las pedradas a la bandera, Mellado fue detenido y asesinado a las tapias del cementerio del Puerto de Santa María sin ningún tipo de juicio que se sepa. A partir de ahí las muertes se sucedieron en Chipiona hasta superar la treintena hasta el 8 de diciembre.
Su hijo José Mellado Domenech sí tenía militancia política desde muy joven. Así su primera militancia fue en la CNT para pasar luego al PCE. Junto a los históricos Cosme Mellado Y Narciso Montalbán, había protagonizado incidentes políticos con individuos de la extrema derecha. Se da la circunstancia que él mismo con la edad de 16 años y tras unos incidentes, interpone una denuncia contra unos individuos “por provocación contra el régimen establecido, el cual estaba obligado a defender”.
Tras el golpe fue el primer detenido en Chipiona en su propia casa. En ese instante su padre le había disuadido de escaparse por la puerta trasera con el razonamiento de que no le pasaría nada al no haber hecho nada malo. La pareja de la Guardia Civil se lo llevó ante las propias narices de su padre que no se imaginaba que pronto él mismo iba a morir asesinado. José Mellado se libró de ser fusilado por su juventud y no murió en su periplo carcelario por puro milagro.
Tras ser encarcelado en Chipiona el joven Mellado fue luego trasladado al penal de El Puerto de Santa María (allí pudo presenciar cómo sacaban de la celda a los chipioneros Luis Castro y Enrique Espinosa, éste de 70 años, que fueron fusilados) para pasar luego a la prisión de Cádiz. A continuación quedó en libertad y se vino a Chipiona pero a posteriormente hubo de hacer el Servicio Militar. Después de hacer el servicio Mellado estuvo escondido y huido por media España para pasar luego a un campo de concentración en Reus donde estuvo poco tiempo. Volvió a Chipiona donde estuvo dos años y volvió a esconderse en Almería y Albacete con Bartolo Sace. Puestas así las cosas y antes que en Chipiona se le escapase a alguien un tiro que fuese hacia su persona se estableció en Sevilla donde comenzó a trabajar en los albañiles.
Mellado había sido juzgado por varios cargos en Consejo de Guerra con acusaciones falsas que le llevaron a prisión.
Finalmente Mellado pudo conseguir un trabajo en la Depositaria del Ayuntamiento de Sevilla cargo que desempeñó hasta su jubilación. Paralelamente trabajaba como gerente de los cines de barrio que poseía su primo el abogado José Maria Domenech Romero y posteriormente pasó al despacho de abogado de la calle Zaragoza. Desde allí Mellado se ocupo de hacer muchos favores a chipioneros que antes no le miraban por su militancia comunista, por lo que esto fue su mejor venganza. En los últimos años Mellado y Narciso Montalbán habían recibido diversos homenajes desde el PCE y veían agradecidos los trabajos realizados por recuperar la Memoria Histórica en Chipiona.
Mellado siempre tuvo en su mente el recuerdo de Ana Pomar, la viuda de Panchito, Francisco Montalbán, quien arriesgó su vida por esconderle a él y a Cosme Mellado en un autentico acto de valentía protagonizado por una mujer a la que le habían asesinado el marido.
José Mellado estaba casado con Dolores Bernal y tenía dos hijas y dos nietas. Su cuerpo fue incinerado con la bandera republicana y sus cenizas reposan ya en las aguas chipioneras de la playa La Cruz del Mar. Sus camaradas de Chipiona le enviaron una corona de flores con los colores de la república.

El juicio sumarísimo a José Mellado.-
José Mellado fue detenido por la Guardia Civil el 23 de julio de 1936. Con 16 años ingresa en la Prisión Central de El Puerto de Santa María el 5 de agosto para ser trasladado en mayo de 1937 a la cárcel de Cádiz. Ese mismo mes de mayo de 1937 fue sometido a juicio sumarísimo. Curiosamente Mellado fue juzgado por delito de “auxilio a la rebelión militar”. Entre las acusaciones su afiliación a la CNT de la que era Secretario del Exterior de la agrupación de Chipiona. Lo califican de ideas extremistas y exaltadas y lo consideran hombre de acción, atribuyéndosele agresiones a elementos de otras ideologías. Se le atribuyó el reparto de proclamas el 18 de julio del 36 para levantarse contra el ejército, hecho que no pudren probar.
Se le acusó de ser de la Juventud Comunista y delegado del Socorro Rojo en Chipiona. También le acusaron “el estar armado la noche del 18 de julio al acecho de las personas de derechas”, lo que no se le pudo demostrar de ninguna manera. Estas acusaciones fueron formuladas por la Falange que también le atribuyeron el control del sermón en las iglesias, circunstancia que tampoco le pudieron demostrar. Así las cosas a Mellado lo condenan a 12 años de prisión mayor.
Posteriormente el 25 de mayo de 1940 le es conmutada la pena a 6 años por la Comisión Provincial de Penas por ser menor de edad. Ya en noviembre de ese mismo año la Comisión Central de Penas del ministerio del Ejército le conmuta a tres años de prisión menor. El 3 de julio de 1941 sale en libertad definitiva y el 24 de julio de 1944 es el archivo definitivo de su causa. Cabe reseñar que previamente el 27 de julio de 1942 fue declarado inútil total del servicio militar por enfermedad. Había sido soldado de reemplazo de 1941 de la plaza de Barcelona en el 1ª Batallón Disciplinario de Trabajadores nº 95.


Se fue ligero de equipaje.-

José Mellado, Joselito el de la Ratita, se nos ha ido ligero de equipaje. Enfundado en su bandera republicana, ideas a las que fue fiel hasta su muerte. Se fue ligero de equipaje porque dejó aquí en este verdadero valle de lágrimas continuado su legado ideológico y cultural. Toda su vida la dedicó a hacer el bien a los demás. Quizás demasiado impetuoso en su juventud pero entregado a sus ideales. Nunca tuvo nada suyo. Todo su esfuerzo, su trabajo, fue siempre para el bienestar de sus hijas y de sus sobrinos con los que en muchas ocasiones ejerció de padre.
Una vez restituido Mellado nunca empleó sus influencias para el mal, todo lo contrario. Muchos chipioneros aún recuerdan sus innumerables gestiones desde Sevilla para sus paisanos sin mirar el color ideológico. Esa era su mejor venganza y así lo hizo hasta el final de sus días. La vida de Mellado no fue fácil. Conoció pronto la muerte de su madre a temprana edad. Posteriormente el vil asesinato de su padre y la triste muerte de su hermano Antonio en un accidente laboral. La vida le alcanzó también para conocer la muerte de su hermana Carmela y de su compañero de fatigas de toda la vida, el líder sindical Cosme Mellado Caro. En su entierro, José Mellado fue el único que alzó el puño en homenaje a su amigo. Se fue Mellado, ligero de equipaje. Aquí dejó su semilla.

Fdo, Juan Líster Negrín
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Fotos del autor.

Parte de este reportaje está confeccionado con los datos aportados por el historiador Tano Guzmán, quien ha trabajado en la recuperación de la Memoria Histórica través de la concejalía de Cultura.