miércoles, 23 de enero de 2013

Ana Pomar Aláez, la historia de una heroína desconocida para las nuevas generaciones.-


 

Perdió a su marido tras la represión del 18 de julio de 1936 y expuso su vida en defensa de los valores democráticos.-

El Ayuntamiento le va a reconocer su trayectoria con la rotulación de una calle.-

Por Juan Mellado

De un tiempo a esta parte la sociedad chipionera está  reconociendo el papel de nuestras mujeres en la reciente historia de la localidad. Así lo demuestran las nominaciones de calles a mujeres aprobadas por el Consistorio en los últimos años.  En el último caso figura el de Ana Pomar Aláez, un personaje olvidado por el inexorable paso del tiempo y la ignorancia de muchos.

Por ello puede resultar interesante acercarnos a una mínima parte de su atrayente biografía

Ana Pomar Aláez (1900 Sahagún de Campos-León), Chipiona (1985).

Nació a comienzos del convulso Siglo XX en la localidad leonesa de Sahagún de Campos. El destino la llevó a Chipiona en 1928 como Jefa de Cocina de los Condes de Colombí.

Es en esta época donde conoce a quien sería su marido Francisco Montalbán, Panchito, del que se enamoró y con quien se casaría  entre 1929 y 1930. Producto de ese matrimonio nacerían cinco hijos, dos varones (Francisco y Alejandro) y tres hembras (Dolores, Margarita y Victoria).

Panchito ya había tenido un matrimonio anterior con una afamada dama de rancio abolengo y del que consiguió la nulidad eclesiástica por no haberse consumado la unión. Este hecho marcaría el destino final de Panchito.

Según su hijo Francisco, Franchi, su padre tenía afiliación como socialista pero no llegó a ser concejal. Cuando fue asesinado encabezaba una lista de conjunción republicana socialista para el Ayuntamiento de Chipiona. De profesión Perito Mercantil, Panchito dominaba cuatro idiomas: alemán., inglés, francés y español.

Al estallar el golpe del 18 de julio de 1936, Francisco Florido Bueno, el Inglés, le ofreció irse a Inglaterra con él, lo que Panchito desechó por quedarse con su mujer y sus hijos. Este hecho de valentía y de amor a la familia le marcó su destino final.

El matrimonio modelo de Ana y Panchito con su prole de cinco hijos, el nivel cultural de éste y su filiación política concitaron no pocos odios políticos y personales entre las fuerzas de la reacción que planearon su asesinato. Según parece se baraja la hipótesis de que Panchito hubiera logrado salvar su vida, por los numerosos contactos e influencias que tenía, si las acusaciones fuesen sólo de origen político pero un empecinamiento personal dio con este hombre honrado en el paredón.

Tras el golpe una madrugada los sublevados vinieron a buscarle a su casa de la actual calle Del Castillo y lo llevaron detenido  a un calabozo de las Cuatro Esquinas de triste recuerdo para los chipioneros.

El 17 de septiembre de 1936 sería una fecha fatídica para Ana Pomar ya que ese día sería fusilado Panchito junto a otros dos chipioneros en la tristemente recordada Cuesta Blanca en el término municipal de Sanlúcar de Barrameda. Tras este hecho es cuando la figura aguerrida de Ana Pomar toma fuerza y se gana a pulso que sea recordada y homenajeada por la sociedad chipionera.

Tras enterarse de este hecho salió corriendo desde Chipiona hasta el lugar al que llegó a pie, a tiempo de recoger los restos de su marido y enterrarlo en el cementerio de Sanlúcar de Barrameda. Al morir Ana en 1985 sus restos fueron unidos definitivamente a los de su mujer en el cementerio de Chipiona

Tras morir Panchito comenzó el calvario de Ana Pomar como mujer y como madre. Tuvo que luchar duro para sacar adelante a sus cinco hijos.

La primera represalia fue el intento de las autoridades de confiscarle todos los bienes, pero Ana movió resortes y supo superar este primer envite.

Para ganarse la vida Ana Pomar instaló una carbonería y tan solo por ello el alcalde de la época la quiso meter en la cárcel y mandar los hijos a un hospicio para reeducarlos. Enterada de esta intención Ana Pomar se presentó en el Ayuntamiento acompañada  de sus cinco hijos y con una frase por delante: “Donde yo vaya van mis hijos”. Algo debió de remorderle la conciencia a la autoridad que permitió finalmente que Ana se marchase.

A continuación Ana montó una tienda de comestibles en la calle de Isaac Peral. Su hijo Franchi recuerda como esta mujer fiaba a los clientes en esta época de necesidad sin importarle el plazo para el cobro.

Más tarde, allá por 1940, abrió una casa de comidas y entre sus muchos clientes no faltaban guardias civiles. En este establecimiento montado en su propia casa, Ana protagonizó un gran hecho de valentía que pudo haberle costado la vida.

