viernes, 5 de julio de 2013

Ana María Gutiérrez Toscano, autora de la novela “En otro tiempo, en otro lugar”.-


 

“Aquí poco alumnos saben quién era Lope o Calderón”

“España es una potencia editorial pero cada año salen títulos que luego adornan las estanterías”

Por Juan Mellado.-

Está en una nube. Tiene en sus ojos, en su mirada, la ilusión no perdida de la niñez. Recientemente jubilada, se le nota que ha amado su trabajo como docente. Ahora se atreve a sacar algo que llevaba muy dentro como es la aventura de escribir y se permite la  premeditación y la alevosía de hacerlo bien. Metida de lleno en la vorágine de la promoción de su primera novela, “En otro tiempo, en otro lugar” que presentará en Chipiona el próximo 9 de agosto, nos permite un espacio para hablar de su particular estilo literario y de la realidad en que vive. Cada respuesta es todo un titular.

 

 

-¿Recuerda el primer libro que leyó en su vida? ¿Qué impresión le causó?

      Los primeros fueron cuentos infantiles, como casi todos los niños. El paso a la literatura de adultos fue un poco más complicado. Me gustaba leer novela romántica; lo siento, era la adolescencia y me atraía mucho todo lo relacionado con el amor;  pero mi auténtica pasión llega con las novelas de Pearl S. Buck.  Me hago socia del Círculo de Lectores y leo todo lo que encuentro de ella: Viento del este, viento del oeste, La buena tierra, La madre, La estirpe del dragón… Se puede decir que la primera novela que leí fue Viento del este, viento del oeste. Me sumergía en un mundo muy distinto al nuestro. Una sociedad, la china, que trataba a la mujer como si fuera un animal, rectifico, peor que a un animal. Me tenía tan atrapada que había veces que me quedaba leyendo hasta altas horas de la madrugada. Después, me casé muy joven, a los 22 y no tenía tiempo para leer: el trabajo, la casa, la llegada de las hijas, los estudios… retomo la afición cuando apruebo las segundas oposiciones y mis hijas son mayores.


 

-¿Cuándo se le ocurre la idea de escribir una novela?

Siento decirlo, pero fue casual. Bueno, yo escribía pequeñas obritas de teatro para conmemorar algún acontecimiento en el instituto. Por ejemplo, cuando fue el tetracentenario de la publicación de la primera parte del Quijote  hice una y también con relación a Juan Ramón. Pero novela no había escrito ninguna. Las cosas pasan porque tienen que pasar y un verano de 2002, en la playa, en nuestra terraza, con la fresquita, un amigo al que le gustaba el mundo esotérico y al que mis hijas le hacían la ola cuando venía a casa porque pasábamos unas tardes muy entretenidas con él y con su mujer, nos leyó   la mano a toda la familia. Nos reíamos y el rato era estupendo, pero, mira por donde, me dice que tenía manos de escritora. “¡Anda ya!”, le digo. Pero cuando se va, cojo un cuaderno, de esos grandes, cuadriculados de anillas y empiezo a escribir. Mi hija, la pequeña, no paraba de reírse y de decirme cosas. Mi marido, igual. No me tomaban en serio, en cambio mi hija la mayor, Ana, me dijo: “Mamá, me gusta. ¿Y qué viene después?”. A lo que yo le dije. “No sé,  mañana se verá”. Y así comenzó esta historia.

 

 
-¿Cómo fue la idea de acercarse a esta temática con esta mezcla de elementos como Renacimiento, nazis o la reencarnación, por poner algunos ejemplos?

Como he explicado, no puedo explicarlo, es una contradicción, pero fue surgiendo de la nada. Los personajes, esos seres maravillosos, cobran vida por sí solos y con ellos la historia que va surgiendo. He de decir que se escribió en verano, en cinco veranos. No podía escribir en invierno, tenía que trabajar y los personajes no me dejaban dormir.

El tema de la reencarnación era natural que surgiera porque una de las novelas que más me gustó era Verde oscuridad que toca este tema y dicen que la primera novela de un ¿escritor? trata sobre el tema que a él le gusta. El Renacimiento aparece porque el foco estaba en Florencia. Mi segundo apellido es Toscano, así que decidí trasladar la historia a la capital de la Toscana y que mejor época que la de los Médici. Por otro lado, la protagonista es gaditana. En honor a mi padre que lo era. Caetana es Cádiz. El nazismo surge porque sí. No recuerdo cómo, pero probablemente porque la historia lo iba requiriendo.

 

 

 

 
-¿Cómo vive la promoción de su primera novela?

