miércoles, 28 de abril de 2010

Francisco Javier Marquina: Chipiona olvida a uno de sus hijos más ilustres.-





El estado actual de su monolito a un lado de la fachada del Faro de Chipiona se parece más bien al de una mala lápida mortuoria que el de un homenaje a su persona. Se trata de la figura del olvidado ingeniero y Subsecretario del Ministerio de Obras públicas Francisco Javier Marquina Borra, a la sazón Hijo Adoptivo de Chipiona desde 1946, precisamente días antes de su extraña muerte. Este monolito olvidado entre la indiferencia del Ayuntamiento y de la Autoridad Portuaria, ha tenido varias ubicaciones dentro de la actual Plaza de las Américas y en su día tuvo carácter de glorieta bajo la denominación de “Glorieta de Francisco Javier Marquina”. Por razones que se desconocen, tras varios traslados alrededor del Faro ahora aparece cual lápida mortuoria con inscripción ilegible. Para las nuevas generaciones, entre las que se encuentran personalidades dentro de la cúpula del poder, Francisco Javier Marquina es un absoluto desconocido pero este personaje es Hijo Adoptivo de Chipiona desde 1946.


A este Subsecretario del Ministerio de Obras Públicas le debemos la urbanización de la hoy conocida como Avenida del Faro, antaño Queipo de Llano, y de otras obras públicas. Un dato desconocido además era el proyecto de transformación del puerto pesquero de Chipiona, que quedó en suspenso hasta que en 1992 lo acometiese la Junta de Andalucía en tiempos del alcalde Luis Mario Aparcero. Este y otros proyectos fueron olvidados por la Administración tras su misteriosa muerte semanas después de una visita a Chipiona donde todo el pueblo le recibió con un homenaje multitudinario. Precisamente, de cara al homenaje previsto para el día 23 de noviembre de 1946 el alcalde de Chipiona José María Miranda Nieto publicó un bando (1) en el que animaba a la población a asistir a los actos de reconocimiento que se le rindieron. Testigos presenciales de aquel día lo recuerdan como muy festivo con multitud de niños y paisanos con banderas de España que acudieron a recibirle a la entrada del pueblo y a la Glorieta que llevaría su nombre a partir de ese momento.


Días después de este homenaje, Marquina se sintió indispuesto y murió en Madrid de forma repentina. El hecho desató en la época multitud de rumores, infundados o no, que situaban la muerte del benefactor en la órbita de una interesada desaparición. Numerosos han sido los chipioneros que a lo largo de estos años han sido preguntados por el infortunio de Marquina, respondiendo con un espeso silencio, caras de contrariedad o temor. De todas formas el hecho objetivo fue que tras su muerte los numerosos proyectos para Chipiona quedaron en el olvido. Como el mismo personaje al que no ha sido necesario ni tan siquiera aplicarle la Ley de Memoria Histórica.


Tras la extraña muerte de Marquina , murió el sábado 7 de diciembre de 1946 en Madrid, el diario ABC publicaba el martes 10 de diciembre que el domingo anterior había sido trasladado su cadáver a su natal Tolosa para su posterior entierro. La comitiva fúnebre que se dirigió desde su domicilio hasta la Estación del Norte fue presidida por los Ministros de Asuntos Exteriores y Obras Públicas, lo que da idea de la importancia del personaje. El mismo rotativo narraba la llegada del finado a la estación de Tolosa donde una compañía de Infantería le rindió honores. Tolosa aquel día se paralizó en una impresionante manifestación de duelo presidida por el Gobernador Civil de Guipúzcoa.
Un año más tarde un funeral lo recordaba en la ciudad de Barcelona, ciudad de la que había sido benefactor, al que asistieron personalidades como el Capitán General de Cataluña, los gobernadores civiles y militares y otras altas personalidades de Obras Públicas y Renfe.

Repasando la biografía profesional de Francisco Javier Marquina nos encontramos y descubrimos que no era el clásico funcionario gris, sino una persona con amplio sentido de Estado.
Así el Ayuntamiento de Mieres el 5 de diciembre de 1925 por medio de su alcalde redacta un escrito que transcribimos:
“Destinado a petición propia a la Jefatura de Guipúzcoa y Navarra, el Ingeniero D. Javier Marquina que tantos años ha tenido a su cargo las carreteras de esta Zona y que en toda ocasión, dio cuantas facilidades pudo para este municipio pudiera llevar a cabo sin entorpecimientos, obras relacionadas con las del Estado, tengo el honor de proponer a este Ilustre Ayuntamiento que se consigne se acta y se comunique a dicho señor nuestro profundo reconocimiento por su eficaz cooperación; la enhorabuena por haber sido nombrado Comendador de la Orden de Isabel la Católica a la que se hizo acreedor por sus relevantes servicios y a la vez el sentimiento que nos produce la marcha de tan excelente funcionario”.
Esta propuesta fue presentada en la Comisión Municipal Permanente de Gobierno celebrada posteriormente el 10 de diciembre en la que obtuvo su aprobación por unanimidad y comunicada al mismo el 19.