Un determinado día, un guardia civil se aprestaba a encender un espléndido puro tras terminar la comida. Franchi que ya era un zagalón y en una travesura propia de esa edad, con un improvisado tirador le dio tal chinazo que el puro salió por los aires.

Movido como un resorte el guardia civil fue tras el travieso niño que se metió en el dormitorio para escapar al menos de un bofetón. Ana que no perdió detalle se interpuso entre la entrada al dormitorio y el guardia conminándole a que no entrase ya que la estancia pertenecía a su intimidad. La fuerza moral y la valentía con la que Ana se enfrentó al guardia hizo que éste finalmente desechase la idea de coger al niño.

Afortunadamente fue así porque de lo contrario, de haber entrado el perseguidor en el dormitorio, las consecuencias hubieran sido fatales para Ana porque allí mismo permanecían escondidos los líderes políticos Cosme Mellado Caro y José Mellado Domenech, quienes por sus actividades estaban en busca y captura por la guardia civil.

Cosme y José permanecieron escondidos en casa de Ana durante dos meses. Tiempo en el que Ana los asistió e alimentó con riesgo de su vida . Demostró que muchas veces no hay que coger un fusil para protagonizar un hecho heroico.

Cabe reseñar que durante estos dos meses ideó un sistema para que Cosme pudiese hablar con su mujer sin ser visto. Así Ana y Regla, se ponían en la calle junto a la ventana en supuesta animada conversación, mientras realmente Cosme tras la persiana hablaba con su mujer. Ana una vez más se exponía al peligro.

Ana siguió en toda la década del 40 y después ayudando a los necesitados en hechos que no desvelamos aquí a petición de sus familiares.

Es de justicia aunque pueda parecer tarde el resaltar el valor de esta gran mujer de la posguerra, viuda y con cinco hijos huérfanos, a quien no le importó seguir ayudando a los demás como símbolo de las miles de mujeres que hicieron lo mismo en toda España.

Fuente: Elaboración propia de Juan Mellado a partir del testimonio de Francisco Montalbán, Franchi.

 

 

 Francisco Montalbán Muñoz: Reseña

Francisco Montalbán Muñoz, apodado "Panchito", Natural de Chipiona, de treinta y seis años de edad, De profesión comerciante, Casado con Ana Pomar Aláez y con cuatro hijos, Desde los primeros momentos de la Segunda República destacó como líder socialista, dando mítines políticos como el realizado en el cine-teatro Avenida, junto al orador socialista de Jerez, Antonio Roma Rubíes.

 

 Fue fusilado el 17 de septiembre de 1936 en la carretera de Sanlúcar a Chipiona a la altura de las palmeras de Cuesta Blanca, Al enterarse su mujer de su muerte corrió descalza al grito de /asesinos/,

Contamos con el testimonio de Manuel Díaz Lorenzo: "[", apreciando a simple vista y sin tocar los cadáveres, que presentaban heridas, al parecer de armas de fuego y con hemorragias ", realizado para que posteriormente se inscribiese a sus hijos en el Censo de Huérfanos de la Revolución y de la Guerra en 1946.

 Sus bienes fueron confiscados, según consta por orden general del Ejército del Sur de fecha 13 de octubre de 1936 junto con los informes de la Comisión Gestora Municipal.
 
 

 

Fuente: Luces y Sombras de la Historia de Chipiona. Segunda República, Guerra Civil y Represión Militar.

Sebastián Guzmán Martín.

 

 

 
 

 
 

 
 

 
 

sábado, 17 de noviembre de 2012

COMO UNA OLA


 

Por José María Fuertes


Me encuentro en Facebook esta foto que me emociona. La ha puesto Juan Mellado, el periodista maestro o maestro periodista. El que en los años de mis primeros discos cuidaba la cobertura informativa de este cantante en el que c...
reyó tanto y aún sigue creyendo, como si él presagiara que las mejores cartas aún no se han puesto sobre la mesa de esta partida que es vivir. Puede que quede un as en la manga, ¿quién sabe, ahora que escribo canciones con sabor a tiempo y se dirán con una voz que jamás tuve de sal y de oleajes y paz del horizonte?

Juan Mellado me acercaba a las buenas gentes de la costa de la luz a través de las páginas del Diario de Cádiz y del Diario de Jerez. Y a través de la radio, cómo no, la radio; la hermosa radio viva y verdadera por naturaleza, mucho más que la televisión, dónde va a parar.

Juan Mellado lo hacía todo desde Chipiona. Era nuestro lugar de encuentro para las entrevistas y las sesiones de fotos junto al famoso faro. Y fue allí donde me presentó a Rafa Guerrero, otro periodista de relevancia, el que está a mi izquierda en la imagen, y al que también debo gran apoyo y ayuda para hacer mis sueños realidad. Uno de ellos fue actuar en las fiestas del Moscatel.