Asustada. Me parece que lo que he escrito no merece la pena y temo que alguien me diga: “¡Qué te crees tú! ¡Cómo te vas a comparar con un escritor!”. Realmente tenía y tengo miedo a que la lean.

 

-¿Dentro de la novela en general qué temática le gusta más a la hora de leer? ¿y a la hora de escribir?

Me ha gustado mucho la trilogía Milenium. Me atrae ese tipo de novela de intriga, negra. También me gusta mucho la novela moderna española escrita por las grandes escritoras María Dueñas y Julia Navarro. También,   Dan Brown y Ken Follett. Como ve soy una lectora corriente y moliente. Bueno, entre nosotros, he leído la primera parte de  Cuarenta sombras de Gray. Lo siento, la curiosidad.

 

-¿Cuál fue su método de trabajo para escribirla, tiempo, documentación, etc?

También siento decepcionarle. No he tenido método de trabajo. He escrito cuando mis “labores” como madre, ama de casa, esposa y profesora me lo han permitido. A veces, entre las patatas fritas y las sardinas asadas o el gazpacho. La única documentación que aparece en la novela es la descripción de Florencia. No había estado nunca allí y lo busqué en internet. Igualmente hay una palabra que busqué que es Tetragramatón, referido a Dios para los judíos. Todo lo demás, para bien o para mal, ha sido cosecha propia. Y he descubierto  que hay un error histórico que trataré de subsanar en la 2ª edición.

 

-¿Hasta qué punto aparecen elementos autobiográficos?

No es mi vida. No tiene nada que ver conmigo, pero descripciones de personajes, pasajes, pequeñas historias…, son de mi propia experiencia. Me gustaría poder contar algún día cómo sucede todo esto y cómo, sin ser mi vida, es mi vida. Son los seres maravillosos que han formado parte de mi ya larga vida. Esto también se lo debo a mi hija Ana. Cuando estaba intentando describir a los personajes, que es una de las cosas más complicadas de la novela, ella me dijo que me fijara en personas que conozco y dicho y hecho. No sólo me fijé en los personajes, sino en acontecimientos reales que les habían pasado a estos.

 

 

 

 
-¿No le atraen los concursos literarios?

Ni sí, ni no. Creo que es un buen trampolín para dar a conocer tu novela, pero no tuve suerte y a nadie le interesó. La mandé a muchos concursos. Por supuesto que a ninguno importante porque creo no ser merecedora de ello, pero me desanimé mucho y decidí dejarla, como se suele decir, en un cajón. La novela se termina en 2006 y desde entonces no conseguí que se publicara. Hasta que mi sobrino Antonio, el hijo de mi hermano Ramón, la mandó a la editorial Albores y, aunque con coedición, salió a la luz. Desde 2006 no escribo nada porque estaba muy desanimada. Yo soy, bueno era, profesora y directora ─me he jubilado este año ─, así que me dije: “Anita, tú no sirves para esto, zapatero a tus zapatos”. Y así lo hice.  Ahora, ya estoy escribiendo mi segunda novela.

 

-¿Ha recibido ya impresiones de sus lectores?

Sí,  y estoy abrumada. No sé si es porque son amigos y amigas, pero les está gustando. Vivo sobre una nube. No me lo puedo creer. No sé si es o no real lo que me está pasando. A mi hermano le digo si no es demasiado esto de la presentación. Estoy un tanto avergonzada y pido disculpas por todo.

 

 
¿Como profesora que ha sido de Literatura, no le parece que esta asignatura está algo olvidada en los planes de estudios?

Totalmente olvidada. Realmente en la secundaria, no se da literatura. Algo de historia de la literatura, pero estudio de los textos, del estilo, del porqué de esto o aquello en los textos, nada de nada. Ya en bachillerato se profundiza algo más, pero insuficiente. Cuando veo las películas americanas en donde se ve cómo estudian a los escritores, siento envidia del sistema. Aquí pocos alumnos saben quién era Lope o Calderón. ¿Qué alumno americano o inglés no sabe quién era Shakespeare? Esto lo dice todo.

 

-De su experiencia, qué opinión le merecen los niveles de lectura actuales

Puedo contar lo que sé de la lectura entre los jóvenes. Hasta el año pasado, por lo menos se les obligaba a leer tres libros al año, al menos en mi centro y en lengua, pero ahora no se les puede obligar a comprar ningún libro con lo que, leen aún menos. Leer es un acto de soledad. Es un encuentro interior con una historia y unos personajes. Los chavales tienen medios, para ellos, más atractivos. Como decía Cervantes “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. ¿Seremos capaces de conseguirlo? En el mundo de los adultos es aún peor. Se compran libros, pero no se leen. España es una potencia editorial. Aquí salen cada año títulos y títulos que luego sirven para adornar las estanterías. Pero con la llegada, de nuevo, de las casas minúsculas, habrá poco espacio para los libros. Yo no quiero que nadie compre mi novela y luego no la lea. Prefiero no venderla.