La carta de agradecimiento que Marquina envía al alcalde de Mieres refleja el sentido del buen funcionario al servicio del Estado:
“ Al acusar recibo de su atenta comunicación de fecha del 19 del corriente, le manifiesto mi más profundo y sincero reconocimiento por el acuerdo que me transmite la Comisión Municipal Permanente, expresándole la satisfacción que siempre tuve de cooperar, sin faltar a las obligaciones de mi cargo, a los desvelos y trabajos de esa corporación de su digna Presidencia y merecedora de todo apoyo; entiendo que al obrar así no hacía más que cumplir con mi deber de funcionario del Estado, que debe coordinar su misión, dentro siempre de los preceptos reglamentarios y hasta donde sus atribuciones de lo permiten, con las necesidades y aspiraciones de los Municipios.
Cúmpleme también, al mismo tiempo, agradecer vivamente su felicitación por la Condecoración que el Gobierno tuvo a bien el concederme recientemente.
En 1927 la Junta de Obras del Puerto de Pasajes rinde homenaje al ingeniero director de la Junta, Marquina, en su acto de constitución.
El 23 de febrero de 1941 el Consejo de Administración nombraba a Francisco Javier Marquina como Director General de RENFE y que había sido Director del Puerto de Pasajes de 1926 a 1939. Por lo que en la Guerra Civil se le sitúa en la ciudad vasca.

El 15 de marzo de 1944, ABC reflejaba entre las disposiciones a publicar por el Boletín Oficial del Estado una de Obras Públicas por la que se disponía el cese en la Junta Superior de Ferrocarriles y Transportes de Carretera al hasta ahora consejero de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, nuestro Francisco Javier Marquina Borra.
El 8 de agosto de 1945, se refleja en la prensa de la época (ABC) su toma de posesión en el Ministerio de Obras Públicas como nuevo Subsecretario del Departamento, en un acto presidido por el ministro, el general Fernández Ladreda, y al que también asistió el subsecretario saliente Bernardo de Granda y Calleja. Un día después, La Vanguardia Española hacía referencia a la misma noticia y anunciaba su publicación en el BOE para un día después.


Esto es sólo un pequeño esbozo de parte de la biografía profesional del Sr. Marquina Borra, personaje que mostró su cariño por Chipiona y al que Chipiona devolvió en su día nombrándole Hijo de otros.Adoptivo. Es una pena que su memoria esté hoy en día olvidada entre la ignorancia de unos y la estulticia de otros






(1)Chipioneros
El próximo sábado, día 23, a las 12 horas, llegará a nuestra Villa el Excmo. e Iltrmo. Sr. D. Francisco Javier Marquina Borra, Subsecretario de Obras Públicas, a quien le debemos las recientes e importantes reformas y la total urbanización de la Avenida del General Queipo de Llano y la concesión de otras vitales mejoras, que en su día se harán públicas, y que convertirán a Chipiona en el pueblo próspero que todos deseamos.
Para agradecer su altruista labor, el Ayuntamiento ha acordado nombrarle hijo adoptivo de esta Villa y espero que todos, sin distinción de clase ni condición, le demuestren también su reconocimiento, acudiendo a la entrada de la población para recibirlo y asistiendo al acto de la entrega oficial del Título y descubrimiento de la Lápida que da su nombre a la Glorieta del Faro, lo que tendrá lugar seguidamente.
EL ALCALDE

7 comentarios:

__MARÍA__ dijo...

Acabo de enterarme de la historia del señor Marquina.
(De este señor Marquina, porque tenemos a otro señor Marquina (Eduardo) dramaturgo que sí sabía de su existencia).
¡Vergüenza me da como ciudadana de este pueblo, que haya quedado en el olvido total!
Ya lo de la "glorieta"...¡uf!.. ¿cómo será una "infierneta"

Bromas aparte, no parece ni siquiera una losa de tumba, no se lee bien lo que dice, y no se explica los méritos por los que se le homenajea con la piedra esa.
Afortunadamente que estás tú ahí para infundir algo de cultura a los que adolecemos de ella (en algunos casos).
¡Gracias!

MAMÉ VALDÉS dijo...

Gracias a la red informativa y cultural que estamos haciendo con los blogs, vamos recuperando, aprendiendo y enterándonos de cosas que por desgracias pasarían al olvido si no fuera por gente como tu y tantas otras. Y en este caso de la historia y personajes de mi pueblo, gracias y un saludo.

manolo avila duran dijo...

gracias por traer a la memoria estos personajes que sin hacer otra cosa que su función honrosa y de bienhacer, todavia tienen que ser rescatadas para que se haga justicia. el muelle de chipiona deberia tener su nombre.

caritabaston dijo...

Por haberme criado en el faro he conocido, como bien dices, la placa por todos los lados del faro, tambien conocia un poco la historia, por las personas viejas del faro, y algunos decian que habia sido envenenado.Gracias juan por este repaso de historia..Un saludo,,TONY

lucas dijo...

Supongo que grcias a este y otros descubrimientos el FORO tendra mas facil la organizacion del proximo ciclo de charlas alla por los meses de noviembre a mediados de mayo que ya sabemos que este año toca,toca ponerse al dia como cada cuatro años,

manolo avila duran dijo...

es una chinita al tejado?

Pasto dijo...

El pueblo parece mordido por el microbio de la ignorancia cuando entierra en el olvido su historia.
Lo has expuesto magistralmente, amigo Juan, casi como lo haría un arqueólogo: retirando con mimo las capas de arena que los cerros del entorno y los cerriles munícipes han ido depositando sobre su figura en las últimas décadas.
Enhorabuena y gracias