Desde que era un niño había oído hablar de la presencia allí de los mejores artistas, lo mismo que en París acudían al Olympia. Quería curarme aquella vanidad de cantar en Chipiona y en el sancta sanctorum de su famosa feria; y era consciente de encontrarme entre quienes podían hacerlo posible. Ellos me alegaron el obstáculo que representaba poder pagar mi caché; pero el dinero nunca ha sido el gran móvil de mi vida. Salí a mi abuelo en eso, era la generosidad en persona. Estaba loco por cantar en Chipiona, a pocos días de salir la universal Virgen de Regla.

-¿Cuánto hay para mí? Pues ya está, que canto en el Moscatel.

Entre una lucha y otra, a través de una carrera tremendamente difícil -como todas las carreras musicales-, me estaba pasando lo mejor: tener amigos. A mí Chipiona me suena sobre todo a eso, a amigos, a grandes amigos como Miguel Gallardo, Marina Bernal, Miguel Caiceo, José Ignacio Mena y su mujer, Emilia…

Cada día y cada noche en Chipiona dan para tantas palabras como latidos. Son muchos. Aquel domingo en que me llevé en el coche de Marina Bernal a Laura y a Pepa, de la revista “Lecturas”, y no recuerdo ahora porqué, yo tuve que meterme por la puerta del maletero. No tuve precaución tomando el sol, no me puse crema protectora, y me tiré la madrugada con la barriga ardiendo como si fuera un horno calentando una pizza. También fue memorable una cena de todos con la popular y trianera Anselma (porque Anselma siempre es memorable). Y un desayuno con Rocío Carrasco. ¡Qué me gustaba, qué guapa! Pero, al verle en el cuello una señal de beso de aquellos que debe dar Drácula antes de darse un homenaje, presentí que ya la rondaba el que después resultó ser Antonio David. Y son inolvidables las inauguraciones oficiales de las calles dedicadas a Gracia Montes y a Juana Reina, moviendo Juan Mellado los hilos difíciles de los reconocimientos. Y la época de las tiendas de Miguel Gallardo y sus camisetas veraniegas, preciosas, que se las ponía todo el mundo. Y, sin ir más lejos, hace poco, la presentación de la novela “La última noche”, del médico Francisco Gallardo, en el castillo. Lo que nos pudimos reír para hacer ese viaje juntos Marga, Ana y Valle.

Mi querida Gracia Núñez hizo esa foto y otras. Yo no la tenía. Me queréis tanto que me dejasteis sin ella a la hora del reparto. Os la agradezco emocionado desde el sobresalto de contemplarla, al cabo del tiempo, como un espejo de mi suerte, mi inmensa suerte de haberos conocido haciendo el camino al andar con un buen puñado de ilusiones de cantante. Hemos de repetirla aunque sea irrepetible. Quiero que salgan con nosotros, cuando presente mi nuevo disco junto a mis hijas, Marta y María. Y que seamos seis, para llenarla de juventud y de futuro de más días en Chipiona, llamando a esa gran periodista que es Lola Rodríguez.

Y no tiene precio, amigos, que esta de aquel año, ante el mar, los tres felices, muy felices, me haya llegado en los momentos difíciles de España como si, mientras paseaba la playa de Regla, el ribete blanco de la espuma del agua me hubiera mojado los pies. Ha sido como una ola. Un abrazo. Pepe.

José María Fuertes

jueves, 23 de agosto de 2012

Reflexiones y razones para leer y releer “La última noche” de Paco Gallardo.-

Como la vida misma.-

Por Juan Mellado.-

Mis razones para leer y releer “La última noche” de Paco Gallardo, Premio Ateneo de Novela Histórica 2012, no están basadas en contenidos histórico-literarios o de crítica científica. Más bien son producto de una lectura desde el sentimiento y las sensaciones que me transmite este emotivo libro de Paco, médico, deportista, escritor y sin embargo amigo.

Dije también releer porque como los buenos libros cuando más se aprende es en su segunda lectura, al pararse uno de nuevo en cada párrafo y adquirir nuevos detalles antes no vistos. En esos detalles me baso para razonar y recomendar la lectura del libro.                                                                            

Mi primera impresión es lo llamativo de hacer protagonista de la historia a una mujer en una época en la que no se valoraba, lo que la engrandece máxime cuando ella reivindica el derecho a escribir sus memorias a escondidas y cuando Paco sabe magistralmente meterse en el alma femenina.

Es también el médico que escribe sobre una médico y que seguramente escribe sobre él mismo, salvando las distancias de género, trasladando su bonhomía al personaje de la protagonista Sara Avenzoar.