 

-¿ A quién o quiénes admira más de los escritores clásicos?

 
  Sin ninguna dudas, a Cervantes. El Quijote supuso mi gran reencuentro con la lectura.  Recuerdo aquel verano de 1999, cuando pude saborear a gusto su lectura. Ya lo había leído varias veces; en el instituto, resumido y con aburrimiento, cosas de la edad; en la carrera, de prisa, porque había mucho que leer. Pero, cuando aprobé las oposiciones a Secundaria, me lo leí tranquilamente y entonces comprendí por qué es la gran obra de la literatura universal.

 

¿Cuál es su género literario preferido?

El género narrativo, la novela. También me gusta el teatro, pero como decía Calderón, creo que es para verlo, más que para leerlo. Me gusta mucho ir al teatro, me gusta pisar el teatro, las luces, toda la parafernalia que lo rodea. En cuanto a la lírica, no me disgusta, pero me atrae más la novela.

 

 

-¿Se ha encontrado alguna vez con gente que se jacta de no haber leído un libro en su vida?

De todo hay en la viña del señor. Peor para ellos. Es como los que nunca han tenido un perro y nunca sabrán lo que es el cariño, la admiración, la entrega…, de un ser tan pequeño hacia su dueño. Hay experiencias en la vida que son eso, experiencias, que no se pueden contar ni que te la cuenten, tienes que vivirlas, así que ellos se la pierden.

 

-¿Percibe usted si esta sociedad avanza a pasos agigantados hacia atrás para alcanzar los niveles  de la Edad Media?

¡Uy! Por Dios. No creo, ¿no? Vamos hacia atrás, pero confío en que pronto se pare todo y volvamos al sitio de partida. Si no, sería tremendo.

 

-¿Cómo ha logrado dirigir un IES sin volverse loca?

Siempre fui una docente. Ese era mi trabajo y mi vocación.  Avatares de la vida hicieron que accediera a la dirección.  Y me siento muy contenta de esta experiencia. Mi instituto es un sitio en donde se está muy a gusto. Mis compañeros me hicieron el trabajo muy fácil y conté con un equipo directivo formado por dos mujeres que posibilitaron el trabajo que se llevó a cabo en el centro. He conocido la enseñanza desde otra perspectiva.  Ahora, lo que echo de menos son las clases, esas largas parrafadas con el alumnado y a mis compañeros, mis ratitos en el café, nuestras discusiones divertidas en el Departamento de lengua. En fin, todo el barullo del instituto.

 

 

 
        -¿Cómo podríamos conseguir que la gente leyese más y mejor?

Yo creo que muchas personas no han leído nunca porque no han encontrado el libro que a ellos realmente les guste. Ese sería el camino. Conseguir encontrarlo es lo difícil porque no quieren saber nada de la lectura. Por otro lado, es en la familia en donde se deben poner los cimientos. El problema está en que habría que animar primero a los padres. Una vez quise crear un club de lectura para los padres de mi centro. Los convoqué a una primera reunión: fue un solo padre. Esto me desanimó y no lo volví a intentar. Durante mis años de docencia, he realizado muchas actividades de animación a la lectura con el alumnado. Algunas veces han resultado satisfactorias; otras, no. Es muy complicado. Ojalá tuviera una varita mágica.

 

-¿A qué nuevos retos o trabajos se enfrentará cuando acabe la promoción de esta primera novela?

Como ya he dicho más arriba, estoy empezando mi segunda novela. Tengo algunas ideas, que ya es más de lo que tenía con la primera.

 

-¿El libro en la red se comerá al libro en papel?

Probablemente. Es muy triste porque tocar un libro, olerlo, casi saborearlo, no se consigue con un libro digital, pero…, esto es la vida moderna y,  no podemos pararla.

 

 

 

-¿El género que más definiría a España y a los españoles, es el de la picaresca?

La literatura española es una de las más importantes del mundo. Esto no debemos olvidarlo nunca, ahora que está tan de moda  el inglés. Tenemos a los mejores poetas, novelistas, dramaturgos… Es cierto que como género, el único que creamos nosotros fue el picaresco,  pero que las ramas no nos impidan ver el bosque. Nuestra picaresca es única. No podemos olvidar esa maravillosa obra El Lazarillo de Tormes, pero es  una rama en un gran y frondoso árbol que es el que forma nuestra literatura. Lo mismo pasa con las personas. Yo confío en la mayoría de los españoles. Estoy convencida de que somos trabajadores, dinámicos, amigos de nuestros amigos, generosos, amables… y una larga lista de adjetivos.  Ahora bien, hay unos pocos que no son pícaros, sino ladrones. Gente que, aprovechándose de un puesto, consigue apropiarse de lo ajeno.