Muchas veces encuentras detalles en cualquier libro que de tanto repetir parece que carecen de trascendencia. En este punto me paro en el caso de los agradecimientos. Ahí es donde nos podemos perder o equivocar al no nombrar a personas, pero Paco Gallardo lo hace con quien lo tiene que hacer por derecho  propio, a su padre Francisco, “que habita en el séptimo cielo de mi memoria” y para María, su madre, para que sea eterna.

No tuve la suerte de conocer a su padre, pero a Doña María la admiro en su sinceridad aplastante.

Como de sinceridad está lleno el libro en cada párrafo que se desnuda para el lector.

Su personaje principal, Sara Avenzoar, dice:”Este manuscrito está destinado al olvido o al fuego voraz en el caso de ser descubierto”.

Efectivamente es una preocupación constante a lo largo de la historia, la quema de libros como ya se reflejara en la novela Fahrenheit 451 de Ray Brabdury y de la que Francois Truffaut hiciera una gran película.

Incluso en la sociedad actual y al ritmo que llevamos, pronto se podrá oír por ahí aquella noticia de “detienen en la vía pública a un hombre tras ser sorprendido leyendo, se le aplicaron agravantes al descubrirse que además era un libro”

Este problema no solo lo vivirá Sara, sino mucha más gente a lo largo de la historia a manos de sátrapas, dictadores, genocidas e ignorantes.

 Nuestra protagonista afirma además que “Los primeros recuerdos están grabados en la memoria con el color gris del miedo”. Otra constante de muchas sociedades en donde los aires de libertad brillan por su ausencia.

 
Aparece en el libro un personaje tan singular como Averroes que dice:

“Los músicos emiten sonidos al dictado de sus emociones y la magia surge cuando las notas provocan el mismo estado de ánimo en quienes las escuchan”

En mi opinión eso es lo que ha conseguido Paco Gallardo con su novela, trasladarnos su estado de ánimo, contagiarnos y emocionarnos.

También queda reflejado el mundo del vino. Así sobre el vino y la tradición dice el poeta y médico Abu Bakr:

“No es malo el vino sino el interior del hombre que lo bebe”

Lo que traducido en Román paladino es que el que es un hijo de la gran puta lo es con vino y sin vino. Además la gran diferencia entre un borracho y un imbécil, es que el primero se acuesta ebrio y se levanta fresco y el segundo no tiene solución.

Hace también aparición la fantasía. Así la esclava dice a la protagonista sobre su lejano país:      

“Hace tanto frío que las madres que paren en invierno retornan las criaturas a su vientre hasta que llega la primavera”   
Bueno, en la vida real las cosas son más prosaicas de lo que nos dibuja Sara Avenzoar en su historia. Precisamente tengo una buena amiga a la que los vecinos le daban las quejas por el porculo que daban sus sobrinos, unos niños muy traviesos.

Textualmente fue así: “Mira Regli dile a tu hermana que se meta los niños”... bueno ahí donde ustedes ya adivinan.
A lo que mi amiga Regli contestó con la cachaza que la caracteriza: “Mira fulanita, los niños son como los tapones de las botellas de champán pues una vez que salen no hay cojones de oso de volverlos a meter de nuevo”.

 

Aunque ambientada en el siglo XII, la novela contiene conceptos muy actuales, así el personaje Zubaydi dice”

“Los vestidos de una persona no lo enriquecen lo más mínimo cuando es poco lo que alberga el alcázar de su espíritu”

Sobre la realidad del poder dice Abu Bakr:

“Nada es más peligroso que un poderoso despechado”

Refleja además los atrasos y tabúes de aquella sociedad que podía bien ser la nuestra, como así aparece que nuestra heroína, Sara Avenzoar, tiene que enterarse de los secretos íntimos de la mujer tras leer el libro de Trótula.   

Por otro lado, la rebeldía de la protagonista no deja lugar a dudas:

“No había nada que me estimulara más que las prohibiciones de mi madre”.

Sara es culta, independiente, rebelde y crítica.

Contiene también el libro lecciones sobre lo políticamente correcto o las normas de sociedad. Es la realidad de la vida, lo que aquí llamamos la gran mentira. Así Abu Bakr le dice a su sobrina:

“No te preocupes princesa, te enseñaré a controlar tus emociones para que puedas hacer en esta vida lo que desees”

Sobre la vida, Sara desconocía además que en las reuniones de mujeres se podía decidir el destino de los caballeros más aguerridos como si fueran peones de un tablero de ajedrez.

Butayna, la esclava, remata: “El mundo es de las mujeres que aparentan obedecer a los hombres”

Es una novela también sobre el poder del lenguaje, así Sara dice:

“Comprobé que con la palabra se puede hacer más daño que con la punta de una flecha envenenada”

Es una novela que habla del ejercicio del poder  y de su coste:

“El poder agrieta la piel del alma”

Sobre la postura a tomar ante la profesión dice su abuelo cuando Sara es nombrada médico:    

“Nunca ocultes tu ignorancia tras la máscara de la importancia”

 Es una novela sobre el amor. En palabras de Sara:

“No busques el amor que no se encuentra, llega cuando tu corazón menos lo espera”

El amor es una batalla en la que no conviene poner en conocimiento del amado los resquicios por donde tu fortaleza puede derrumbarse”

Y una cita demoledora sobre las personas como por ejemplo cuando nombra a Averroes:

“Averroes se ocultaba sobre la máscara de la inteligencia para que el mundo no le hiriera más”

 El mundo de la sexualidad es a veces para mí tratado de forma jocosa, por lo menos eso me parece a mí desde la postura de un pícaro lector chipionero del Siglo XXI. La protagonista le pregunta a Averroes si existe el semen femenino:

“Aristóteles  lo niega y explica que el esperma del hombre es queso derretido por la temperatura del deseo, que se funda con la espuma que la mujer segrega con el placer”

Y ahí no me quiero extender más en las propiedades del requesón porque no quiero que confundan ustedes a Juan Mellado con Luis García Berlanga.     

 Habla también sobre la tragedia de ser honrado. Cuando el marido de Sara es enviado a la guerra por el califa, al despedirlo Sara se preocupa culpabilizándose:                               

“Me pregunté la causa por la que esta vida se ensaña con los que llevan en su corazón el diamante de la honradez”

En otro momento, es también demoledora sobre las habladurías de la gente:

“La gente que no tiene vida propia hurga en la de los demás para buscar consuelo de su propio fracaso”

Aparece además la palabra quemada¨

“Cuando Averroes llegó a Córdoba, sus  libros fueron quemados para general escarmiento a las puertas de la mezquita. La palabra quemada solo trae desgracias” (Abu Bakr)

 

Reflexiones sobre cómo se muestra la vida ante todos nosotros:

“He visitado nuestra casa y me ha entristecido verla, se ha convertido en un jardín de escombros y muros derruidos. Sentí pena en mi corazón. Acaso la vida sea solo eso, contemplar cómo se van derrumbando las cosas que nos han rodeado”

 
Conclusiones Finales:

Me llamó mucho la atención la existencia en la novela de LA CASA CONTIGUA:

“Era conocida  como la casa contigua porque en ella habitaban hombres y mujeres, de distintas edades, clase y condiciones, que se habían apartado al lado contiguo del mundo para ser felices”                       

 
 En la realidad muchos vivimos también en esa casa contigua ante la falsedad del mundo que no rodea, es nuestro último refugio porque como bien dice nuestra Sara “LA VIDA ES LO QUE NOS PASA Y NO LO QUE DESEAMOS QUE NOS OCURRA”.

 


Francisco Gallardo.-

Francisco Gallardo Rodríguez es médico de profesión, especialista en Medicina y Traumatología del Deporte. Ha desarrollado su carrera profesional en el Caja San Fernando de baloncesto, en la selección española de baloncesto, en el Club Sato Sport, en el Centro de Alto Rendimiento de la Cartuja, y durante veinticinco años ha investigado acerca de la Medicina en Al-Ándalus, lo que le llevó a crear su segunda novela “La última noche” donde este autor ha querido recrear la Sevilla almohade.

Sinopsis:

Al final de su vida, en el año 1195 de los cristianos y 589 de la Hégira, Sarah Avenzoar —nieta del famoso médico Abu Marwan Avenzoar y médico ella misma— rememora su infancia en Sevilla, rodeada de tratados de poesía y medicina: allí conoce a su abuelo Abu Marwan, recién llegado del destierro, y al ilustre Averroes, ante quien se hace merecedora de la iyaza, el permiso para atender y curar a mujeres y niños. Con el paso de los años Sarah se desplaza a Marrakech y ejerce la medicina en el harén del califa, donde se verá envuelta en las intrigas políticas entre almohades y almorávides, y en las no menos peligrosas intrigas de las mujeres del harén, algunos de cuyos secretos podrían acarrearle la muerte. Basada en el personaje histórico de la nieta de Avenzoar, La última noche es un viaje a la Andalucía del siglo XII y al imperio almohade que desde Marrakech gobernaba las dos orillas del Mediterráneo, un mundo fascinante donde la suntuosidad de Las Mil y Una Noches se mezcla con un inusitado desarrollo técnico y quirúrgico, de la mano de una de las primeras mujeres que practicó legalmente la medicina. Pero ninguna medicina puede curar las heridas del alma…






 

 

domingo, 29 de julio de 2012

Los gustos sexuales de la gente

Por Juan Mellado

Voy con un amigo por la calle y me dice: a esa le gusta que la orinen encima. Me quedo muy sorprendido porque la tal parece más una monja del Carmelo que otra cosa.