 Confío, porque con todos los que yo he tratado sí lo han sido, en que haya mucha gente, la inmensa mayoría, que es honrada y que respeta a los demás. No podemos pensar que los españoles somos una panda de ladrones. Nos lo quieren hacer creer para  justificarse ellos. ¿Por qué no hablamos de los hidalgos españoles que también forman parte de nuestra literatura? ¿Por qué no hablamos del Quijote que todos llevamos en nuestro ADN?

 

 

 
ANEXO.-

 

La escritora Ana María Gutiérrez presentará en Chipiona su primera novela el próximo 9 de agosto.-

“En otro tiempo, en otro lugar” plantea un misterio de tres historias paralelas que confluyen en una.-

 

La escritora onubense Ana María Gutiérrez Toscano presentará en Chipiona este verano su primera novela “En otro tiempo, en otro lugar”, editada por Albores. El día elegido será con toda probabilidad el próximo 9 de agosto sobre las 9 de la noche en las instalaciones de El Castillo .El acto será público y a él se convocarán todos los sectores culturales de la zona.

Gutiérrez, profesora jubilada de Lengua y Literatura, presenta en esta su primera novela una línea argumental de misterio con tres historias paralelas que al final del proceso confluyen en una. Son 175 páginas que envuelven al lector, sin solución de vuelta atrás, a medida que se avanza en la lectura para culminar con un final sorprendente.

La escritora es Maestra de Enseñanza Primaria y Licenciada en Filología Hispánica por la UNED. Hasta hace escasas fechas ha sido directora y profesora de Lengua Española y Literatura en el IES Estuaria de Huelva. Recientemente jubilada podrá dedicar a partir de ahora más tiempo a esta gran pasión que es el arte de escribir libros.

 

Datos del libro

  • Nº de páginas: 175 págs.
  • Editorial: EDICIONES ALBORES
  • Lengua: ESPAÑOL
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788415584414
  • Año edicón: 2013
  • Plaza de edición: SEVILLA

Resumen

Cuando María decidió ir en busca de la verdad, nunca hubiera imaginado que su vida dejaría de ser lo que fue. Un mundo de intrigas se abre ante ella. Un pasado que aflora sin que pueda hacer nada para evitarlo. Un presente arraigado a un pasado y tres historias que confluyen y emergen como olas que rompen sobre los acantilados de su hermosa ciudad. Nadie lo hubiera creído; ni ella misma.

 

 

miércoles, 24 de abril de 2013

José Manuel Caballero Bonald, un hombre indómito



Compromiso y literatura.-
Por Juan Mellado
Con motivo de la celebración del Día Internacional del libro ,el pasado 23 de abril fui invitado por la Concejalía de Cultura y su Biblioteca Pública Municipal a disertar sobre el escritor José Manuel Caballero Bonald. Nuestro recién Premio Cervantes fue homenajeado con la conferencia titulada “Caballero Bonald, un hombre indómito” en la que hice referencia a su  compromiso social y su fidelidad a sus ideas de izquierda, pero también a su pasión por el vino, por el flamenco, por Doñana. Reivindiqué el reconocimiento de su vinculación con Chipiona, la presencia de Montijo, donde tiene casa, en su inspiración literaria o su Pregón del Moscatel y reclamé que se perpetúe su nombre en el callejero local.
Este es el texto de la conferencia:
 
En este país tan dado a homenajear a los hombres y mujeres de la cultura  ya muertos, aunque afortunadamente cada vez menos, es una grata noticia, un magnífico acontecimiento, que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía haya querido hacerlo en la figura de un autor vivo y bien vivo, como es José Manuel Caballero Bonald, en la coincidencia del Día Internacional del Libro y en la misma fecha en la que el novelista, ensayista y poeta jerezano recibe el Premio Cervantes.
 Les prometo que en mi intervención no voy a cansarles con su interesante biografía o en la enumeración de obras y premios recibidos, datos que ya están en los manuales,  internet y, sobre todo, en la interesante página de la Fundación que lleva su nombre.
 
Tan sólo me voy a limitar a pronunciar unas reflexiones apresuradas sobre su forma de entender la vida a través de sus obras y de su quehacer personal y compromiso con la sociedad en  la que vive.
 El título de mi intervención, José Manuel Caballero Bonald, un hombre indómito, no es producto de la casualidad  ni tan siquiera como un efecto literario para llamar la atención. Caballero Bonald indómito, pero no en el sentido más primitivo del término sino desde su compromiso social como antes apuntaba. Es indómito tal como lo fuera Marcelino Camacho cuyas palabras acuñadas ya figuran en la historia del movimiento obrero," Ni nos domaron, ni nos doblaron ni nos van a domesticar".
 Así es Caballero Bonald, un hombre fiel a sus ideas de izquierda sin descafeinar, libre, crítico, visceral, mujeriego, bebedor de manzanilla, andaluz y universal.
 Es Caballero Bonald uno de los últimos representantes que queda vivo, quizás el único, de la triste Generación Literaria del 50. Una generación que en la mayoría de las veces enjugaba sus penas en vino y que algunos maledicentes apodaban de “alcohólica”. Caballero Bonald sigue bebiendo vino. Manzanilla y oloroso, elixires que le mantienen vivo y alivian su gota.
Por eso en su obra no faltan bastantes alusiones al vino al que frecuentemente homenajea. No faltan tampoco en su obra homenajes literarios al mundo de las meretrices, a su compromiso político, a la tierra que lo viera nacer junto a su Argónida trasunto de Doñana o a sacar jugo de sus ricas vivencias personales.
 
Es además Caballero Bonald un flamencólogo excelente cuyo botón de muestra fue el interesante disco de José Mercé, Bandera de Andalucía, en el que todos los temas son letras del poeta amigo y paisano.
 Es su mejor valor además, su mejor marchamo, su mestizaje. Jerezano, hijo de Plácido Caballero, cubano de madre criolla y padre santanderino, y de Julia Bonald, perteneciente a una rama de la familia del vizconde de Bonald, filósofo tradicionalista francés, radicada en Andalucía desde mediados del S.XIX . Este mestizaje lo va a consagrar como ciudadano del mundo reivindicando ese ser frente a la mal llamada pureza de la raza.
 
Sobre él se ha escrito y se escribirá mucho, un servidor se va a limitar a plasmar algunas consideraciones personales y literarias y su relación con esta zona de Doñana que nos rodea.
 Es José Manuel Caballero Bonald un hombre de principios. Un hombre que sabe lo que dice y dice lo que sabe cuando le da la gana. Como también escribe cuando le apetece. “Escribo cuando tengo ganas, no me pongo a las 9 de la mañana en una mesa como si me vigilara un jefe de negociado”.

El ser fiel a sus principios le costó  la cárcel durante el régimen franquista. Defensor del Estatuto de Autonomía para Andalucía en 1980. De espíritu viajero y combativo, esa misma fidelidad a sus ideas le ha cerrado puertas en más de una ocasión. Morirá diciendo las verdades del barquero e incluso al igual que Larra o Espronceda no le importaría batirse en duelo por una cuestión de honor o de ideas, a la vieja usanza.
Le han dado el Premio Nacional de las Letras y ahora el Cervantes  porque ya era escandaloso desde que le negaran su asiento en la Real Academia de la Lengua, tras el  presunto veto de Camilo José Cela por una cuestión personal y por su excelente biografía contestataria. Culminaría una brillante carrera con la obtención del Premio Nobel de Literatura. Que no se preocupe. Todo llega.
Uno de los valores que me atrae del escritor es su reivindicación de la Incertidumbre como refleja en su libro de poemas “La noche no tiene paredes”. En sus propias palabras: “El que no tiene dudas, el que está seguro de todo, es lo más parecido que hay a un imbécil”.
 
Este nuestro Premio Cervantes, Nacional de Literatura o Medalla de Oro e Hijo Predilecto de Andalucía, no ha sido suficientemente bien valorado en Chipiona. Intuyo que más bien por desconocimiento que por otra cosa y por eso es cuestión a partir de ahora de poner en valor.
 Que un personaje de estas características haya sido Pregonero del Festival del Moscatel 2001, haya elegido además la zona de Montijo como lugar de descanso o retiro espiritual y frecuente cuando puede nuestros bares, es todo un acontecimiento que Chipiona no puede dejar pasar y debería perpetuar su nombre en el callejero.
Precisamente en ese espléndido pregón dijo de nuestra zona de Montijo:
“Allí vivo, allí escribo, allí veo pasar la primavera y el verano, hasta allí me llegan los efluvios vinateros y marítimos de esta villa eminente y me alumbran los destellos de su faro ilustre. Dice un proverbio latino que la patria es lo que se ve desde la ventana de la casa donde uno vive feliz. De modo que esta es mi patria”.
 