Sobre otra me entero que le gusta le peguen, donde sea pero que le peguen. Una más que le tapen todos los ojos menos uno, para no dejar lugar a dudas. También hay la que le gusta hacerlo en el ascensor, me imagino que por aquello del sube y baja. A otras hacérselo con el mejor amigo de su pareja porque eso da mucho morbo y fortalece el matrimonio.

Otra acuyá me enteran que le gusta hacerlo en el vestidor de las tiendas, con el dependiente o con cualquier incauto que entre inocentemente a probarse algo. Sobre una última que prefiere aquello embardunada de manteca colorá con chicharrones… y es que hay gente para todo.


Tanto es así que recientemente con motivo de la Romería del Pinar me encontraba incauto de mí en el porche de la casa de mi comadre y sucedió algo inaudito. Allí, cerca de Peritanda, creí escuchar lo que me parecía el rebuzno de un rucho por aquello de la cercanía de la naturaleza. Al continuar los sonidos agudicé el oído y ya me parecía una mujer enferma que se quejaba en la casa de al lado. Preocupándome tal tesitura por si la mujer necesitaba ayuda agudicé más el oído y llamé inmediatamente a mi comadre y su esposo que estaban en la cocina preparando unas viandas y ya no tuvimos duda. Ni era un rucho ni una mujer enferma, en todo caso era una “burra” a la que se la estaban metiendo sin anestesia. Coincidimos en que nunca escuchamos algo igual tanto en calidad como en potencia de sonido. Ahí estuvimos expectantes hasta la traca final que pareció como la de los cohetes de las fiestas patronales de Regla. Ante tal maravilla no tuvimos más remedio los tres que aplaudir aunque no les pudimos felicitar en persona.

Comentado el caso con otro amigo me afirmó que lo que habíamos oído era un “polvo pinareño de urgencia”, producto de los efluvios y calores de hacer el camino en la romería. El sistema utilizado es que ambos abandonan a sus respectivas parejas, que también van haciendo el camino, con cualquier disculpa banal y reaparecen un rato después hasta duchados . Nadie pregunta nada ni nadie se extraña de nada porque como todos van borrachos… Otro amigo me dice que esas personas no son de Chipiona, que aquí somos gentes  de orden y muy principal.

Independientemente de esta escena que presencié, bueno más bien escuché en directo, uno se pregunta, e intuye que ustedes también, ¿cómo puede ser de dominio público una cosa tan personal e íntimo y que debiera pertenecer al ámbito de la alcoba? ¿Son más cotillas los hombres que las mujeres?

Imagino que los hombres por ese espíritu conquistador alardean ante los amigos íntimos y al final lo saben el butanero, el cartero, el fontanero...

Los hombres, más lenguaraces, mientras que las mujeres son catedráticas en el arte de la omisión, el ocultismo, la comedia o drama, según convenga y un tanto taimadas.  Tal es así que un probo ciudadano puede sorprender en el inte a su mujer con un cachas y ella a pesar de la evidencia asegurar que el tal es un monje del Císter que practica aquella filosofía de San Agustín de “Ora et labora”.  Aunque para monje estaba el ruso Rasputín al que tienen sus atributos guardados en un frasco de formol para recreo de sus admiradoras/res.

Llegado a este punto también me pregunto ,¿tienen las mujeres entre ellas estas mismas conversaciones?Dirán, ése que va ahí es pichicorto o aquel se la tienen que amarrar como una canana de los pistoleros, o más bien ese es experto en gatillazos y de uno más allá que es voyeur, nada que ver con el Boyer ése..

Son dudas que me asaltan  como me imagino a cualquier mortal, sobre todo en este Gran Hermano al que pertenecemos en la sociedad de ayer, de hoy y de siempre.

Finalmente, creo que no he hablado de mis gustos sexuales pero para qué si seguramente lo saben ustedes mejor que yo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El número de los cupones

Por Juan Mellado




Tengo un buen amigo que me ha prometido que el día en que el Altísimo le llame a su presencia, desde allí me va a soplar el número premiado de los cupones. Le he dicho que a ser posible me diga el número premiado de los viernes o  de un especial verano para que la cuantía sea más sustanciosa.

Le he  hecho jurar y perjurar que no se lo va a soplar a más nadie, que los amigos no están para ese tipo de traiciones. En todo caso me ha reconocido que podría tener un desliz con sus perros bodegueros, Pepe y Pepa Pulgoso-de los Pulgoso de toda la vida, familia de rancio abolengo-.Eso me ha tranquilizado porque hasta ahora los perros no hablan y si lo hiciesen nadie los creería.

Ya me he hecho a la idea de en qué voy a invertir esa lluvia de millones pero las mínimas normas de decencia y de lo políticamente correcto-algo que últimamente se lleva mucho- me impide dar alguna pista sobre ello.