No es ocioso recordar ahora una  interesante charla coloquio que en un lejano 8 de marzo de 1994 nuestros compañeros de Radio Chipiona, Cristóbal Ruiz y Rafa Guerrero mantuvieron en el Bar Paquito con el mismo José Manuel Caballero Bonald, Joaquín Márquez y el recordado Manuel Vidal. La llamada Santísima Trinidad del Vino del que son acérrimos defensores .

Cabe recordar que hace poco dijo,  “una de las cosas que echo de menos es la barra del bar como centro de la vida”.
También ha recordado recientemente que cuando salía con su amigo Ángel González, “podíamos estar una hora acodados en la barra de un bar sin hablar, el silencio es también una buena palabra”.
 
Bien, pues como le decía, en aquella ocasión nuestros compañeros le presentaban a Caballero Bonald un viejo libro de la Biblioteca Pública Municipal para su dedicatoria. “La vejez del libro sólo es comparable a la vez del autor, es la primera edición de Dos días de Septiembre, de 1962, y me emociona porque nunca piensa uno que se va a encontrar un libro ya tan desgastado con el paso del tiempo. La experiencia del lector coincide un poco con la del autor porque este tipo de reencuentros con un libro tan viejo me hace sentirme también viejo”.

Caballero Bonald era abordado por la influencia del rincón de Montijo, de Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, como territorio de inspiración literaria y línea argumental de su obra. “El territorio de la literatura es el de la infancia, de la adolescencia, de esa etapa de la vida donde uno comenzó a hacerse hombre y yo me hice en torno a esta costa y al Coto de Doñana, claro, si aparece mucho en mi literatura es porque yo viví aquí de niño muchas experiencias inolvidables que intento recuperar a través de la literatura, yo creo que el escritor siempre trabaja con la memoria. La memoria es el fundamento, la raíz esencial de todo lo que escribo, no podría escribir si tuviera amnesia. Yo lo que hago cuando escribo una novela es recordar cosas que he vivido por aquí, eso para mí es un acicate, porque toda mi obra está impregnada de esa infancia y primera juventud”.

Abundaba más el autor de Campo de Agramante sobre las bondades de nuestro paisaje cercano. “Este maravilloso paisaje, es sereno, apacible, sin ningún tipo de exceso decorativo, pero además es un paisaje cultural. Yo cuando miro la desembocadura del río desde Montijo o desde Sanlúcar pienso que es un paisaje cultural. Aquí ocurrieron muchísimas cosas a través de la historia. Esto cuando la carrera de Indias era un ajetreo constante de idas y venidas de América. Luego también está todo eso de Tartessos y el mundo árabe y ese paisaje me apasiona y me siento vinculado al paisaje cultural incluso más que al físico”.

Sobre el lector destinatario de los libros que escribe un escritor, Caballero Bonald afirmó que el autor no piensa nunca en los destinatarios. “A lo mejor a sólo una persona que uno quiere que lo lea para que lo quiera más. Nunca hay un público concreto al que uno se dirija. Yo siempre me dirijo al lector que bebe manzanilla, es una forma muy indicativa”.
 
Se extendió sobre las propiedades curativas de la manzanilla. “Yo cuando tengo gota  se me quita  tomando una dosis estimable de manzanilla. Cuando vuelvo a Madrid los ataques de gota son más frecuentes. Además la manzanilla es un vino muy noble, muy franco, no te engaña nunca, eso es lo importante porque uno puede beber por largo y al día siguiente estar con muchas ganas de beber manzanilla”.
 
No se olvidó tampoco del moscatel, del que luego sería brillante pregonero en el 2001, y afirmó que necesitaba un empuje publicitario mayor, “porque es superior a cualquier otro vino dulce que se fabrique en Andalucía”.

En torno a la afición por el vino de su generación literaria, la del 50, Caballero es claro. “Ocurrió que en la inmediata posguerra realmente no había otras posibilidades de empezar a vivir sino a través del vino, esa es la verdad, no había otra escapada. Entonces nosotros aportamos un talante nuevo en la forma de vivir y de beber. Éramos un grupo de amigos que al mismo tiempo empezaba a trabajar políticamente, pero que también empezaba a sentir vitalmente la necesidad de beber”.
Concluía Bonald :” Es Chipiona y su entorno un sitio donde hay tiempo para todo, para pasear, para trabajar e incluso para perderlo”.

Añadidos:
“Quien tiene prisa en escribir se convierte en un amanuense, en un escribiente”
“Una nueva manera de vivir y de beber”(La Generación del 50)
Ha dicho de él su amigo y poeta Luis García Montero que “es un infractor, un desobediente, crítico con los dogmas y practicante de una rebeldía cívica.
 
Sobre el momento actual: “Ahora la gente ya no cree en nada ni en nadie, hay mucho gregario y mucho sumiso, los corruptos se alían con los corruptos, las ideologías se fueron al carajo, los políticos andan  todo el día diciendo cosas que ellos mismo saben que es mentira. Ya solo sobreviven las manipulaciones del poder financiero”
 
“El que se ha salvado de tres naufragios se puede volver inmortal y no quiero tener el tercero”.
“La gran literatura está hecha por desobedientes”
 
“No hay mucha gente desobediente ahora, he sido siempre enemigo acérrimo de la sumisión, del gregarismo”
Su rebeldía cívica le lleva a criticar los dogmas y las verdades hechas.
 
“La escritura necesita un reposo, una elaboración lenta, como los vinos.
 
“La escritura es como una mezcla de angustia, de excitación y de placer”
 
 
“La edad es un serio castigo que uno debe ir superando”
 
“La Generación del 50 aportamos a la literatura española una nueva forma de vivir y de beber”
 
“La incertidumbre es un estímulo, un sentido que nos hace buscar la verdad”
 
“La lectura es un ejercicio absolutamente necesario para ver crecer las sensibilidades de la gente”

miércoles, 23 de enero de 2013

Ana Pomar Aláez, la historia de una heroína desconocida para las nuevas generaciones.-


 

Perdió a su marido tras la represión del 18 de julio de 1936 y expuso su vida en defensa de los valores democráticos.-

El Ayuntamiento le va a reconocer su trayectoria con la rotulación de una calle.-

Por Juan Mellado

De un tiempo a esta parte la sociedad chipionera está  reconociendo el papel de nuestras mujeres en la reciente historia de la localidad. Así lo demuestran las nominaciones de calles a mujeres aprobadas por el Consistorio en los últimos años.  En el último caso figura el de Ana Pomar Aláez, un personaje olvidado por el inexorable paso del tiempo y la ignorancia de muchos.

Por ello puede resultar interesante acercarnos a una mínima parte de su atrayente biografía

Ana Pomar Aláez (1900 Sahagún de Campos-León), Chipiona (1985).

Nació a comienzos del convulso Siglo XX en la localidad leonesa de Sahagún de Campos. El destino la llevó a Chipiona en 1928 como Jefa de Cocina de los Condes de Colombí.

Es en esta época donde conoce a quien sería su marido Francisco Montalbán, Panchito, del que se enamoró y con quien se casaría  entre 1929 y 1930. Producto de ese matrimonio nacerían cinco hijos, dos varones (Francisco y Alejandro) y tres hembras (Dolores, Margarita y Victoria).

Panchito ya había tenido un matrimonio anterior con una afamada dama de rancio abolengo y del que consiguió la nulidad eclesiástica por no haberse consumado la unión. Este hecho marcaría el destino final de Panchito.

Según su hijo Francisco, Franchi, su padre tenía afiliación como socialista pero no llegó a ser concejal. Cuando fue asesinado encabezaba una lista de conjunción republicana socialista para el Ayuntamiento de Chipiona. De profesión Perito Mercantil, Panchito dominaba cuatro idiomas: alemán., inglés, francés y español.

Al estallar el golpe del 18 de julio de 1936, Francisco Florido Bueno, el Inglés, le ofreció irse a Inglaterra con él, lo que Panchito desechó por quedarse con su mujer y sus hijos. Este hecho de valentía y de amor a la familia le marcó su destino final.

El matrimonio modelo de Ana y Panchito con su prole de cinco hijos, el nivel cultural de éste y su filiación política concitaron no pocos odios políticos y personales entre las fuerzas de la reacción que planearon su asesinato. Según parece se baraja la hipótesis de que Panchito hubiera logrado salvar su vida, por los numerosos contactos e influencias que tenía, si las acusaciones fuesen sólo de origen político pero un empecinamiento personal dio con este hombre honrado en el paredón.

Tras el golpe una madrugada los sublevados vinieron a buscarle a su casa de la actual calle Del Castillo y lo llevaron detenido  a un calabozo de las Cuatro Esquinas de triste recuerdo para los chipioneros.

El 17 de septiembre de 1936 sería una fecha fatídica para Ana Pomar ya que ese día sería fusilado Panchito junto a otros dos chipioneros en la tristemente recordada Cuesta Blanca en el término municipal de Sanlúcar de Barrameda. Tras este hecho es cuando la figura aguerrida de Ana Pomar toma fuerza y se gana a pulso que sea recordada y homenajeada por la sociedad chipionera.

Tras enterarse de este hecho salió corriendo desde Chipiona hasta el lugar al que llegó a pie, a tiempo de recoger los restos de su marido y enterrarlo en el cementerio de Sanlúcar de Barrameda. Al morir Ana en 1985 sus restos fueron unidos definitivamente a los de su mujer en el cementerio de Chipiona

Tras morir Panchito comenzó el calvario de Ana Pomar como mujer y como madre. Tuvo que luchar duro para sacar adelante a sus cinco hijos.