En cualquier caso tranquilícense porque no voy a emplear el dinero en nada bueno por lo que no hay nada en qué temer. No voy a dar nada a ninguna ONG ni obra piadosa para lavar mi conciencia. Tampoco nada a los pobres de solemnidad, son tan pobres que a decir verdad nada necesitan. Eso sí, me han aconsejado que invierta en la Bolsa, más bien en putas porque por muy mal que vaya el IBEX 35 por lo menos te garantizan lo “metío”. Eso está bien porque sarna con gusto no pica.

Estoy ilusionado porque ya me imagino rodeado de banqueros, notarios, corredores, blanqueadores y pelotas sebosos .Todos reirán mis chistes aunque no tengan gracia, me llamarán D. Juan y no “er poza” como hasta ahora y además me quitarán las caspas que ese es un problema invernal que ahora brota mucho.

Mi conciencia, que aunque ustedes no se lo crean todavía tengo, me pide que no sea tan malo y que deje algo aunque sea para las monjitas o para alguna mesa petitoria presidida por señoras de alto copete. Pero algo me dice que debo ser malo maloso y dedicar el dinero a perpetuar el poder de los ricos. Ser como Robin Hood que robaba el dinero a los pobres para dárselo a los ricos. ¿Era así no? , creo yo, salvo error u omisión.

Ya en mi delirio le he dicho a mi amigo que a ver si es capaz de influir en qué número va a tocar los viernes. Me he encaprichado  con algunos. Se me ocurre el 370312, que era el antiguo número de Radio Chipiona. El 371006, que es el del himen, perdón del INEM o el de mi casa de toda la vida, el 370767. He desistido en darle ningún numero del ayuntamiento porque como los han cambiado todos se le puede hacer la picha un lío, deshacerse el encanto y no tocar nada o que el premio lo intervenga el Estado.

Pero claro, lo que no sabe mi amigo es que hay crisis y un servidor no puede esperar tanto tiempo a que sea llamado ante el Altísimo. Él no sabe con qué urgencia me hace falta  el dinero y he pensado matarlo  de inmediato con una sobredosis de Tío Pepe.

A cambio pienso comprarle en agradecimiento el mejor panteón del cementerio con las mejores vistas y una buena corona de flores. Además pienso encargarle una buena misa bajo el rito copto y un recital de los Coros del Ejército Ruso con la pieza Kalinka. El ritual se completaría sumergiendo a mi amigo en un barril de Tío Pepe al modo del almirante inglés Horacio Nelson muerto tras la batalla de Trafalgar, con lo que le garantizaría un alegre viaje hasta el otro mundo.

Aunque finalmente también me ha saltado una duda, en el caso que no sea mi amigo el  llamado ante el Altísimo sino yo. ¿Sería  capaz de ser tan generoso como él o me quedaría con todos los números para disfrutarlo  al calorcito del infierno? Ante esa máxima duda existencial me lo he pensado mejor y le voy a decir a mi amigo que deje todo como está, ustedes no pierden el tiempo conmigo y yo mientras sigo con los efluvios del Tío Pepe.


viernes, 9 de diciembre de 2011

La vida, esa gran estafa.-

Por Juan Mellado

Hace ya bastantes años leí una entrevista que le hacían a la genial actriz Nati Mistral en el diario El Mundo. En ella aseguraba que “la vida es una gran estafa”. Toda una verdad como un templo. Desde que tenemos uso de razón hacemos el esfuerzo de superarnos en la vida. Trabajamos, estudiamos, jugamos, amamos, formamos una familia, nos peleamos e indignamos, todo ello para alcanzar unas metas propuestas como así nos  han enseñado generación tras generación.

Claro que, no tenemos en cuenta que muchas veces ese que llaman el Altísimo empieza a convocar a las personas antes de tiempo sin dejar que éstas culminen su brillante tarea.

Evidentemente no son ahora tiempos de buenas vibraciones. Máxime cuando recibes la noticia de la muerte de una gran compañera y amiga. Paradojas del destino, es en una visita a la necrópolis de Carmona cuando suena el teléfono como una bomba y me comunican su fallecimiento.

Auri López, compañera y amiga en Educación de Adultos, destinada en Chipiona a principios de la década de los 90 cuando aún era interina. Desde entonces nació entre nosotros y la compañera Conchi Vázquez una amistad común que ha durado hasta ahora.

Eran tiempos también como ahora, de luchar por el futuro de la educación y Auri imprimió al Centro de Adultos una gran alegría y dinamismo con su gran capacidad de trabajo. Muchos de sus alumnos todavía la recuerdan y le guardan respeto y admiración. Por cosas propias de la administración Auri pasó luego a otros centros pero en Adultos dejó una huella indeleble.

En este momento tan aciago me tengo que quedar con el grato recuerdo de esos años. Con la gran amistad de su esposo José Luis. Con el recuerdo de las atenciones para con nosotros de su padre- un militar honrado e íntegro- y su madre, ejemplo de mujer. De la simpatía de su hijo y de su hija,a los que yo denominaba con un cariñoso apelativo. Es lo que nos queda.

Se nos ha ido Auri en lo mejor de su vida. Me pregunto y me rebelo, ¿qué hizo de malo para que nos la arrebaten?. ¿Quién hace estas jugarretas?.

¿Dios, la naturaleza quizás? Pues a quien corresponda le tengo que decir en voz alta que eso no se hace. Que es un gran estafador y que juega con las cartas marcadas.

Quizás a los que hemos sido criados y educados en la creencia religiosa la presencia de Dios nos reconforte y ayude para coger fuerzas. Pero su gran tirón de orejas se lo tiene que llevar, eso no se hace con las buenas personas.


En estos momentos no tengo más opción que unirme al inmenso dolor de su familia y coincidir con Nati Mistral que la vida es una gran estafa.



Pd.En la foto, de izquierda a derecha Juan Mellado, Auri López y Conchi Vázquez

sábado, 5 de noviembre de 2011

“El mar que nos trajo”





CARTA ABIERTA

Por Ana María Abadie Romero(*)
En respuesta al excelente artículo de Juan Mellado(*) y comprendiendo ahora, después de 100 años ,el hecho de saber el por qué ? mis abuelos emigraron de Chipiona ,me he puesto a plasmar en estas líneas mis sentimientos y nostalgia al recordar a mis antepasados con sus luchas sociales.-
Cuando tuvieron que emigrar , solo decían que en Chipiona la vida era muy dura, que querían progresar ,no había trabajo y una gran sequía azotó toda la zona ..… Ya comenzaban las primeras
revueltas en Alcalá del Valle en apoyo a los trabajadores desposeídos de leyes sociales que los protegieran. …
Mi abuelo logró su Absoluta del ejército, después de 10 años y decidió partir . Tal vez en busca de un nuevo horizonte . Francisco Romero Cotán así se llamaba ,nació el 23 de mayo de 1879 hijo de Antonio Romero Cadenas y de María del Rosario Cotán y Carrales familias conocidas de Chipiona y de Sanlúcar de Barrameda. Su último domicilio fue en la chipionera calle de Jesús de las Misericordias.
Allá por 1910 decidió junto a su esposa Francisca del Valle Cordón originaria de Alcalá del Valle viajar con sus tres hijos y los padres de ella a Argentina . El vapor Asunción partió del puerto de Cádiz rumbo al puerto de Buenos Aires y su destino fue la provincia de Mendoza, Luján de Cuyo, donde arrendó tierras para cultivar la vid.,como lo hacían sus padres en Chipiona. Su hermano Antonio quedó viviendo con su familia en España .Tal es así que los actuales descendientes aun viven en la querida Chipiona de mis abuelos.
También partieron otras familias, los Mellado , Manuel Vázquez , Agustín Gordillo , Zaldúa y que aún en la actualidad , nuestras familias viven hermanadas por la amistad de nuestros abuelos emigrantes de este pueblo de hombres tesoneros ,callados , de pocas palabras ,que poco hablaban de su tierra lejana .,CHIPIONA su pueblo que los vio crecer con muchos sacrificios y el ansia de superación y al no logar conseguir hacer valer su trabajo, ni sus derechos como ciudadanos de su país los hizo partir a mi patria… Argentina.
Argentina los recibió con los brazos abiertos y nunca más volvieron ….. Mi madre Ana Romero Valle es la única que aun vive, tiene 89 años y es la menor de 7 hijos fruto de esa unión.Tres nacidos en Sanlúcar de Barrameda España y cuatro en Pcia. De Mendoza aquí es la ¨tierra del sol y del buen vino ¨.
Hoy …. Vivimos en Buenos Aires ,San Fernando .Somos una gran familia que desea que Chipiona pueda revertir su crisis con funcionarios honestos y un proyecto social que redunde en beneficio de los trabajadores para que los Chipioneros no tengan ¡nunca más ! que emigrar como lo hicieron mis abuelos. Mi abuelo poco hablaba , pero su mirada expresaba la nostalgia por la Patria lejana.
Este breve mensaje quiere mi madre trasmita a aquellos que también llevan sus raíces y que conducen los destinos de Chipiona. !Un inmenso abrazo ¡
Ana María Abadie Romero
San Fernando-Buenos Aires-Argentina
(*)Es nieta de emigrantes chipioneros
Por orden de aparición:
Primera foto: Ana Marie con su madre en la actualidad.
Segunda foto: Su abuelo Paco, el emigrante
Tercera foto: Instantánea familiar tomada el 11 de diciembre de 1954 en el 50 aniversario
de casados. En primer plano los abuelos.