La primera represalia fue el intento de las autoridades de confiscarle todos los bienes, pero Ana movió resortes y supo superar este primer envite.

Para ganarse la vida Ana Pomar instaló una carbonería y tan solo por ello el alcalde de la época la quiso meter en la cárcel y mandar los hijos a un hospicio para reeducarlos. Enterada de esta intención Ana Pomar se presentó en el Ayuntamiento acompañada  de sus cinco hijos y con una frase por delante: “Donde yo vaya van mis hijos”. Algo debió de remorderle la conciencia a la autoridad que permitió finalmente que Ana se marchase.

A continuación Ana montó una tienda de comestibles en la calle de Isaac Peral. Su hijo Franchi recuerda como esta mujer fiaba a los clientes en esta época de necesidad sin importarle el plazo para el cobro.

Más tarde, allá por 1940, abrió una casa de comidas y entre sus muchos clientes no faltaban guardias civiles. En este establecimiento montado en su propia casa, Ana protagonizó un gran hecho de valentía que pudo haberle costado la vida.

Un determinado día, un guardia civil se aprestaba a encender un espléndido puro tras terminar la comida. Franchi que ya era un zagalón y en una travesura propia de esa edad, con un improvisado tirador le dio tal chinazo que el puro salió por los aires.

Movido como un resorte el guardia civil fue tras el travieso niño que se metió en el dormitorio para escapar al menos de un bofetón. Ana que no perdió detalle se interpuso entre la entrada al dormitorio y el guardia conminándole a que no entrase ya que la estancia pertenecía a su intimidad. La fuerza moral y la valentía con la que Ana se enfrentó al guardia hizo que éste finalmente desechase la idea de coger al niño.

Afortunadamente fue así porque de lo contrario, de haber entrado el perseguidor en el dormitorio, las consecuencias hubieran sido fatales para Ana porque allí mismo permanecían escondidos los líderes políticos Cosme Mellado Caro y José Mellado Domenech, quienes por sus actividades estaban en busca y captura por la guardia civil.

Cosme y José permanecieron escondidos en casa de Ana durante dos meses. Tiempo en el que Ana los asistió e alimentó con riesgo de su vida . Demostró que muchas veces no hay que coger un fusil para protagonizar un hecho heroico.

Cabe reseñar que durante estos dos meses ideó un sistema para que Cosme pudiese hablar con su mujer sin ser visto. Así Ana y Regla, se ponían en la calle junto a la ventana en supuesta animada conversación, mientras realmente Cosme tras la persiana hablaba con su mujer. Ana una vez más se exponía al peligro.

Ana siguió en toda la década del 40 y después ayudando a los necesitados en hechos que no desvelamos aquí a petición de sus familiares.

Es de justicia aunque pueda parecer tarde el resaltar el valor de esta gran mujer de la posguerra, viuda y con cinco hijos huérfanos, a quien no le importó seguir ayudando a los demás como símbolo de las miles de mujeres que hicieron lo mismo en toda España.

Fuente: Elaboración propia de Juan Mellado a partir del testimonio de Francisco Montalbán, Franchi.

 

 

 Francisco Montalbán Muñoz: Reseña

Francisco Montalbán Muñoz, apodado "Panchito", Natural de Chipiona, de treinta y seis años de edad, De profesión comerciante, Casado con Ana Pomar Aláez y con cuatro hijos, Desde los primeros momentos de la Segunda República destacó como líder socialista, dando mítines políticos como el realizado en el cine-teatro Avenida, junto al orador socialista de Jerez, Antonio Roma Rubíes.

 

 Fue fusilado el 17 de septiembre de 1936 en la carretera de Sanlúcar a Chipiona a la altura de las palmeras de Cuesta Blanca, Al enterarse su mujer de su muerte corrió descalza al grito de /asesinos/,

Contamos con el testimonio de Manuel Díaz Lorenzo: "[", apreciando a simple vista y sin tocar los cadáveres, que presentaban heridas, al parecer de armas de fuego y con hemorragias ", realizado para que posteriormente se inscribiese a sus hijos en el Censo de Huérfanos de la Revolución y de la Guerra en 1946.

 Sus bienes fueron confiscados, según consta por orden general del Ejército del Sur de fecha 13 de octubre de 1936 junto con los informes de la Comisión Gestora Municipal.
 
 

 

Fuente: Luces y Sombras de la Historia de Chipiona. Segunda República, Guerra Civil y Represión Militar.

Sebastián Guzmán Martín.